En los últimos años, las redes sociales se han convertido en una de las principales fuentes de información sobre salud mental. Plataformas como TikTok, Instagram o YouTube están llenas de videos que prometen ayudar a identificar trastornos psicológicos a partir de listas de síntomas o experiencias personales. Aunque este contenido ha contribuido a hablar del tema con mayor apertura, también ha favorecido una práctica cada vez más frecuente: el autodiagnóstico.
«Consumir contenido relacionado con la salud mental no sustituye, bajo ninguna circunstancia, una evaluación clínica realizada por un profesional capacitado. La facilidad con la que circula la información en internet puede generar interpretaciones erróneas sobre el propio estado emocional, retrasar la búsqueda de atención adecuada o provocar ansiedad innecesaria», señala Rocío Arocha, presidenta de la Asociación Psicoanalítica Mexicana.
Cuando todos los síntomas parecen coincidir
Es común encontrar publicaciones con frases como: «Si haces estas cinco cosas, podrías tener TDAH» o «Tres señales de que sufriste un trauma infantil». Aunque buscan informar, estos contenidos suelen simplificar temas complejos.
En realidad, un diagnóstico no depende únicamente de la presencia de ciertos síntomas. Los especialistas también consideran su duración, intensidad, el contexto en el que aparecen y el impacto que tienen en la vida cotidiana. Por ello, sentirse triste, distraído o ansioso en determinados momentos no significa necesariamente que exista un trastorno psicológico.
El algoritmo no conoce tu historia
Otro riesgo es el funcionamiento de los algoritmos. Si una persona consume contenido relacionado con ansiedad, depresión o trastornos de personalidad, la plataforma seguirá mostrándole publicaciones similares, generando la impresión de que todo coincide con su experiencia.
Sin embargo, ningún algoritmo conoce la historia personal, las relaciones familiares, el entorno o las experiencias de vida de cada individuo, elementos fundamentales para comprender la salud mental.
Los riesgos del autodiagnóstico
Autodiagnosticarse puede retrasar la búsqueda de ayuda profesional, generar preocupaciones innecesarias o incluso llevar a tratamientos inadecuados. También existe el riesgo de construir una identidad alrededor de un diagnóstico incorrecto o pasar por alto otros problemas médicos o emocionales que requieren atención.
Además, el uso cotidiano de términos como «trauma», «narcisismo», «ansiedad» o «TOC» ha provocado que, en ocasiones, se patologicen emociones normales o se minimicen trastornos que sí necesitan tratamiento.
Informarse sí, autodiagnosticarse no
Las redes sociales pueden ser una herramienta útil para acercar información sobre salud mental y motivar a las personas a buscar ayuda. Sin embargo, deben entenderse como un punto de partida para informarse y no como un sustituto de una valoración clínica.
La Asociación Psicoanalítica Mexicana hace un llamado a consumir este tipo de contenido de manera crítica, verificar que provenga de fuentes confiables y acudir con un profesional cuando exista un malestar emocional persistente. Comprender la salud mental implica mucho más que identificarse con un video viral; requiere una evaluación integral que considere la historia, el contexto y las necesidades particulares de cada persona.
