El Índice de Competitividad Urbana (ICU) del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) evalúa la capacidad de 72 zonas metropolitanas del país para generar, atraer y retener talento e inversión. Estas ciudades concentran el motor de la actividad económica nacional, representan entre 80% y 90% del PIB nacional y albergan a 62% de los mexicanos, por lo que su desempeño es fundamental para el desarrollo y la competitividad del país.

En esta edición, las ciudades mostraron avances en los subíndices de Infraestructura y Sistema político y Gobiernos, donde se observan mejoras en conectividad digital, provisión de servicios básicos y autonomía fiscal en varias zonas metropolitanas. Sin embargo, los resultados revelan retrocesos: el crecimiento económico promedio de las zonas metropolitanas cayó de 4.1% a 2.4% respecto a la edición anterior, la violencia se intensificó en varias ciudades, y la percepción de corrupción se mantiene en niveles elevados en todas las urbes.

Se detalla que Querétaro, es el líder nacional en ciudades de más de un millón de personas, en base a su trabajo en varios puntos analizados: el impulso principal viene de Sociedad y Medio ambiente, donde avanza del lugar 13 al 5. Lidera el grupo en escolaridad promedio (11.77 años) y su cobertura educativa sube a 73.25% (por encima de la media de su categoría). Consolida la primera posición en Innovación y Economía (mercado hipotecario 48.43 créditos/mil adultos, crecimiento PIB 3.05%, diversificación 788 sectores, ocupación hotelera 60.23%, patentes 3.11/100k PEA) y en Sistema político y Gobiernos (ingresos propios 61.88%, corrupción 69.92%, vivienda vertical 58.45%). Su contrapeso está en Infraestructura debido a que obtiene un bajo puntaje en la construcción de vivienda intraurbana –apenas 2.51% de sus nuevas viviendas se ubican dentro de la mancha urbana consolidada.

El décimo sitio es la Zona Metropolitana de Ciudad de México: En Sociedad y Medio ambiente la cobertura educativa cae a 74.64% y residuos sólidos tiene la posición 62 de 72. En Sistema político y Gobiernos retrocede seis posiciones debido a una percepción de corrupción de 88.6% (posición 57 de 72). Lo que debería ser una fortaleza para una ciudad compacta resulta en rendimientos decrecientes de metrópoli (la zona metropolitana se extiende hasta municipios de Hidalgo). Aunque la ciudad no se deteriora en términos absolutos gracias a que lidera en diversificación económica (948 sectores), uso de servicios financieros (4.5 tarjetas de crédito/débito por adulto) y solicitud de patentes (posición 4 del grupo con 2.58 por cada 100 mil personas de la PEA), las demás avanzan más rápido en las dimensiones de mayor peso.

En el caso de ciudades de 500 mil a un millón de personas, Puerto Vallarta tuvo como su motor la ocupación hotelera más alta de su categoría (73.38%) y un crecimiento del PIB de 2.73%, sostenidos por ingresos propios de 46.84% (el más alto del grupo). En seguridad destaca con apenas 8.98 homicidios por cada 100 mil habitantes y la percepción de seguridad más alta de su categoría (59.13%). La ciudad se está densificando en altura pero hacia la periferia. Aunque el 74.93% de la vivienda nueva es vertical, apenas 0.58% se ubica en la zona intraurbana. En Sociedad y Medio ambiente tiene la mayor capacidad de tratamiento de agua de su grupo (4.33 litros por segundo por cada mil habitantes).

Las ciudades con mayores avances comparten una combinación de al menos dos de tres condiciones estructurales:

Mercado de trabajo con alta participación en el empleo formal, mayor productividad por hora trabajada y una presencia significativa de empresas grandes capaces de articular cadenas productivas. El empleo de calidad se desarrolla en ciudades con grandes empresas formales, talento calificado e infraestructura global. En contraste, la alta informalidad del centro y sur es causa y síntoma de su propio rezago, al bloquear el acceso a crédito, tecnología, exportaciones y seguridad social. Ejemplo: Saltillo, con la informalidad más baja del país (25.55%), diez puntos porcentuales menos que Hermosillo (36.71%) y un producto medio del trabajo de $583.63 por hora trabajada.

Entorno de seguridad que atrae talento a las ciudades, es decir, tasas de homicidio comparativamente moderadas y una percepción de seguridad superior al promedio nacional. Ejemplo: Mérida registra 3.15 homicidios por cada 100 mil habitantes y la tasa de robo de vehículos más baja del país (0.07 por cada mil registrados).

Gobierno local con mayor capacidad de acción, que se traduce en autonomía fiscal para invertir sin depender de transferencias federales y menor percepción de corrupción. Ejemplo: Querétaro (61.88% de ingresos propios) lidera en este indicador en el grupo de ciudades de más de un millón de habitantes.

En contraste, las ciudades con menores avances presentan mercados laborales con alta informalidad como Tapachula (69.41%) o Tlaxcala-Apizaco (68.67%), violencia que eleva los costos de operar como Acapulco que registra 95.7 homicidios por cada 100 mil (más de 30 veces la tasa de Mérida) y gobiernos con escasa capacidad fiscal y baja credibilidad institucional, como el de Tijuana que registra el mayor nivel de percepción de corrupción (92.56%).

A nivel nacional, se aprecia una caída en crecimiento económico. El promedio de crecimiento del PIB en las ciudades evaluadas en el ICU 2026 es de apenas 2.4%, frente a 4.1% del ICU 2024, una caída de casi dos puntos que refleja el enfriamiento del ciclo económico nacional. Oaxaca lidera con 7.09% por el turismo y servicios; Cancún creció 4.52%. En el extremo opuesto, Campeche registra una contracción de -1.13% por la caída en la actividad petrolera, y ciudades como Mazatlán (0.27%) y Culiacán (0.97%) muestran desaceleración por el incremento de la violencia.

Caída en seguridad. La seguridad pública tiene la mayor dispersión entre las ciudades. La percepción de seguridad promedio en las 72 ciudades es de 39.23%: solo 4 de cada 10 mexicanos se sienten seguros en su ciudad. En homicidios, el promedio es de 28.42 homicidios por cada 100 mil habitantes, con casos extremos como Colima-Villa de Álvarez (133.60), Celaya (112.91) y Acapulco (95.73), y una tendencia al alza incluso en ciudades bien posicionadas como Mérida y Saltillo.

Aumento en percepción de corrupción. La percepción de prácticas corruptas es frecuente en las ciudades mexicanas: el promedio nacional es 82.65%, y aun en la ciudad con menor percepción (Mérida, con 69.79%), esta supera los dos tercios de la población.

A partir de los hallazgos del ICU 2026, el IMCO identifica tres prioridades de política pública.

En diversificación económica, se propone crear un Fondo de Diversificación Productiva para ciudades con alta concentración sectorial (como Campeche con alta dependencia del petróleo) con recursos condicionados a proyectos de atracción de inversión en sectores nuevos, evaluados por resultados medibles: empleos formales creados e inversión atraída, no por proyectos presentados. El modelo de referencia es el Plan de Industria – Euskadi 2030, implementado en el País Vasco, que busca modernizar la base industrial histórica y transicionar hacia nuevas áreas que se enfoquen en digitalización, automatización e innovación.

En formalización laboral, se propone reformar gradualmente el esquema de cuotas al IMSS con escalonamiento por tamaño de empresa y nivel salarial, reduciendo el costo de entrada al sistema para micro y pequeñas empresas. El modelo SIMPLE de Uruguay redujo la carga de formalización en 40% para microempresas y aumentó la formalidad 12 puntos porcentuales en los sectores objetivo; en México, el RESICO avanzó en la parte fiscal pero no toca el principal desincentivo: las cuotas patronales.

En fiscalidad local, se propone modernizar los catastros municipales con imágenes satelitales e inteligencia artificial, vinculando transferencias federales a la mejora verificable de la recaudación predial: Bogotá triplicó su recaudación sin aumentar tasas en diez años por esta vía, y México tiene docenas de ciudades con catastros que no se han actualizado en décadas.

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