El continente continúa avanzando en el uso eficiente de la energía, apoyado por progresos regulatorios y un consenso creciente sobre su impacto en la competitividad y la seguridad del suministro. Si bien informes recientes sitúan a la región por debajo del promedio global en optimización energética, este escenario abre oportunidades relevantes de mejora, particularmente en el sector industrial.
Un documento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), publicado en 2023, indica que la intensidad energética de la región mejoró en torno a 1% anual durante la última década, aproximadamente la mitad del ritmo observado a nivel mundial. La brecha refleja, al mismo tiempo, el potencial de acelerar la adopción tecnológica y fortalecer la capacidad de las empresas para transformar datos en decisiones operativas.
En este contexto, especialistas subrayan que el desafío ya no radica únicamente en medir consumos, sino en avanzar hacia una gestión energética integrada, con monitoreo continuo, trazabilidad y análisis en tiempo real. “Hoy, la eficiencia energética pasa por la capacidad de convertir datos en acciones concretas dentro de la operación. Sin visibilidad, no hay gestión posible”, señala Eduardo Yucra, Enterprise Software Sales Executive.
Una experiencia reciente en Chile da cuenta de este proceso. La empresa ITC Ingeniería, dedicada a la automatización de procesos industriales, enfrentaba limitaciones derivadas de sistemas de medición dispersos, sin integración ni comunicación centralizada. La información disponible se restringía principalmente a registros de facturación eléctrica y a lecturas manuales, lo que dificultaba una gestión sistemática.
Para enfrentar estas limitaciones, la empresa impulsó, junto a Rockwell Automation, un proceso de modernización de su monitoreo energético sustentado en herramientas digitales orientadas a mejorar la captura, integración y resguardo de la información eléctrica. “El principal cambio estuvo en la capacidad de contar con información integrada y oportuna. Eso permite detectar desviaciones, anticipar contingencias y gestionar el consumo energético con mayor consistencia en el tiempo”, comenta Eduardo.
En opinión de Yucra, el cambio permitió a la empresa transitar desde mediciones aisladas hacia una gestión continúa basada en indicadores, con acceso a series históricas y mayores capacidades de análisis. En la práctica, esto se tradujo en una mejora en la calidad y disponibilidad de la información, así como en la identificación de peaks de consumo asociados a contingencias operativas. “La digitalización de la energía permite entender qué está ocurriendo en cada proceso, y tomar decisiones con impacto directo en costos y eficiencia”, precisa el ejecutivo.
Proyecciones vinculadas a la iniciativa estiman que este tipo de soluciones puede generar ahorros energéticos sostenidos en el tiempo, contribuyendo a cerrar brechas frente a estándares internacionales. Más allá de los resultados específicos, el ejecutivo concluye que la experiencia refleja una tendencia en expansión, donde la integración de tecnologías de monitoreo y análisis se posiciona como un elemento clave para mejorar el desempeño energético de la industria regional.
