La Copa Mundial de la FIFA 2026 podría convertirse en el evento que acelere definitivamente la transformación de los pagos digitales en México. Más allá de los estadios llenos y la derrama turística, el torneo representará una prueba sin precedentes para la infraestructura financiera del país, que deberá responder a millones de transacciones adicionales realizadas por visitantes nacionales e internacionales.

Para Alberto Olivares, vicepresidente regional de ACI Worldwide para México y América Latina, el Mundial representa una oportunidad histórica para consolidar la transición hacia una economía menos dependiente del efectivo y más preparada para operar mediante pagos digitales, pagos instantáneos y experiencias financieras en tiempo real.

Diversos analistas estiman que el volumen de pagos electrónicos y transacciones digitales podría aumentar entre 20% y 30% durante el torneo, impulsado por el crecimiento del turismo, el comercio, el transporte, el entretenimiento y la hospitalidad.

Sin embargo, el principal desafío no será generar más pagos, sino garantizar que el ecosistema pueda procesarlos sin interrupciones ya que especialistas del sector financiero advirtieron que la verdadera prueba del Mundial no se jugará en las canchas, sino en la capacidad de bancos, adquirentes, procesadores y comercios para administrar picos extraordinarios de transaccionalidad sin afectar la experiencia del usuario.

Esta visión coincide con la posición de ACI Worldwide, que durante los últimos meses ha señalado que el sistema de pagos es infraestructura crítica para el desarrollo económico y no solo una herramienta de conveniencia.

México cuenta con una ventaja importante. De acuerdo con el Banco de México, el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) se encuentra preparado para atender el incremento de transacciones que se espera durante la justa mundialista.

Lo que origina que el Mundial puede convertirse en el mayor catalizador de inclusión financiera que haya tenido el país en los últimos años. Actualmente, aunque más de tres cuartas partes de los mexicanos cuentan con algún producto financiero formal, el efectivo continúa dominando las transacciones cotidianas. El 85% de la población sigue utilizando efectivo para compras menores a 500 pesos y el 73% mantiene esa preferencia incluso para montos superiores de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera de INEGI.

Para ACI Worldwide, este contexto convierte al torneo en una oportunidad única para acelerar la adopción de pagos digitales entre consumidores y pequeños comercios. Ya que la conversación no debe plantearse como una competencia entre tarjetas y pagos instantáneos, sino como una estrategia de complementariedad.

La llegada de millones de visitantes nacionales e internacionales genera una demanda creciente de pagos interoperables, experiencias sin contacto, billeteras digitales y mecanismos de cobro instantáneo capaces de operar en entornos de alta afluencia.

Las tarjetas seguirán siendo fundamentales para turistas internacionales, mientras que herramientas como SPEI, CoDi y Dimo pueden convertirse en mecanismos de alta eficiencia para operaciones domésticas, pequeños comercios y pagos de bajo valor.

La experiencia internacional demuestra que los grandes eventos deportivos suelen acelerar la adopción de nuevas tecnologías financieras. Brasil experimentó un crecimiento explosivo de PIX después de su implementación y diversas economías asiáticas utilizaron eventos masivos para expandir sus ecosistemas de pagos digitales.

México tiene la oportunidad de replicar ese efecto y es necesario superar seis desafíos estructurales:

Reforzar la ciberseguridad y prevención de fraude.

Garantizar resiliencia operativa durante picos de demanda.

Incrementar la interoperabilidad entre actores financieros.

Reducir la dependencia del efectivo.

Fortalecer la educación financiera digital.

Mejorar la experiencia de usuario.

Este último punto cobra especial relevancia considerando que el comercio digital mexicano ya registra una penetración cercana al 74% y un volumen estimado de 96,700 millones de dólares, mientras que el sector de viajes crece a ritmos cercanos al 17% anual.

Además, actualmente el 78% de las transacciones digitales ya se realiza desde dispositivos móviles y se espera que esta cifra alcance el 82% en 2027.

Todo depende de la capacidad de aprovechar este momento para dejar una infraestructura más moderna, más resiliente y más incluyente; una infraestructura capaz de impulsar el comercio digital, fortalecer la competitividad del país y acelerar la transición hacia una economía donde los pagos digitales y en tiempo real formen parte de la vida cotidiana de millones de mexicanos perdurable después del torneo.

 

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