Las empresas tienen tres meses para resolver un reto: reafirmar todos los contratos laborales de sus equipos de trabajo y acortar dos horas de los turnos. Frente al impacto económico que representa realizar nuevas contrataciones, particularmente en el sector operativo, existen dos alternativas que pudieran ayudarles a lograr este cumplimiento. La primera de ellas radica en la reestructuración de los turnos para distribuir el tiempo de los colaboradores sin impactar la operación diaria, mientras que una segunda opción y menos costosa, es la implementación de horas extra.
Para David Lozada, Fiscalista y Head de nómina en Worky, el uso del esquema de horas extra puede representar un panorama alentador para los colaboradores, ya que implicaría un ingreso adicional para ellos y sus familias. “De acuerdo a la ley, el pago de las horas extras debe realizarse al doble, lo que equivale a medio día de salario adicional para los colaboradores que acepten esta opción. A su vez, las empresas encuentran ahorros frente a lo que implicaría realizar nuevas contrataciones, que más allá del salario, requiere cubrir prestaciones, cuotas del IMSS y otras cargas administrativas”, destacó el especialista.
Beneficios fiscales para empleadores y colaboradores
De acuerdo con Lozada, es posible realizar el pago del tiempo extraordinario, siempre y cuando se mantenga dentro de los márgenes establecidos por la Ley Federal del Trabajo y esto, al no integrarse en el Salario Base de Cotización (SBC), no incrementa directamente las cuotas patronales de la misma forma en que sí lo haría un aumento salarial o una nueva contratación.
A su vez, este beneficio se extiende a los colaboradores, ya que, con base en el Artículo 93, fracción I de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, el 50% del importe percibido por concepto de horas extras queda exento del pago del ISR, mientras no exceda los límites legales marcados.
Sin embargo, el especialista fiscal de Worky explicó que el registro y pago de horas extras se debe implementar con medida, ya que el incremento generalizado o desmedido en el tiempo extra de los miembros de una empresa, especialmente en las medianas y grandes, podría representar un foco rojo para las autoridades laborales.
¿Qué sucede frente al uso ampliado del esquema de horas extra?
Ante una revisión oficial, existen dos escenarios: que la autoridad valide la compensación si las horas se pagan en regla y no hay inconformidades de los empleados; o que interprete el uso constante del tiempo extra como una contradicción a la reforma de 40 horas, lo que expondría a la empresa a sanciones.
“En aras de cumplir con la solicitud de las autoridades, aquellas empresas que sí requieren que sus colaboradores trabajen horas extra, pueden negociar un esquema flexible y variable. Es decir que, en lugar de trabajar dos horas adicionales diarias, se pueden intercalar los días en que se aplica dicho horario extendido, considerando que los límites constitucionales y legales marcan un máximo de cuatro horas extra por día y un máximo de cuatro días por semana”, precisó David Lozada.
El Head de Nómina en Worky concluyó que uno de los grandes retos que conlleva la reforma de las 40 horas ligado al registro de la jornada y la identificación de horas extra, versará en el control de asistencia de los altos directivos, quienes podrían estar desacostumbrados a registrar su hora de entrada o salida.
“Sin embargo, toda aquella persona que perciba un salario, sin importar su cargo, deberá registrar su jornada laboral, siendo los inversionistas y fundadores los únicos que estarán exentos. En el caso de los CEO, al no ser el patrón, están obligados a cumplir con el registro, de lo contrario podría exponer a la empresa a una inspección y hacerla acreedora a multas”, enfatizó.
Ante este panorama, la tendencia inminente para las áreas de Recursos Humanos será la adopción de herramientas tecnológicas de registro automático, o en su defecto, depender de ajustes manuales rigurosos para mantener los expedientes en estricto cumplimiento ante la ley laboral.
