La confiabilidad de un sistema de monitoreo continuo de glucosa (MCG) requiere evaluar tanto sus mediciones como la evidencia que las respalda y los servicios que ofrece a quienes lo utilizan. Con ese enfoque, la Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología (SMNE) presentó un consenso formal de expertos que propone criterios mínimos comunes para evaluar estas tecnologías en México.

Las recomendaciones del consenso están dirigidas a profesionales de la salud, investigadores, instituciones sanitarias, organismos evaluadores de tecnología médica y fabricantes de dispositivos, con el objetivo de establecer criterios científicos compartidos para investigar, comparar y evaluar estos sistemas, así como facilitar su utilización clínica responsable, en beneficio de las personas que viven con diabetes.

Los monitores continuos de glucosa ayudan a las personas con diabetes a comprender cómo influyen la alimentación, el ejercicio y los medicamentos en sus niveles de glucosa y cómo estos varían durante el día y la noche. Esta información puede orientar decisiones de tratamiento y favorecer una participación activa en el manejo de su condición, lo que puede fortalecer su confianza y contribuir a mejores resultados de salud.

“La medicina digital está transformando la manera de vigilar nuestra salud, pero no toda medición digital es necesariamente confiable. En los monitores continuos de glucosa, la precisión es fundamental, pero no suficiente. Nuestro consenso propone evaluar integralmente su calidad, evidencia científica y seguridad. No se trata solamente de medir más, sino de medir mejor, con información confiable que permita tomar decisiones clínicas más seguras”, explicó el Dr. Eduardo Márquez-Rodríguez, endocrinólogo y autor principal del consenso.

Uno de los principales aportes del documento señala que la calidad de un dispositivo no puede determinarse mediante una sola cifra de precisión. De acuerdo con el especialista, médicos y usuarios deben considerar cinco aspectos que permitan valorar tanto la confiabilidad de las mediciones como la información y el respaldo necesarios para utilizar el sistema de forma segura. El consenso destaca los siguientes:

  • Precisión analítica. Evaluar qué tan cercanas son las mediciones del sensor a los valores obtenidos mediante métodos de referencia y las posibles consecuencias clínicas de sus errores.
  • Evidencia clínica. Verificar que su funcionamiento esté respaldado por evidencia publicada bajo investigaciones rigurosas, realizadas en poblaciones y condiciones de uso bien definidas.
  • Modelo de calibración. Conocer cómo se ajustan y verifican las mediciones, ya sea mediante calibración de fábrica o manual.
  • Interpretación clínica. Comprobar que los datos permitan reconocer tendencias, episodios de glucosa baja o elevada y el tiempo que permanece dentro de los valores recomendados y su variabilidad.
  • Seguridad y soporte. Considerar la confiabilidad de las alertas, las interrupciones de datos, las discrepancias entre las lecturas y los síntomas, así como la disponibilidad de asistencia técnica.

“Un sensor confiable no es solamente aquel que mide con exactitud, sino aquel cuyo desempeño ha sido estudiado científicamente y cuya información puede utilizarse de manera segura”, puntualiza el Dr. Márquez-Rodríguez.

El documento fue elaborado mediante un proceso estructurado entre especialistas y combina la experiencia de un panel multidisciplinario con el trabajo de un equipo metodológico, a partir de la evidencia científica disponible y documentos regulatorios. Las recomendaciones no constituyen una certificación de dispositivos ni sustituyen la regulación sanitaria.

Publicado en la Revista Mexicana de Endocrinología, Metabolismo & Nutrición, el consenso fue presentado durante Summit Libre 2026, realizado el 17 de octubre en Ciudad de México. El encuentro, organizado por Abbott y avalado por la SMNE, reunió a alrededor de 100 especialistas en endocrinología, endocrinología pediátrica y medicina interna.

El encuentro permitió analizar las recomendaciones dentro de un programa de actualización médica que también incluyó casos clínicos y talleres de interpretación de datos de glucosa, nutrición y conteo de carbohidratos.

Conforme aumenta el uso de dispositivos digitales para vigilar la salud de las personas que viven con diabetes, también crece la necesidad de estándares que permitan distinguir entre generar información y proporcionar mediciones confiables. Esta publicación contribuye a promover tecnologías médicas evaluadas con rigor científico y decisiones clínicas más seguras.

 

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