Bastó una caminata entre la multitud para que Merlin escribiera su propia historia en el Mundial. Con apenas dos años, el ave, vestida con el jersey de la selección nacional y calzado deportivo, conquistó el escenario virtual tras aparecer celebrando la victoria de México en el partido inaugural. Las imágenes de su singular desfile se viralizaron con rapidez, sumando millones de reproducciones y lo consolidaron como la mascota no oficial del torneo.
Esta popularidad obedece a la tendencia de humanizar a los animales, sumada al poder emocional de los símbolos patrios y a la conexión que estos generan entre desconocidos.
El efecto provocó la invitación a la conferencia matutina encabezada por la Presidenta de México, doctora Claudia Sheinbaum Pardo, quien recibió al pato, junto a su familia humana, y les prometió apoyo, tras conocer que su dueña es madre soltera y vendedora ambulante, en tanto, el club de futbol Atlante lo “fichó” de manera oficial.
En días recientes, la familia consiguió registrar la imagen y el nombre de Merlín ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) para proteger su identidad como marca y evitar su uso no autorizado en campañas publicitarias, lo que lo consolida como un activo con potencial económico sostenible, evitando que terceros lucren y obtengan beneficios a través de la explotación comercial.
Ante la difusión masiva de los videos de este palmípedo, el doctor José Germán Lombardero Goldaracena, coordinador de la Licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) comentó en entrevista que existe una Ley de Protección y Bienestar de los Animales de la Ciudad de México, la cual dicta que deben ser protegidos, no recibir maltrato o crueldad, una tenencia responsable que también busca evitar la sobreexplotación.
En ese tenor, considera que, por cuestiones mediáticas del evento mundialista, los medios de comunicación y las redes sociales “se han sobrepasado” con la atención que han dado al ejemplar.
El especialista recomienda, “si se va a seguir permitiendo su presencia en estos actos, hay que vigilar que se mantenga una supervisión para evitar que sea dañado, se debe cuidar que no haya exceso en las demandas de tiempo, correcta manipulación y que tenga periodos de descanso”.
A su vez, indica el investigador, “como animal doméstico se debe garantizar su alimentación, instalaciones, clima y manejo adecuado, ya que si estos elementos se alteran puede presentar depresión, pluma erizada, intención de huir, agresividad o hasta defecar de manera constante”. En tanto, dice, aunque esté acostumbrado a las aglomeraciones y estar en la vía pública, no es parte de su naturaleza.
“Al permitir que camine entre las multitudes puede ser pisado, las personas pueden ocasionarle algún daño o lesión al sostenerlo para las autofotos o al querer tocarlo. El riesgo existe”, advierte el doctor Lombardero Goldaracena.
Merlín es un pato pekin americano, es decir, una especie doméstica que requiere cuidados, una dieta apropiada, mucha higiene y espacio adecuado. Por ello, el experto recomienda que en este caso, “se le permita periodos de descanso para eliminar el calor de su cuerpo, ya que la vestimenta le puede provocar incomodidad al estar en continuo movimiento”.
El académico expuso que debe “contar con una supervisión y asistencia para que no coma alimentos altos en grasa y sodio. Tener un control estricto, ser revisado por un veterinario y conviene que sus dueños mantengan una asesoría para que no se afecte su integridad física y la salud de la mascota”.
