A nivel industrial, la instalación de Sistemas de Almacenamiento de Energía (BESS, por sus siglas en inglés) representa una transformación profunda en cómo las empresas se relacionan con el suministro eléctrico. Ya no se trata únicamente de respaldar operaciones ante interrupciones, sino de administrar la energía como un activo estratégico que impacta directamente la competitividad y rentabilidad del negocio.
El almacenamiento en baterías detrás del medidor (behind the meter) se ha consolidado como uno de los segmentos de más rápido crecimiento en la industria global. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), la capacidad instalada pasó de 11.8 GW en 2023 a 20.9 GW en 2025, representando un crecimiento de 77% en apenas dos años. Esta tendencia refleja que las operaciones industriales y comerciales a nivel mundial requieren independencia energética, respaldo operativo y control de costos tarifarios de forma simultánea.
Año
Almacenamiento en baterías – Behind the meter
2025
20.9 GW
2024
14.1 GW
2023
11.8 GW
Fuente: Agencia Internacional de Energía (IEA)
En México, esta tendencia global se presenta con una urgencia particular. Según la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP), el 91% de los parques industriales del país experimentó al menos una falla en el suministro eléctrico durante 2023, principalmente en regiones clave como Ciudad de México, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Guanajuato y Jalisco.
Esta realidad subraya un problema estructural: mientras la demanda energética crece y el nearshoring impulsa la instalación de nuevas operaciones industriales, la infraestructura de CFE opera al límite de su capacidad. El marco regulatorio para almacenamiento se solidificó en 2025 con la publicación del Acuerdo A/113/2024 de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), eliminando incertidumbre legal y abriendo oportunidades para implementación acelerada de BESS en sitio industrial.
“Durante años, las empresas pensaron en el almacenamiento únicamente como un sistema de respaldo. Hoy se ha convertido en un activo financiero y operativo que permite administrar el costo de la energía, reducir riesgos de interrupción y preparar las operaciones para un entorno eléctrico cada vez más demandante”, señala Víctor Mejía, CCO de Energía Real.
Tres retos simultáneos: respaldo, costo y estrategia
“La conversación sobre almacenamiento ya no gira únicamente alrededor del respaldo energético. Hoy las empresas buscan controlar un recurso estratégico: cuándo consumen energía, cuánto pagan por ella y cómo aseguran que sus operaciones nunca se detengan. Los sistemas BESS permiten responder simultáneamente a esos tres retos”, explica Mejía.
Reto 1: Garantía de continuidad operativa
Las interrupciones eléctricas, desde apagones completos hasta intermitencias en el suministro, generan pérdidas significativas en líneas de producción. Los sistemas BESS entran en operación en 200 milisegundos al detectar una contingencia, manteniendo la continuidad sin intervención humana. En sectores como manufactura de precisión, alimentos con cadena de frío, o procesos químicos y farmacéuticos, este tiempo de respuesta es crítico: un microcorte de segundos puede detener la producción, invalidar lotes completos o generar pérdidas contractuales significativas.
Reto 2: Optimización tarifaria mediante arbitraje inteligente
En México, las tarifas industriales de CFE, como GDMTH para media tensión, establecen cargos diferenciados por horario: base (madrugada, más económico), intermedio, y punta (tarde-noche, más caro). Los sistemas BESS pueden programarse para cargarse durante horarios base, cuando la energía es más barata, y descargar durante horarios punta, cuando la red está congestionada y las tarifas se encarecen.
Con esta estrategia, conocida como traslado de carga, las empresas reducen significativamente su exposición a cargos tarifarios altos, aprovechando diferenciales de 3 a 5 veces entre horarios base y punta. Cuando se integra con generación solar en sitio, la estrategia potencia los resultados, llegando a ahorros combinados de hasta 30% en la factura total.
*El ahorro depende del perfil de consumo, estructura tarifaria y capacidad del sistema instalado.
Reto 3: Energía como variable estratégica del negocio
“La energía dejó de ser únicamente un insumo operativo. Hoy es una variable estratégica del negocio”, señala Víctor Mejía. Las empresas que aprendan a gestionarla de forma inteligente serán más competitivas, más resilientes y estarán mejor preparadas para crecer en un entorno de creciente demanda eléctrica. El almacenamiento es uno de los habilitadores más importantes de esa transformación.
Los sistemas BESS no atienden una sola función. El mismo sistema que respalda interrupciones también optimiza costos mediante traslado de carga, reduce picos de demanda (peak shaving), estabiliza voltaje y protege equipos sensibles ante fluctuaciones. Todo ocurre de forma coordinada e inteligente, monitoreada por software propio, sin requerir intervención operativa del equipo de la empresa.
Centros comerciales, parques industriales, hoteles, empresas automotrices (con exigencias de operación 24/7 y reportes de Scope 2), hospitales, plantas de alimentos y bebidas, operaciones químico-farmacéuticas, aeropuertos y minería son usuarios intensivos que experimentan los mayores beneficios de sistemas BESS integrados. Estos sectores comparten perfiles de demanda complejos, sensibilidad a interrupciones y exposición significativa a cargos por picos horarios.
Bajo el modelo Energy as a Service de Energía Real, las empresas acceden a infraestructura BESS sin inversión de capital inicial. Energía Real financia, instala y opera el sistema, asumiendo su monitoreo continuo en tiempo real, optimización algorítmica y mantenimiento integral. El cliente disfruta de los ahorros y beneficios operativos desde el primer mes, mientras el sistema se paga con sus propios rendimientos energéticos.

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