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Prestadero, la primera comunidad de préstamos entre personas por Internet en México, anota que alcanzar la independencia financiera no significa necesariamente dejar de trabajar, sino lograr que las decisiones económicas de una persona dependan cada vez menos de sus ingresos del día a día. Para avanzar hacia este objetivo es necesario construir hábitos financieros sostenibles, controlar el gasto, reducir las deudas y, especialmente, poner una parte del dinero a trabajar mediante inversiones de largo plazo. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), 36.6% de la población adulta en México ahorró exclusivamente de manera informal, mientras que 8.2% lo hizo únicamente mediante mecanismos formales. Para Gerardo Obregón, Fundador y Director General de Prestadero, la independencia financiera debe entenderse como un proceso de largo plazo y no como una meta que se alcanza de un día para otro. “La independencia financiera no se construye buscando el rendimiento más alto en el menor tiempo posible. Se construye tomando decisiones consistentes: saber cuánto ganas y cuánto gastas, eliminar deudas costosas, formar un fondo para emergencias y comenzar a invertir de manera periódica. Lo importante es que el dinero tenga un propósito y que las inversiones formen parte de una estrategia financiera, no de decisiones impulsivas”, señaló Obregón. 5 pasos para comenzar a construir independencia financiera |
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1- Convertir el ahorro en una decisión automática. El primer paso es conocer con precisión cuánto dinero entra y cuánto sale cada mes. A partir de ello, se puede establecer una cantidad fija destinada al ahorro y posteriormente a la inversión. La revista de la CONDUSEF plantea como referencia la regla 50/30/20: 50% de los ingresos para necesidades esenciales, 30% para deseos y estilo de vida y 20% para ahorro e inversión. No se trata de una fórmula rígida, sino de un punto de partida que puede adaptarse a la realidad de cada persona. 2- Crear primero un fondo de emergencia. Antes de asumir riesgos con una inversión, es importante contar con dinero disponible para enfrentar imprevistos. CONDUSEF recomienda construir un fondo de emergencia equivalente, al menos, a tres meses de gastos. Esto permite evitar que una emergencia —como una reparación, un gasto médico o una pérdida temporal de ingresos— obligue a recurrir nuevamente a créditos de corto plazo. 3- Invertir de acuerdo con objetivos y perfil de riesgo. Una inversión debe responder a una pregunta concreta: ¿para qué se necesita ese dinero y cuándo se utilizará? Obregón recomienda definir el propósito de la inversión, el plazo y el monto que se puede destinar sin comprometer los gastos básicos. También señala que no es necesario comenzar con grandes cantidades para dar los primeros pasos. Actualmente existen alternativas con diferentes niveles de riesgo y liquidez. Por ejemplo, al 7 de septiembre de 2026, los CETES ofrecían tasas de 6.49% a un mes, 6.54% a tres meses, 6.69% a seis meses y 7.00% a un año, de acuerdo con datos de Cetesdirecto. Estos instrumentos pueden formar parte de una estrategia conservadora, mientras que otras alternativas pueden ofrecer mayores rendimientos potenciales como Prestadero. 4- Diversificar en lugar de concentrar el patrimonio. Una de las reglas básicas de la inversión es no colocar todo el dinero en un solo instrumento. La diversificación permite distribuir el riesgo entre diferentes alternativas, plazos o tipos de activos. En el caso de Prestadero, por ejemplo, los inversionistas pueden comenzar desde $250 pesos por crédito y distribuir su dinero entre distintos préstamos. “Diversificar no significa invertir en todo lo que existe, sino entender qué función cumple cada instrumento dentro de nuestro patrimonio. Una parte puede estar destinada a liquidez, otra a objetivos de mediano plazo y otra al largo plazo. La combinación dependerá de la situación, las metas y la tolerancia al riesgo de cada persona”, explicó Obregón. 5- Reinvertir y mantener la constancia. La independencia financiera requiere tiempo. Por ello, además del monto inicial, resulta relevante mantener aportaciones periódicas y, cuando sea posible, reinvertir los rendimientos para aprovechar el crecimiento acumulado. |
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Los resultados de Prestadero muestran el interés que existe por utilizar inversiones como una fuente adicional de rendimiento. Durante 2025, la plataforma alcanzó 14,725 inversionistas activos y reportó un rendimiento neto de 20.60%; además, superó los $1,259 millones de pesos en créditos otorgados. Además, el directivo expresa que invertir no significa buscar el rendimiento más alto, ya que uno de los principales errores al comenzar a invertir es elegir un instrumento únicamente por la tasa de rendimiento anunciada. “Un rendimiento atractivo siempre debe analizarse junto con el riesgo, la liquidez, el plazo y las condiciones del instrumento. No existe una inversión que sea adecuada para todas las personas. La pregunta correcta no es solamente cuánto puedo ganar, sino cuánto estoy dispuesto a invertir y durante cuánto tiempo puedo mantener mi dinero invertido”, afirmó. Entonces, antes de invertir es recomendable comparar alternativas, revisar si la institución está regulada, comprender las condiciones del producto y conocer qué sucede con el dinero en diferentes escenarios. “Al final, la independencia financiera no depende de una inversión extraordinaria. Depende de construir un patrimonio poco a poco. Empezar con una cantidad que sea sostenible, invertir periódicamente, diversificar y mantener una visión de largo plazo puede ser mucho más importante que intentar encontrar la inversión perfecta”, concluyó Obregón. |
