México consume más de 320 TWh de electricidad al año y la expansión de nuevas plantas, parques industriales y centros logísticos está elevando la demanda eléctrica en los principales corredores manufactureros. En este escenario, la capacidad energética comienza a convertirse en una variable crítica para sostener el crecimiento industrial del país: el reto ya no consiste únicamente en incorporar nueva generación, sino también en encontrar capacidad dentro de la energía que actualmente se consume.
Este nivel de consumo, de acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA) retomados en el whitepaper de Signify –Liberando negavatios: el papel de la iluminación en la seguridad energética y la descarbonización–, pone sobre la mesa una pregunta cada vez más relevante ante la expansión industrial: ¿es posible acompañar el crecimiento no solo generando más electricidad, sino utilizando mejor la capacidad energética disponible?
La necesidad de fortalecer el sistema ya se refleja en los planes de inversión. La Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP) ha señalado inversiones previstas por hasta USD 23,400 millones entre 2024 y 2030 en infraestructura de generación, transmisión y distribución eléctrica, en un contexto en el que el crecimiento de los parques industriales demanda mayor disponibilidad y confiabilidad energética.
Sin embargo, ampliar la oferta es solo una parte de la ecuación. Para Signify, líder mundial en iluminación, existe una segunda fuente de capacidad que puede activarse desde las propias plantas, almacenes, centros logísticos y edificios: los “negawatts”, es decir, la energía que deja de consumirse gracias a medidas de eficiencia y que puede quedar disponible para otros usos productivos.
“El crecimiento industrial de México requiere más capacidad energética, pero también una conversación mucho más profunda sobre cómo utilizamos la energía que ya tenemos. La eficiencia deja de ser únicamente una herramienta de ahorro para convertirse en una variable de competitividad y resiliencia. Cada kilowatt-hora que una instalación deja de consumir innecesariamente es capacidad que puede aprovecharse de manera más productiva”, señaló Christian Sauza, Líder del canal Profesional de Signify para México.
Consumir menos también puede liberar capacidad para crecer
Reducir el consumo energético sin sacrificar productividad permite liberar capacidad, una oportunidad especialmente relevante para México ante el crecimiento de plantas, naves industriales, almacenes y centros de distribución asociado al nearshoring. A nivel global, los edificios representan alrededor de 30% del consumo final de energía y 26% de las emisiones relacionadas con energía, según el whitepaper de Signify.
Una de las oportunidades inmediatas está en la iluminación: migrar de tecnologías convencionales a LED puede reducir alrededor de 50% el consumo energético asociado a iluminación y hasta 80% mediante sistemas conectados, que utilizan sensores y controles inteligentes para ajustar el consumo de acuerdo con la ocupación, los horarios y la disponibilidad de luz natural. Además, estas soluciones permiten monitorear consumos y uso de los espacios, incorporando la iluminación a la estrategia energética de las instalaciones.
“Para una planta o un centro logístico, consumir menos energía para realizar la misma actividad no significa producir menos; significa operar de manera más eficiente. Esa capacidad liberada debe comenzar a reconocerse como un activo, especialmente en regiones donde el crecimiento industrial está incrementando la demanda eléctrica”, asegura Christian Sauza, Líder del canal Profesional de Signify para México.
La escala global permite dimensionar la oportunidad. Signify estima que sustituir todos los puntos de iluminación convencional existentes en el mundo por LED eficiente podría liberar 1,402 TWh de electricidad al año. Además, podría evitar 606 millones de toneladas de CO₂ y generar ahorros cercanos a 192 mil millones de euros en costos eléctricos. La electricidad liberada equivaldría a más de cuatro veces el consumo eléctrico anual de México; esta comparación permite dimensionar la magnitud global del potencial y no representa una estimación de ahorro para el país.
La necesidad de avanzar en eficiencia será cada vez mayor: el consumo energético mundial podría crecer 34% hacia 2050, mientras que la mejora de la eficiencia energética global fue de apenas alrededor de 1% en 2023 y 2024, aproximadamente la mitad del ritmo observado entre 2010 y 2019.
Para México, los negavatios no sustituyen la necesidad de invertir en generación, transmisión y distribución eléctrica; la complementan al liberar capacidad desde el propio punto de consumo. Ante el crecimiento del nearshoring, el reto no será únicamente producir más energía, sino hacer más con la que el país ya tiene.
