Las empresas más competitivas están cambiando la forma en que evalúan sus inversiones en tecnología. Hoy, la conversación ya no gira alrededor de servidores, licencias o infraestructura, sino del impacto que la tecnología tiene sobre la productividad, la continuidad operativa, la rentabilidad y la capacidad de crecer.

De acuerdo con un estudio de  IDC sobre monitoreo de TI en América Latina, 54.9% de las organizaciones destina hasta el 15% de sus ingresos a inversiones en tecnologías de la información, mientras que 51% monitorea más de la mitad de su infraestructura tecnológica. Estas cifras reflejan que la tecnología ha dejado de ser un centro de costo para consolidarse como un habilitador estratégico del negocio, capaz de impulsar la eficiencia, reducir riesgos y fortalecer la competitividad empresarial.

«La pregunta ya no es cuánto invertir en tecnología. La pregunta correcta es cuánto valor genera esa inversión para el negocio. Las organizaciones que logran medir productividad, continuidad operativa, resiliencia y eficiencia son las que realmente obtienen ventajas competitivas», afirmó Luis Fridman, Director General de Avantika.

Más allá de la modernización tecnológica

La transformación digital no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas. Requiere alinear la tecnología con los objetivos estratégicos de la organización, establecer indicadores claros y asegurar que cada iniciativa contribuya a mejorar la operación y reducir riesgos.

En este contexto, contar con una visibilidad integral de la infraestructura tecnológica se ha convertido en un elemento clave para tomar mejores decisiones. El estudio de IDC muestra que las organizaciones que fortalecen sus capacidades de monitoreo obtienen información en tiempo real sobre el desempeño de sus operaciones, lo que facilita anticipar fallas, optimizar recursos y garantizar la continuidad del negocio.

Asimismo, tecnologías como la automatización, la inteligencia artificial, la analítica de datos y los modelos de servicios administrados permiten acelerar la innovación, optimizar recursos y fortalecer la capacidad de respuesta de las empresas frente a un entorno cada vez más dinámico.

La tecnología debe generar resultados medibles

Desde la perspectiva de Avantika, las organizaciones deben evaluar sus proyectos tecnológicos utilizando indicadores de negocio como:

  • Mayor productividad de los colaboradores.
  • Reducción de interrupciones operativas.
  • Mayor disponibilidad de los procesos críticos.
  • Disminución del riesgo operativo y de ciberseguridad.
  • Optimización del costo total de operación.
  • Mayor capacidad para escalar y crecer.

Medir estos resultados permite que la inversión en tecnología deje de evaluarse únicamente por el gasto realizado y se analice por el valor que aporta al desempeño de la organización, un enfoque que cada vez cobra mayor relevancia conforme las empresas incrementan sus presupuestos destinados a TI.

Una visión centrada en el negocio

Durante más de dos décadas, Avantika ha acompañado a cientos de organizaciones a estabilizar, proteger y modernizar su tecnología. Su enfoque parte de una premisa sencilla: la tecnología únicamente crea valor cuando fortalece el negocio.

«Nuestro trabajo no consiste únicamente en administrar la infraestructura o resolver incidencias. Nuestro objetivo es ayudar a que las empresas operen con mayor estabilidad, reduzcan riesgos y utilicen la tecnología como una ventaja competitiva para crecer», concluyó Fridman.

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