Estado Natural, la cadena mexicana de productos y alimentos naturales, supera el hito de 50 tiendas en operación en México. Este crecimiento es el reflejo de la conexión que la marca ha construido con miles de personas que buscan vivir mejor, consumir de forma más consciente y reducir su impacto en el planeta.
Estado Natural abrió sus puertas en 2017 con una pequeña tienda en la colonia Roma Norte de la Ciudad de México. Desde entonces, la marca ha crecido y se ha expandido hasta alcanzar más de 50 puntos de venta y consolidar su presencia en la Ciudad de México, el Estado de México, Querétaro, Puebla, y ahora, Baja California Sur.
“Alcanzar este hito es resultado de la confianza y preferencia de nuestros clientes. Nos encanta ver cómo cada persona tiene una forma diferente de vivir en su estado natural e incorporar hábitos más responsables a su rutina”, destaca Stephania Katz, co-CEO y cofundadora de Estado Natural.
Una forma distinta de hacer la despensa
En Estado Natural, la experiencia comienza al entrar a la tienda. Aquí, los clientes pueden encontrar una gran variedad de productos y un catálogo sumamente diferenciado que reúne desde básicos de despensa, granos, semillas, legumbres, nueces, fruta deshidratada, especias, harinas e infusiones, hasta superfoods, chocolates, snacks, untables y productos para el cuidado personal y del hogar, sin marcas, sin intermediarios y sin mínimos de compra, lo que les permite llevar exactamente lo que necesitan.
Cada visita se convierte en una oportunidad para descubrir nuevos productos que responden a tendencias de bienestar y alimentación.
Una comunidad en crecimiento
Más allá de la compra, la marca busca generar experiencias memorables que fortalezcan su relación con los clientes: desde probar algo nuevo y recibir recomendaciones personalizadas, hasta formar parte de iniciativas como su programa de lealtad “Puntos Naturales” y descuentos por reutilización de envases con dinámicas como los “Domingos de refill”, diseñadas para acompañar a las personas en su camino hacia hábitos de consumo más conscientes.
Este modelo hace del consumo responsable una práctica sencilla y parte de la rutina a cambio de recompensas de valor y permite a la marca ofrecer productos de alta calidad a precios competitivos.
“A diferencia de otras tiendas o cadenas, en Estado Natural buscamos sorprender constantemente a nuestros clientes, ampliando nuestra oferta para que siempre encuentren algo nuevo que probar. Creemos que vivir mejor también significa encontrar balance: cuidarse y elegir alternativas más saludables, sin dejar de disfrutar productos ricos y momentos para consentirse”, añade Katz.
De productores locales a tu despensa
Uno de los pilares de Estado Natural es su relación directa con productores locales. La marca trabaja con comunidades y emprendedores en distintas regiones del país, impulsando economías locales y acercando productos frescos y de calidad a sus clientes.
Detrás de cada producto hay una historia impulsada por emprendedores, negocios e incluso pequeños productores y familias que han crecido junto con la marca, conectando el origen con la mesa de los consumidores.
De una tienda local a una marca en evolución
Con nueve años de operación, Estado Natural ha sabido adaptarse a las necesidades de sus clientes: desde quienes buscan ahorrar en su despensa, hasta quienes desean encontrar mejores opciones de alimentación para sí mismos o sus familias y reducir su impacto ambiental.
Hoy, la marca continúa explorando nuevas formas de crecer y llegar a más personas, manteniendo su esencia: hacer que un estilo de vida saludable y consciente sea cada vez más accesible.
“Estamos construyendo una marca que evoluciona junto con nuestros clientes. Queremos seguir sorprendiéndolos y siendo parte de su día a día”, finaliza Katz.
