En México operan 1,094,941 micronegocios de abarrotes y alimentos con entre 1 y 10 empleados, de acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE 2025) del INEGI. Aunque muchas tiendas comparten características similares, algunas logran aumentar sus ingresos y atraer más clientes año tras año. La diferencia suele encontrarse en una serie de hábitos cotidianos que fortalecen la operación y generan nuevas oportunidades de negocio.

1. Diversificar la oferta

La tienda que crece entiende que cada visita de un cliente puede convertirse en más de una venta. Por eso, además de los productos tradicionales, incorpora servicios como recargas telefónicas, pago de servicios o tarjetas digitales. Esta estrategia incrementa el ticket promedio y genera ingresos adicionales a través de comisiones.

«Cada producto o servicio que se integra al mostrador representa una oportunidad de ingreso adicional para el comerciante. Son decisiones aparentemente pequeñas que, con el tiempo, terminan marcando el ritmo de crecimiento del negocio», explica Luis Ángel Almonte Durán, Director General de Prontipagos.

2. Aprovechar las herramientas digitales

La digitalización ya forma parte de la vida diaria de millones de personas. Entre la población con cuenta de ahorro formal, el uso de aplicaciones móviles para realizar movimientos financieros pasó de 54.3% en 2021 a 69.1% en 2024, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2024) del INEGI y la CNBV.

Ante este escenario, las tiendas que ofrecen pagos digitales, recargas y otros servicios desde aplicaciones móviles responden mejor a las necesidades de consumidores que cada vez realizan más operaciones desde su celular.

3. Conocer los números del negocio

Detrás de cada tienda exitosa hay un seguimiento constante de los indicadores que realmente importan: márgenes de ganancia, comisiones generadas, productos con mayor movimiento y comportamiento de las ventas.

Revisar esta información de manera periódica permite tomar mejores decisiones, planear con anticipación el abono de saldo y mantener la operación funcionando sin interrupciones.

4. Convertirse en un punto de referencia para la comunidad

Las tiendas de barrio conservan una ventaja difícil de replicar: la cercanía con sus clientes. El trato personalizado, la confianza y el conocimiento de las necesidades de la colonia siguen siendo factores que influyen en la preferencia de compra.

Cuando una tienda amplía su oferta de servicios, deja de ser únicamente un lugar para comprar productos y se convierte en un punto de solución para las necesidades cotidianas de sus vecinos, fortaleciendo así la lealtad de su comunidad.

5. Mantenerse en aprendizaje constante

Los comerciantes que impulsan el crecimiento de sus negocios suelen estar atentos a nuevas herramientas, oportunidades de capacitación y redes de apoyo que les permitan mejorar su operación.

«El crecimiento de una tienda depende cada vez más de la capacidad del comerciante para aprender, adaptarse y aprovechar las herramientas que tiene a su alcance. Quienes desarrollan ese hábito encuentran nuevas oportunidades para generar ingresos y fortalecer su negocio», añade Almonte Durán.

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