Durante la temporada de vacaciones, la atención suele concentrarse en preparar maletas, confirmar reservaciones y organizar los últimos pendientes antes de salir de casa. Sin embargo, existe un detalle cotidiano que muchas personas pasan por alto y que puede generar desperdicio innecesario: el refrigerador.
Dejar alimentos perecederos sin planear qué hacer con ellos puede ocasionar que, al regresar del viaje, productos que aún podían aprovecharse terminen en la basura. Ante esta situación, 123IAP, organización dedicada al rescate y aprovechamiento de alimentos para contribuir a la seguridad alimentaria de comunidades en situación vulnerable, invita a las familias a incorporar pequeños hábitos antes de salir de vacaciones.
En México, el panorama del desperdicio alimentario representa un reto ambiental, económico y social. Cada año se pierden aproximadamente 20.4 millones de toneladas de alimentos, equivalentes al 34% de la producción nacional, según datos de la FAO. Por ello, prevenir el desperdicio desde los hogares representa una oportunidad para aprovechar mejor los recursos disponibles y generar un impacto positivo.
Antes de cerrar la puerta de casa, 123IAP comparte cinco acciones sencillas para dar una segunda oportunidad a los alimentos:
1. Congelar las frutas maduras. Si algunas frutas están cerca de su punto máximo de maduración, pueden cortarse en trozos y congelarse para utilizarlas posteriormente en smoothies, licuados o postres.
2. Conservar verduras y hierbas frescas. Picarlas y congelarlas permite utilizarlas después en sopas, guisos o salsas, evitando que pierdan su vida útil mientras la familia se encuentra fuera.
3. Guardar el pan en el congelador. Este alimento puede conservarse durante más tiempo cuando se congela correctamente y permite descongelar únicamente las porciones necesarias al regresar.
4. Proteger alimentos abiertos. Productos como embutidos pueden mantenerse en mejores condiciones si se almacenan en recipientes herméticos o bolsas con cierre antes de salir de viaje.
5. Organizar las comidas preparadas. Dividir alimentos cocinados en porciones individuales facilita su consumo posterior y evita que terminen desperdiciandose.
«Muchas veces pensamos que el desperdicio de alimentos ocurre únicamente en grandes cadenas de distribución, supermercados o restaurantes, pero también sucede dentro de nuestros hogares. Antes de salir de vacaciones, revisar el refrigerador y aprovechar los alimentos que aún pueden consumirse es una acción sencilla que ayuda al bolsillo, al medio ambiente y a construir una cultura de mayor aprovechamiento«, señaló Cristina Vázquez, Gerente de Alianzas Estratégicas de 123IAP.
Además de estas recomendaciones, 123IAP invita a las personas a planear sus compras antes de viajar, aprovechar los alimentos disponibles en casa durante los días previos y compartir aquellos productos que no podrán consumirse antes de salir.
Cada alimento que evitamos desperdiciar representa también agua, energía, trabajo y recursos naturales que fueron utilizados para producirlo. Desde su labor diaria de rescate y aprovechamiento alimentario, 123IAP recuerda que pequeñas decisiones dentro del hogar pueden contribuir a reducir el desperdicio y generar un impacto positivo en la sociedad.
