*Redacción / Análisis Fiscal*
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó el pasado 8 de septiembre al Congreso de la Unión el Paquete Económico 2027, un conjunto de documentos —Ley de Ingresos, Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF), Miscelánea Fiscal y Criterios Generales de Política Económica— que definirá las reglas fiscales del país para el próximo año. La propuesta llega con una premisa central: recaudar más sin subir impuestos, apoyándose en un fortalecimiento inédito de las facultades de fiscalización del Servicio de Administración Tributaria (SAT).
El paquete estima un crecimiento del Producto Interno Bruto de entre 1.5% y 2.5% para 2027, un déficit fiscal de 3.9% y un tipo de cambio promedio de 17.9 pesos por dólar. En el terreno fiscal, el eje de la propuesta no son tasas más altas, sino una Miscelánea que endurece el combate a las llamadas empresas factureras (EFOS/EDOS), amplía el uso de inteligencia artificial para el cruce de información entre CFDI, contabilidad electrónica y cuentas bancarias, y plantea compartir datos del beneficiario controlador con autoridades fiscales de más de 60 países.
**La lectura de un especialista**
Para Noé Amaro Luis, especialista en Derecho Fiscal y Prevención de Riesgos Financieros en AYA Legal & Compliance, el planteamiento del paquete confirma una tendencia que ya se veía venir desde las últimas reformas al Código Fiscal de la Federación.
«Lo que estamos viendo es un cambio de estrategia recaudatoria: en lugar de crear impuestos nuevos o subir tasas —que tiene un costo político alto—, la autoridad apuesta por cerrar los espacios de elusión y evasión que ya conoce perfectamente. El mecanismo de control de deducciones al 96.67% de los ingresos acumulables, por ejemplo, es una señal clara de que el SAT quiere limitar el margen de maniobra de los contribuyentes que hoy operan con estructuras de deducción muy agresivas», explicó Amaro.
El especialista advierte que el verdadero riesgo para las empresas no está en el texto que hoy se discute, sino en la capacidad de fiscalización que ya tiene instalada la autoridad: «El SAT lleva varios ejercicios construyendo una infraestructura de cruce de información —CFDI, contabilidad electrónica, información bancaria— apoyada en algoritmos. Este paquete no la crea, la perfecciona. Las empresas que no tengan trazabilidad completa de sus deducciones y de sus proveedores van a sentir el impacto antes en la práctica que en la ley.»
**Las etapas que siguen**
El Paquete Económico 2027 fue turnado a comisiones en la Cámara de Diputados, donde comienza un proceso legislativo con plazos constitucionales definidos: la Ley de Ingresos de la Federación debe estar aprobada a más tardar el 15 de noviembre de 2026, y el Presupuesto de Egresos, el 15 de diciembre. De aprobarse en esos términos, el conjunto de disposiciones entraría en vigor el 1 de enero de 2027.
En el camino, se esperan mesas de trabajo y comparecencias de funcionarios de Hacienda ante comisiones legislativas, así como el análisis específico de la Miscelánea Fiscal, que es donde se concentran los cambios al Código Fiscal de la Federación y a la Ley del ISR. Bancadas como PAN y PRI ya adelantaron que revisarán con detalle las disposiciones vinculadas a fiscalización, facturación falsa y elusión, por lo que no se descartan ajustes al texto original antes de su aprobación definitiva.
**Qué esperar en términos generales**
De acuerdo con Amaro, el mensaje para las empresas y sus asesores es claro: «No hay que esperar a que la miscelánea se publique en el Diario Oficial para actuar. Entre septiembre y diciembre es el momento de revisar la documentación de deducciones, la relación con proveedores que puedan estar en listas de EFOS, y la trazabilidad de CFDI. Cuando la reforma entre en vigor, la ventana para corregir sin exposición será mucho más estrecha.»
El especialista subraya, además, que el enfoque del paquete —fiscalización tecnológica antes que nuevos gravámenes— probablemente se consolidará como la política fiscal predominante de los próximos ejercicios: «Es más fácil, políticamente, decir que no se suben impuestos. Pero para el contribuyente cautivo y para las grandes empresas, el costo de cumplimiento va a seguir subiendo, aunque las tasas no se muevan.»
