Hay circuitos que forman parte de la historia de la Fórmula 1 y otros que terminan convirtiéndose en parte de la identidad de un país. El fin de semana del 30 de octubre al 1 de noviembre, México vuelve a recibir a la Fórmula 1 en el Autódromo Hermanos Rodríguez, antes llamado “Magdalena Mixhuca”, y vale la pena rememorar los hitos de este trazado. Desde aquel primer Gran Premio puntuable disputado en 1963 hasta la actualidad, la pista de Ciudad de México fue escenario de grandes historias del automovilismo y, al mismo tiempo, testigo de una transformación mucho menos visible: la tecnología pasó de ser una herramienta de apoyo a convertirse en una pieza central de la competencia.

La historia comenzó mucho antes de que los datos viajaran en tiempo real. El circuito fue construido en 1959 y recibió su primera carrera de Fórmula 1 en 1962, todavía sin otorgar puntos para el campeonato. Un año después, Jim Clark ganó el primer Gran Premio de México que puntuaba para las posiciones. Desde entonces, el trazado fue escenario de distintas generaciones de autos, pilotos y tecnologías, y también de una parte importante de la historia mexicana en la categoría.

Ricardo y Pedro Rodríguez fueron los primeros grandes nombres. Después llegaron Moisés Solana, Héctor Rebaque, Esteban Gutiérrez y Sergio Pérez. En total, seis pilotos mexicanos lograron al menos un Gran Premio de Fórmula 1. Hoy, con Checo Pérez nuevamente en la categoría junto a Cadillac, la relación entre México y la máxima categoría suma un nuevo capítulo.

Pero mientras los nombres y los autos fueron cambiando, una característica del circuito permaneció como uno de sus mayores desafíos: la altura.

2.240 metros que cambian la carrera

El Autódromo Hermanos Rodríguez se encuentra a 2.240 metros sobre el nivel del mar. La cifra no es solamente una curiosidad geográfica: la menor densidad del aire modifica el comportamiento del auto y obliga a los equipos a encontrar un equilibrio particular entre carga aerodinámica, velocidad, refrigeración y rendimiento de la unidad de potencia.

A eso se suman las condiciones de pista, la temperatura y el comportamiento de los neumáticos. El circuito tiene 4,304 kilómetros, 17 curvas y una distancia total de carrera de 305,354 kilómetros, repartida en 71 vueltas.

También el circuito cambió. La histórica Peraltada fue modificada y el trazado actual atraviesa el Foro Sol, uno de los sectores más reconocibles de la Fórmula 1. La renovación del autódromo acompañó así la evolución de una categoría que dejó atrás buena parte de la mecánica de décadas pasadas para convertirse en uno de los entornos tecnológicos más sofisticados del deporte mundial.

IA, datos en tiempo real y telemetría: la carrera que no se ve

La Fórmula 1 siempre fue una competencia contra el tiempo. Lo que cambió radicalmente es la cantidad de información que existe detrás de cada vuelta y la velocidad con la que esa información puede convertirse en una decisión. Durante una carrera, los equipos combinan datos de telemetría, video, neumáticos, posiciones, comportamiento del auto y condiciones de pista, a través de la IA. Esta tecnología procesa datos en tiempo real para rastrear el rendimiento de cada coche. Esto permite a los equipos tomar decisiones a la velocidad de la luz, ya sea solicitar una parada en boxes o ajustar las estrategias de carrera sobre la marcha.

La inteligencia artificial también amplía la capacidad de los equipos para anticipar escenarios. A través de simulaciones y modelos digitales pueden recrear variables como el desgaste de los neumáticos, el consumo de combustible o el comportamiento aerodinámico y evaluar distintas alternativas antes y durante la carrera.

En ese punto, cada segundo importa.

Globant trabaja junto a Fórmula 1 para hacer que esa información esté disponible más rápido. Su Team Content Delivery System (TCDS) permite a los diez equipos acceder y analizar video y datos de manera sincronizada, integrando más de 30 canales de video con distintas fuentes de audio y datos de eventos.

Uno de los principales desafíos era reducir el tiempo entre lo que sucede en pista y el momento en que esa información puede ser utilizada. El TCDS permitió llevar la latencia de las conexiones en vivo de alrededor de 9 segundos a menos de 5 segundos.

Durante la temporada 2025, el sistema soportó 24 eventos y más de 7.500 horas de video catalogado, permitiendo a ingenieros y estrategas revisar incidentes, analizar el comportamiento de los neumáticos y trabajar sobre información prácticamente en tiempo real.

“Este es un paso sólido en nuestra asociación con Fórmula 1 y muestra cómo la innovación puede crear valor y mejorar las soluciones en el deporte más tecnológicamente avanzado del mundo. Estamos muy emocionados de seguir deleitando a millones de fanáticos en todo el mundo a través de esta colaboración. El Sistema de Entrega de Contenidos del Equipo sirve como un faro para cualquier competencia de primer nivel que desafíe a los equipos de carreras a sobresalir”, dijo Diego Tártara, Global Chief Technology Officer de Globant.

De Jim Clark por más de un minuto a una pelea de ínfimas milésimas de segundo

La distancia entre aquella primera carrera de 1963 y la Fórmula 1 actual puede medirse también en números. En aquella edición, Jim Clark ganó con una diferencia de más de un minuto y medio sobre Jack Brabham. Hoy, las diferencias pueden definirse por milésimas y las decisiones estratégicas se apoyan en una cantidad de información que aquella generación de pilotos e ingenieros no hubiesen imaginado.

En 2025, Lando Norris ganó el Gran Premio de México después de completar las 71 vueltas, seguido por Charles Leclerc y Max Verstappen. La parada más rápida registrada durante la carrera fue de apenas 22,040 segundos, realizada por Alexander Albon.

México vuelve a recibir a la Fórmula 1 en una temporada marcada además por una nueva generación de regulaciones técnicas y motores. El circuito volverá a ofrecer las mismas 17 curvas, sus 2.285 metros de altura y sus 71 vueltas.

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