El crecimiento de las ciudades plantea un desafío que va más allá del diseño urbano y la construcción de nueva infraestructura: proteger la biodiversidad que habita en los espacios donde se desarrollarán estos proyectos. Cada nuevo desarrollo representa la oportunidad de demostrar que el progreso y la conservación ambiental pueden avanzar de manera conjunta cuando se implementan estrategias responsables para preservar los ecosistemas.
En este contexto, el monitoreo, rescate y reubicación de fauna silvestre se ha convertido en una de las principales acciones para reducir el impacto ambiental de los desarrollos urbanos, ya que permite proteger especies nativas y favorecer la continuidad de los procesos ecológicos en las zonas donde se llevan a cabo las obras.
Un ejemplo concreto y exitoso es el conjunto urbano Terralago, ubicado en Naucalpan, Estado de México, y que ha implementado un programa integral de monitoreo, rescate y reubicación de fauna previo y durante a las actividades de construcción, mediante recorridos especializados, fototrampeo y técnicas de captura segura para proteger a las especies presentes en la zona del proyecto. Estas acciones forman parte de los compromisos ambientales establecidos para el desarrollo.
Uno de los elementos más relevantes del programa consiste en la selección de sitios de liberación que ofrezcan condiciones similares al hábitat original de los ejemplares rescatados, favoreciendo así su adaptación y supervivencia. Para ello, la fauna es reubicada en el Área Natural Protegida Espíritu Santo, ubicada en el ejido de Jilotzingo, Estado de México, un espacio que reúne características similares al habitad del que provienen necesarias para garantizar su conservación y continuidad ecológica.
Además del rescate y la reubicación, el programa contempla acciones permanentes de monitoreo mediante fototrampeo, búsqueda de madrigueras y nidos activos, así como recorridos de seguimiento que permiten evaluar la presencia y comportamiento de las distintas especies antes, durante y después de las obras. Estas medidas fortalecen la toma de decisiones y contribuyen a una gestión ambiental basada en evidencia.
“La sostenibilidad de un desarrollo urbano no se mide únicamente por su infraestructura o su diseño, sino también por su capacidad para proteger el entorno natural donde se construye. Incorporar programas de rescate, monitoreo y reubicación de fauna demuestra que es posible desarrollar ciudades más responsables, resilientes y en equilibrio con la biodiversidad”, señaló, Roberto Cueto, encargado de Relaciones Institucionales del Conjunto Urbano Terralago.
Los resultados reflejan el alcance de este esfuerzo de conservación. Tan solo durante el segundo semestre de 2025 y lo que va de 2026, se realizaron 552 recorridos de monitoreo, que permitieron el rescate y reubicación de 525 ejemplares de fauna silvestre, así como el registro de 3,460 individuos para el seguimiento de la biodiversidad presente en la zona de influencia del proyecto. Estas acciones evidencian la importancia de implementar programas ambientales especializados que permitan proteger la biodiversidad y mitigar el impacto de los desarrollos urbanos sobre los ecosistemas.
En materia de conservación de flora, durante este mismo periodo se han rescatado 7,892 ejemplares, entre los que destacan biznagas, agaves, cedros blancos, pinos, encinos, vara negra y nopal cardón, especies fundamentales para el equilibrio ecológico de la región.
Por su parte, el programa de protección de fauna silvestre ha permitido la reubicación de más de 2,296 ejemplares, entre ellos lagartija espinosa mexicana, lagartija espinosa de collar, lagartija espinosa de mezquite, tlacuache, cincuate, culebra chata mexicana, culebra sorda mexicana, culebra terrestre del centro y la rata algodonera de orejas blancas, una especie endémica de México. Estos resultados reflejan el compromiso de Terralago con la conservación de la biodiversidad y con un modelo de desarrollo urbano que integra la protección del patrimonio natural desde la etapa de planeación y construcción.
Estas acciones forman parte de una visión más amplia de sostenibilidad que caracteriza a Terralago, el primer desarrollo urbano en México en obtener la certificación LEED for Communities: Plan and Design v4.1 nivel Gold, un reconocimiento internacional que distingue a los proyectos que integran criterios de planeación sostenible, conservación ambiental, uso eficiente de los recursos naturales y bienestar para las comunidades.
Actualmente, la conversación sobre el futuro de las ciudades exige que los proyectos inmobiliarios integren criterios ambientales desde su planeación. La protección de la biodiversidad, la restauración de ecosistemas y la conservación de especies ya no son acciones complementarias, sino componentes esenciales para construir comunidades más sostenibles, armoniosas y resilientes frente a los desafíos ambientales del futuro.
