Desde Greenpeace México y la Red To’one Ja’o’on reiteramos que la información sobre la contaminación del agua denunciada a través del reporte Megagranjas porcícolas: Una amenaza constante para los cenotes no es desinformación, como pretende hacer creer la industria porcícola de Yucatán.

Por el contrario, los resultados son contundentes:

  • Se identificaron concentraciones de nitratos en la mayoría de las muestras, dos de ellas, en Motul y en Chocholá, resultaron superiores a la referencia de 50mg/l establecida por la Organización Mundial de la Salud y la normativa mexicana (NOM-127). Estudios relacionan la presencia de nitratos en agua potable con riesgos para la salud como cáncer y partos prematuros.
  • Se identificaron patógenos como coliformes fecales y enterococos fecales, bacterias peligrosas y causantes de enfermedades
  • En su conjunto, los datos de coliformes fecales y enterococos fecales evidencian contaminación fecal sin tratar o tratadas sólo parcialmente, confirmando una contaminación sustancial con bacterias fecales potencialmente dañinas.
  • 16 de las 17 muestras alcanzaron el límite superior de cuantificación del laboratorio (>1800 MPN/100 ml) para coliformes totales, demostrando una contaminación microbiana ambiental generalizada en la región.
  • 13 de las 17 muestras alcanzaron el límite de saturación del método (>1800 MPN/100 ml) para coliformes fecales, demostrando una contaminación microbiológica grave.
  • 4 muestras de 17 alcanzaron el límite superior de medición para enterococos fecales (bacterias que habitan específicamente los tractos digestivos de animales de sangre caliente).

Como ya se había señalado, el estudio indica que estos resultados son compatibles con contaminación fecal de origen animal de diversos orígenes, como excretas de cerdos o aguas residuales municipales. También advertimos que, debido a la metodología, no se podría señalar la procedencia certera de las excretas contaminantes. Sin embargo, desde hace ya varios años, distintas comunidades se han organizado para solicitar estudios que abonan a esta evidencia con metodologías más concluyentes respecto al origen de los contaminantes.

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