- En el último año, baja un 20% cantidad del seguro a patrimonio arqueológico del país
- México tiene más de 1,400 museos y más de 50,000 sitios arqueológicos
- Patrimonio natural y turístico nacional; sin aseguramiento alguno
En México, las instancias federales que tienen a su cargo el establecer u contratar seguros ante todo tipo de desastres naturales (sismos, inundaciones, incendios, huracanes, etc.) o humanos (robo, daños premeditados, etc.), cuentan con contrataciones de seguros o licitaciones limitadas por austeridad; en relación a la protección de los bienes patrimoniales hechos por el hombre (zonas arqueológicas y edificios históricos), a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) o el Instituto Nacional de las Bellas Artes y la Secretaría de Cultura federal, que de acuerdo a voces de diversos expertos, los seguros actuales contratados no son suficientes en recursos económicos ni en prevención adecuada de afectaciones.
Ante la nula respuesta de las áreas de Comunicación Social de la Secretaría de Cultura Federal, Instituto Nacional de las Bellas Artes (INBAL) y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), sobre las condiciones de los seguros a favor de los bienes históricos, culturales y arqueológicos; solamente se obtuvo respuesta de la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT).
El organismo federal mandato a las dependencias antes citadas a informar sobre la realidad de los seguros contratados para proteger el patrimonio mexicano; sin respuesta alguna; sólo se tuvo acceso a datos de la Coordinación de Recursos Materiales y Servicios del INAH, indicando que las primas de las pólizas de seguros de los bienes patrimoniales correspondientes al periodo 2022 al 2026, se tiene una baja de casi un 20 por ciento en la cantidad contratada que en 2026, fue de 253 millones 518,795 pesos.
En 2022, fue una prima anual de 293 millones 458,076 pesos; en 2023, fue una prima anual de 299 millones 315,180 pesos; en 2024, fue un seguro de 299 millones 315,180 pesos; en 2025, fue una prima anual de 297,988,251 pesos. El organismo federal acepta que el monto de la prima de seguros de bienes patrimoniales del INAH no se ha mantenido constante durante los años referidos, registrándose una variable a la baja significativa en el último año.
Mientras que otros dos sectores clave (bienes turísticos y naturales) de la nación, no se tiene ningún seguro –de todo tipo de prevención- para proteger a patrimonio turístico (sector que genera hasta un 7 por ciento del PIB nacional y que consta de rutas turísticas, ecoturismo, turismo religioso, comunitario, sol y playa, etc.) o los ecosistemas y su biodiversidad (que brindan un sinfín de servicios naturales a todo el país, como son los beneficios de agua pura, aire limpio, madera certificada, etc.).
Las autoridades turísticas (Secretaría de Turismo federal y de la Ciudad de México) confirmaron que no se tiene la figura legal de contratación de seguros privados para preservar sus bienes; respuesta similar que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Comisión Nacional del Agua y Comisión Nacional Forestal; organismos encargados del patrimonio natural, indicaron sobre no tener seguros en sus bienes encargados.
Al respecto, Carlos Peña, vicepresidente de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (Amasfac), aclaró que el patrimonio histórico y cultural de México es protegido por medio de un seguro económico que se designa vía licitación y las autoridades respectivas eligen aquel que mejores condiciones brinda para los bienes de la nación, que permiten proteger de afectaciones climáticas, externas u del hombre. Dichas herramientas financieras en muchas ocasiones quedan a cargo de sociedades de aseguradoras, con origen nacional e internacional, para abarcar los esquemas de cuidado de aquello que está inscrito en los listados patrimoniales.
Enfatizó que México es una nación muy propensa a los sismos como impacto de fenómenos naturales y no se debe descuidar la presencia de los seguros en el patrimonio cultural. “El gobierno no tiene por qué descuidar la licitación de seguros patrimoniales y desatender aspectos como es el impacto climático u otros. No es un secreto que el huracán Otis dejo daños enormes a estructuras virreinales en Guerrero. Los seguros brindan una pronta respuesta a las afectaciones de estructuras prehispánicas, virreinales, obras pictóricas, etc.”
Añadió que “los mayores sistemas de protección consideran los ciberataques, el saqueo, el vandalismo, el Cambio Climático, sismos, u otros sistemas de daño patrimonial, que lamentablemente por establecer ahorros con base a las políticas de la Cuarta Transformación (4T) se sabe que los seguros contratados por la Federación han disminuido en los esquemas de aseguramiento, bajo el pensamiento de que existen fenómenos que no se presentarán, como son los temblores”, acotó.
Señaló que es una realidad que los daños a los bienes patrimoniales están aumentando y las aseguradoras como gobiernos requieren de incrementar su presencia en la protección patrimonial. “También, debemos considerar que existen actores estatales como municipales que contratan seguros, pues en algunos casos son más propensos a daños climáticos como es Veracruz, que tiene un seguro contra desastres naturales o Jalisco que maneja esquemas de prevención contra la lluvia e inundaciones, pero en ambos casos, se necesita incrementar los sectores de daño en las cláusulas de las aseguradoras”.
México es una nación con una riqueza artística destacada, con más de 1,400 museos a nivel nacional y una de las concentraciones culturales más importantes a nivel global, la protección de obras de arte representa también la protección de activos que combinan valor financiero, histórico y cultural. Mientras que el INAH tiene a su cargo 194 zonas arqueológicas abiertas al público, y en total, suman más de 50,000 sitios con vestigios históricos en la nación.

Recordó que, en años pasados, al ser parte del equipo de trabajo que protegía a la infraestructura de la Cámara de Diputados, se manejó esquemas completos de preservación, como fue atender sismos, lluvias u vandalismo contra las instalaciones y si bien son seguros altos en costos, se tuvo capacidad de supervisar un daño en la estructura de un edificio y ser reparado por completo. “Tenemos otro caso como fue la negativa del INAH para tirar la estructura virreinal que se movió unos metros de sus cimientos se restauró al cien por ciento y hoy es el lobby del edificio más alto de la capital del país en Av. Reforma”.
Documentos oficiales del INAH señalan que la cobertura de los seguros (Póliza de Bienes Patrimoniales) cuenta con varios apartados de seguro de bienes patrimoniales y de transporte que indemniza por daños materiales a bienes muebles e inmuebles, buscando restaurarlos a su estado anterior, señala la Ley Federal Sobre Monumentos, Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos.
Por su parte, Aquiles Sologuren, subdirector Regional Sureste de GMX Seguros, detalla que el uso de seguros en instancias públicas no solo es pertinente, sino estratégico. En el caso específico del patrimonio cultural —como zonas arqueológicas, edificios históricos o colecciones de arte—, su preservación adquiere una dimensión aún más relevante, ya que no solo representan un valor económico, sino también identidad, historia y legado nacional.
Sobre la capacidad de México de tener bien protegido sus bienes culturales e históricos, detalla que se cuenta con un marco institucional importante para protegerla, pero todavía hay áreas de oportunidad en materia de prevención, aseguramiento y gestión integral de riesgos.
Si se compara con otras naciones, México cuenta con instituciones sólidas como el INAH y el INBAL, una legislación específica para monumentos y zonas arqueológicas, así como una conciencia creciente sobre el valor histórico y cultural de sus bienes. En ese sentido, el país tiene una tradición de protección patrimonial de varias décadas.
Sin embargo, frente a países que han desarrollado modelos más integrales de conservación y transferencia de riesgos, México aún enfrenta retos importantes. En muchas ocasiones, la protección del patrimonio cultural se concentra en la conservación física o en la regulación, pero no siempre se acompaña de esquemas amplios de prevención, aseguramiento especializado, valuación actualizada, planes de emergencia, mantenimiento preventivo y protocolos de respuesta ante siniestros.
La diferencia con otras naciones más avanzadas no está necesariamente en el reconocimiento del valor del patrimonio, sino en la forma de administrar el riesgo. En algunos países existe una mayor cultura de aseguramiento para museos, colecciones, edificios históricos, exposiciones temporales y bienes en tránsito. También suelen contar con inventarios más actualizados, sistemas de seguridad más robustos, planes contra incendio, terremoto, inundación o vandalismo, y mecanismos público-privados más desarrollados.
Por ello, instrumentos como los seguros especializados son fundamentales para garantizar su conservación y recuperación ante riesgos como desastres naturales, vandalismo o accidentes. Sin embargo, más que considerarlos el único instrumento indispensable, entendemos que los seguros forman parte de una estrategia integral de gestión de riesgos. Esta debe complementarse con políticas públicas de prevención, mantenimiento adecuado, normativas de conservación y planes de contingencia bien estructurados.
Evidenció que si bien no existe un dato público que indique qué porcentaje de todos los bienes patrimoniales del gobierno está asegurado contra daños, la Administración Pública Federal suele contratar pólizas consolidadas para cubrir bienes patrimoniales de dependencias y entidades federales contra riesgos como incendio, explosión, inundación, terremoto, vandalismo y terrorismo. En la actualidad, en México existen instrumentos aseguradores para la protección del patrimonio cultural, no obstante, existen aspectos que difícilmente pueden cubrirse plenamente, como el valor histórico irreemplazable o la pérdida cultural intangible.
Por ello, creemos que el seguro es una pieza clave, pero debe formar parte de una estrategia integral de protección, que incluya prevención, mantenimiento y gestión de riesgos especializada. En este caso, los seguros requieren un enfoque mucho más especializado que los seguros tradicionales, ya que no solo protegen infraestructura, sino elementos que representan la identidad y la historia de un país, dijo.
La valuación combina metodologías multidisciplinarias que involucran, expertos en arte, arqueología, restauración y arquitectura, aunque el seguro se estructura sobre bases económicas (costos de restauración, intervención o estabilización), también se reconoce que el valor cultural es cualitativo y no puede trasladarse completamente a términos financieros, lo que implica límites importantes en la cobertura.
Señaló que debe entenderse que el valor cultural no puede trasladarse completamente a una cifra, por lo que el seguro funciona como un instrumento para mitigar impactos financieros, pero no sustituye el valor social y simbólico de los bienes. Esto refuerza la importancia de integrar el aseguramiento con estrategias de conservación, gestión de riesgos y políticas públicas.
Especificó que asegurar obras de arte o patrimonio arquitectónico no necesariamente se ha vuelto más complicado, pero sí más especializado. Lo que observamos es una evolución del sector asegurador hacia coberturas más precisas y delimitadas. Lo recomendable es estructurar una solución que combine coberturas de daños por pérdida física, incendio, robo, fenómenos naturales, transporte o exhibición, así como la cobertura Responsabilidad Civil, por la propiedad y mantenimiento del inmueble, evento, exhibición o actividad relacionada. Esta última cobertura, toma una mayor relevancia, en virtud de que el gobierno federal, estatal o municipal, según aplique, es susceptible de recibir una reclamación o demanda por los daños que pueda sufrir el turista dentro de la zona turística.
Explicó que las aseguradoras deben tener el enfoque especializado en Responsabilidad Civil y Daños, que permite analizar este tipo de riesgos con mayor detalle, especialmente en productos como Obras de Arte, coberturas empresariales o esquemas asociados a inmuebles, exposiciones, hoteles, restaurantes, eventos o propiedades con valor especial.
El reto no es la “limitación” de los seguros, la clave está en no contratar una póliza genérica, sino la correcta estructuración de programas integrales de protección. En el caso del patrimonio cultural, los seguros deben complementarse con una buena suscripción del riesgo, acompañada con una correcta administración de riesgo para encontrar áreas de oportunidad y establecer un programa correcto de prevención, medidas de seguridad y gestión del riesgo.
A su vez, Fernanda Rionda, presidenta de la Sociedad de Arquitectos Paisajistas de México, indicó que la protección de los bienes patrimoniales, como son las obras arqueológicas y colonial, que debe hacer una adecuada sinergia con su entorno natural y su protección conlleva un sinfín de renglones para restaurarlo y protegerlo. “El patrimonio colonial mexicano tiene mucha herencia española, francesa y árabe, etc. Es un continuo ente multicapa del entorno que nos rodea y necesita de mayor protección, aceptando que la principal amenaza al patrimonio es el propio ser humano, agregó que el patrimonio natural también requiere de contar con sistemas de aseguramiento, así como el INAH conserva los edificios prehispánicos o virreinales”.
El impulso de los seguros patrimoniales enfrenta grandes retos, pues en México la penetración del sector asegurador representa apenas entre el 2.6 y el 3.2 por ciento del PIB, muy por debajo del promedio de los países de la OCDE, que ronda el 9 por ciento.
La última información pública y proporcionada por el INAH, detalla que se aprobó la contratación de una póliza al 2026, que incluye una cobertura limitada contra sismos por un monto aproximado de más de 253 millones de pesos, considerada exigua por expertos consultados. Un ejemplo de la falta de actualización de esta herramienta y su necesidad de ampliar impacto es que el costo total estimado para restaurar el patrimonio dañado por los sismos de 2017 en el centro del país fue de 13 mil millones de pesos.

URGE MÁS TRANSPARENCIA SOBRE LOS SEGUROS AL PATRIMONIO
Isaura Ruíz, líder de Fundación AXA México & Colección AXA México y Daniel Aguirre, suscriptor senior de arte en AXA México, declararon que cuentan con una oferta especializada de seguros para Obras de Arte, la cual consta de 5 tipos de seguros diferentes: Seguros de Obras de Arte para Coleccionistas Privados, Coleccionistas Corporativos, Museos, Exposiciones y Galerías; los cuales ofrecen diferenciadores estratégicos en su alcance y desarrollo de cobertura, teniendo como valor agregado – en comparación a una oferta tradicional de hogar, propiedad o contenido – por mencionar algunos.- endosos especializados que consideran la depreciación o apreciación de mercado según el tipo de bien y daño, bases de indemnización diferenciadas y atenciones especializadas por equipos profesionales tanto en suscripción como en atención a siniestros.
En relación a la cantidad económica que se tiene en los seguros existentes para el patrimonio cultural nacional, lo esencial es que estos instrumentos financieros deben considerar la mayor amplitud de cobertura respecto al conocimiento y existencia de bienes, y por otro lado garantizar la mayor calidad de coberturas aplicables.
Aunado a que los mayores retos que enfrentan estos seguros –independientemente de la cantidad económica contratada-, es la información poco actualizada de los bienes patrimoniales a cubrir y falta de conocimiento del beneficio de contratar una póliza especializada.
Se ahondó que en principio se puede pensar que México protege sus activos y patrimonios bajo algún esquema de seguro, sin embargo, no tenemos certeza del esquema actual de aseguramiento que se tiene. En otros países aplica de la misma forma, existe un aseguramiento pero no hay mucha claridad sobre las coberturas.
Se especifica que no existe un seguro para el patrimonio natural y turístico que está bajo resguardo del gobierno; lo cual, sin duda es un reto y un área de oportunidad para los gobiernos de invertir en el cuidado de dicho patrimonio.
MÉXICO SIN ASEGURAR SUS BIENES BIODIVERSOS Y TURÍSTICOS
Javier Bernal, director de la mesa de dinero de GF Monex y miembro fundador del Consejo de Finanzas Sostenibles, mencionó que se tienen metodologías para entender los impactos climáticos y sus daños en ahorros internos de la nación y daños en sistemas financieros y este sector debe tener modelos de medición y acondicionamiento, como son los seguros u otros aspectos, que se están desarrollando y en posible adopción. Se deben internar estos sistemas que tiene varios y la Asociación de Banqueos de México estamos desarrollando este tipo de herramientas para el hoy u futuro cercano.
En referente a los seguros en el sector patrimonial natural u turístico, al consultar a las autoridades de la Secretaría de Medio Ambiente federal (Semarnat), Secretaría de Turismo federal (Sectur), Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Comisión Nacional de Protección a la Biodiversidad (Conabio), Comisión Nacional Forestal (Conafor), Secretaría de Turismo de la Ciudad de México, Secretaria de Cultura, Gobierno de la Ciudad de México, ninguno acertó a saber la razón del porque no tener contratos de aseguradoras para los bienes patrimonio a su cargo.

A su vez, Naomi Flores, directora de Estrategia de la organización México CO2, detalló que existen tres aseguradoras que trabajan de forma individual para asegurar a los inversionistas sobre temas de compra de toneladas de carbono del país que sirve para que grandes corporaciones mitiguen su huella ambiental.
Ejemplificó que se tiene el caso de la aseguradora Howden Group, que tienen pólizas económicas para ajustes en la venta de carbono y supeditar los vaivenes del precio de la tonelada; así como protección contra incendios. Igualmente, se tienen casos como la aseguradora internacional Oca Global México que protege al mercado del carbono.
Cabe mencionar que México es uno de los 195 Estados miembro a la Convención del Patrimonio Mundial desde su creación en 1972. Con 35 sitios inscritos, ocupando el séptimo lugar mundial en cuanto al número de bienes registrados, siendo también el país de América Latina con mayor número de sitios reconocidos por la UNESCO. Entre sus bienes destacan 27 culturales, 6 naturales y 2 mixtos, lo que hace patente de la diversidad del patrimonio mexicano. El catálogo del Patrimonio Mundial cuenta con un total de 1,223 sitios inscritos, distribuidos en 168 países; de estos, 952 son bienes culturales, 231 naturales y 40 mixtos. Este registro, gestionado por la UNESCO.
RETOS DE UNA ASEGURADORA SOBRE LOS BIENES CULTURALES E HISTÓRICOS
Para el directivo de GMX Seguros, en materia de las licitaciones para competir sobre este sector, señaló que, no es una labor compleja, pero si especial, porque el riesgo combina aspectos, técnicos, jurídicos, culturales, financieros y de conservación, no basta con ofrecer una prima competitiva; la aseguradora debe demostrar capacidad técnica, solvencia, experiencia y entendimiento profundo del riesgo.
Participar como aseguradora en una licitación para proteger un bien patrimonial exige mucho más que ofrecer una prima competitiva, requiere conocimiento técnico del riesgo, experiencia en Daños, Responsabilidad Civil, valuación patrimonial, prevención y manejo de siniestros especializados.
En resumen, proteger un bien patrimonial mediante una licitación es una tarea que requiere especialización, responsabilidad y rigor técnico. Para una aseguradora enfocada en Responsabilidad Civil y Daños, el reto está en ofrecer soluciones sólidas que protejan efectivamente el patrimonio del cliente y, al mismo tiempo, mantengan una adecuada administración del riesgo.

CUENTA CARIBE MEXICANO CON UN SEGURO MUY SINGULAR PARA SU PATRIMONIO
Javier Pizaña, gerente de programas de Coral Reef Alliance, indicó que en el caso del aseguramiento de la biodiversidad en México, se tiene un modelo único, con base a un contrato internacional del Estado de Quintana Roo, y tres naciones caribeñas del Corredor Arrecifal Mesoamericano, que tienen una póliza de protección costera ante desastres naturales, no sólo es un fondo ante desastres, sino que es un seguro que permite tener recursos financieros para salvaguardar a este ecosistema tan esencial en las playas nacionales. “No hay gobierno que pueda solo contra el deterioro ambiental y las finanzas requieren de esquemas financieros alternativos”.
En conjunto con Belice, Honduras, Guatemala y Quintana Roo, se tienen brigadas especiales para atender tras el paso de un huracán tanto para levantar las evaluaciones en daños arrecifales y saber qué cantidad se debe invertir. “El seguro se ampliará a atender daños del Cambio Climático y no solo a fenómenos meteorológicos”.
Añadió que “en Quintana Roo se tiene el seguro paramétrico que tiene varios pasos y recursos a manejar conforme a la fuerza y daño que provocan los huracanes. El seguro es sufragado por el gobierno estatal y la iniciativa privada –hoteleros-, que asigna sus recursos a donde más afectaciones se presentan y solventa la falta de apoyos federales.
Dicha herramienta tiene unos 4 años de existencia; que de primera instancia se estudió al sistema arrecifal de Quintana Roo que al estar en buenas condiciones genera una ganancia de 6.2 millones de dólares al año para los más de 3 millones de habitantes de la región, pero al descuidarse la protección de la biodiversidad dicha ganancia baja hasta un 40 por ciento.
DESAFÍOS ACTUALES: CÓMO ASEGURAR EL ARTE DIGITAL DE MÉXICO
Uno de los retos emergentes para las aseguradoras en aspectos del arte digital y los NFT, así como la Inteligencia Artificial (IA), es que son aspectos que aún no están plenamente integrados en los esquemas tradicionales de seguros.
Algunas aseguradoras como AXA han comenzado a cubrir instalaciones que incluyen componentes electrónicos, lumínicos o robóticos, pero el valor de las obras digitales suele estar vinculado al soporte físico, como pantallas o dispositivos, lo que complica la valoración del riesgo.
La logística del arte no puede entenderse sin la participación de los seguros especializados. Algunos aspectos es que las obras al ser transportadas se realizan en cajas reforzadas, con temperatura controlada y vigilada por expertos, pero es el seguro quien mitiga la incertidumbre inherente a todo movimiento. En la actualidad, el aseguramiento no solo es una herramienta financiera, sino un socio estratégico en la protección del patrimonio cultural.

CRECE PRESENCIA DE LOS SEGUROS EN EL ARTE PRIVADO EN MÉXICO
Hace unos meses, se registró un robo de joyas en el Museo del Louvre, Francia, situación que encendió las alarmas sobre la vulnerabilidad de los bienes artísticos públicos y privados. De acuerdo a CAE Insurance, este incidente ha llevado a coleccionistas y propietarios en México a proteger su patrimonio, impulsando el interés por los seguros especializados en arte.
En dicho entorno donde el arte se consolida como una alternativa de inversión, la protección de estas piezas cobra una relevancia estratégica. En México, los coleccionistas destinan presupuestos anuales que pueden alcanzar hasta 1 millón de pesos, con adquisiciones recurrentes a lo largo del año, posicionando al arte como un activo tangible dentro de portafolios patrimoniales, según datos de la Red Nacional de Información Cultural.
Cabe mencionar que Zurich México cuenta con un Seguro de Obras de Arte: Transporte y Estadía, solución especializada diseñada para proteger activos artísticos frente a riesgos como robo, daño accidental, desastres naturales y pérdidas durante transporte o exhibición, respondiendo a las necesidades de coleccionistas, instituciones y organizaciones que resguardan patrimonio cultural.
Este seguro está diseñado para amparar piezas como pinturas, esculturas, libros y colecciones, ofreciendo cobertura tanto en trayecto como en estadía, así como durante exhibiciones temporales. La solución está enfocada en atender necesidades de clientes del segmento middle market, así como instituciones públicas y privadas que requieren esquemas de protección especializados sin la complejidad de grandes estructuras corporativas.
El valor de los bienes patrimoniales es muy variable. Por ejemplo, la casa de subastas Sotheby’s hace dos décadas vendió una escultura de piedra de la diosa Chalchiuhtlicue en un millón 216 mil dólares. En 2019, la casa francesa Millon realizó una subasta por un millón 200 mil euros, que incluyó otra escultura de Chalchiuhtlicue, vendida en 377 mil de euros, cinco veces superior a lo estimado.
