La tilapia es una de las especies más relevantes para la acuacultura mexicana. De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA), en 2025 la producción acuícola de mojarra o tilapia alcanzó 68,509 toneladas, colocándola entre las especies de mayor producción del sector.
Su relevancia no se limita al volumen: la tilapia representa una fuente importante de proteína para la población y una actividad económica para miles de productores. En México, alrededor de 45 mil personas se dedican a su producción, y nueve de cada diez lo hacen a pequeña escala, lo que refleja la diversidad de tamaños y modelos productivos que existen en el país.
En una industria donde cada etapa del desarrollo del pez tiene necesidades diferentes, la alimentación, es un factor determinante para el desempeño del cultivo y la elección del alimento no es un elemento aislado, sino parte de una estrategia integral de producción. Un adecuado perfil nutricional puede contribuir a que los peces aprovechen mejor los nutrientes, mantengan un crecimiento consistente y alcancen los parámetros productivos esperados.
El reto para los productores no consiste únicamente en alimentar a los peces, sino en encontrar el equilibrio entre nutrición, desempeño y rentabilidad. Una alimentación adecuada debe responder a las necesidades específicas de cada etapa y, al mismo tiempo, contribuir a optimizar indicadores como la conversión alimenticia y la sobrevivencia.
En acuacultura, hablar de nutrición es hablar de desempeño. La alimentación debe acompañar al pez durante todo su ciclo y responder a las necesidades de cada etapa, pero también a la realidad de cada productor. La oportunidad está en combinar nutrición, conocimiento técnico y soluciones específicas para lograr cultivos más eficientes y sostenibles”, señaló Genaro Santiago, vicepresidente divisional, Pecuarios y Acuacultura para ADM México, durante Encuentro Tilapia 2026.
Para ADM, esto implica desarrollar soluciones que consideren las distintas fases del cultivo y las condiciones particulares de cada producción. “Acompañamos a los productores desde las primeras etapas de desarrollo hasta la finalización, a través de planes personalizados de nutrición acuícola considerando variables como el tamaño de la operación, la etapa de crecimiento y los objetivos productivos”, mencionó Santiago.
Más allá del aporte nutricional básico, uno de los diferenciadores de las soluciones de ADM está en la incorporación de aditivos funcionales, diseñados para apoyar la tolerancia al estrés y favorecer funciones inmunológicas y metabólicas de los peces.
Entre estos componentes se encuentran los polifenoles, que pueden actuar en diferentes niveles:
  • Salud intestinal: contribuyen al mantenimiento de la barrera intestinal y de una microbiota saludable, además de favorecer las condiciones para una adecuada absorción de nutrientes.
  • Sistema inmune: apoyan las defensas naturales de los peces y su capacidad de respuesta ante diferentes factores de estrés.
  • Crecimiento y rendimiento: buscan favorecer parámetros productivos como crecimiento y sobrevivencia, elementos directamente relacionados con la eficiencia del cultivo.
No existe una única fórmula que responda de la misma manera a todas las producciones; las características del cultivo, la escala, las condiciones ambientales y los objetivos del productor requieren soluciones que puedan adaptarse a diferentes escenarios, donde el acompañamiento técnico cobra relevancia. De cara a ello, ADM contribuye al desarrollo de la tilapia y a una producción más eficiente y rentable por medio de su portafolio con las soluciones formuladas BIOFINGERLING y GROWFISH.
Esta visión refleja uno de los principales retos de la industria: avanzar hacia una producción de proteína acuícola capaz de responder a una demanda creciente, sin perder de vista la eficiencia de los recursos y la rentabilidad de quienes participan en la cadena.

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