En México, 1.3 millones de personas de la comunidad LGBT+ enfrentan una brecha en el acceso a servicios de salud en instituciones públicas, de acuerdo con datos de la clínica Condesa, conocida por ser el centro de salud pública más grande de América Latina dedicado a la prevención, detección y atención integral del VIH/Sida y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).

A pesar de los avances de México en acceso a tratamientos y atención médica durante los últimos años, todavía existe una brecha que deja fuera a 1.3 millones de personas de la comunidad LGBT+ de servicios de salud en instituciones públicas. El centro de salud señaló que las personas de la comunidad pueden enfrentar hasta 33 actos de discriminación en una sola visita a servicios de salud, lo que muestra que la exclusión no solo ocurre por falta de cobertura, sino también por experiencias de trato que inhiben la búsqueda de atención.

El acceso a servicios médicos respetuosos, oportunos y clínicamente adecuados se ha convertido en un tema de bienestar, prevención y gestión de riesgo para el sistema de salud, especialmente en un país donde 5 millones de personas de 15 años y más se identifican como parte de la población LGBTI+, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género del INEGI.

En el marco del Día Internacional del Orgullo LGBTI+, que se conmemora cada 28 de junio, el debate sobre inclusión también alcanza a aseguradoras, hospitales, consultorios y modelos privados de atención médica.

La Secretaría de Salud publicó desde 2017 el Protocolo para el Acceso sin Discriminación a la Prestación de Servicios de Atención Médica de las Personas LGBTTTI, un documento que reconoce la persistencia de barreras estructurales en los servicios de salud y establece guías específicas para poblaciones trans, mujeres lesbianas y bisexuales, hombres gays y bisexuales, así como personas intersex. Sin embargo, llevar esos principios a la práctica diaria sigue siendo uno de los principales desafíos del sector.

Y el problema va más allá de las dolencias físicas. De acuerdo con la encuesta de The Trevor Project México 2024 más de la mitad de las juventudes LGBTQ+ en México consideraron seriamente el suicidio durante el último año, una cifra que se eleva a dos de cada tres entre juventudes trans y no binaries. El Diagnóstico Situacional de Personas LGBTQ+ de México 2023, desarrollado por la UNAM y el Williams Institute, también documentó experiencias de discriminación, salud mental, salud sexual, apoyo social y bienestar en una muestra de 7,451 personas LGBTQ+ en el país.

En este contexto, Sofía, empresa mexicana de salud y tecnología que está revolucionando el sector asegurador, ha desarrollado una serie de iniciativas internas para fortalecer la atención médica a personas de la comunidad LGBTQ+. Entre ellas se encuentra la estandarización de identidad de género y pronombres en el expediente médico y en el registro de soci@s, con el objetivo de que la atención sea respetuosa, correcta e individualizada desde el primer contacto.

“La inclusión en salud empieza desde el momento en que una persona es nombrada correctamente. Reconocer la identidad de género y los pronombres en el expediente médico no es un gesto simbólico: es una condición básica para construir confianza, reducir barreras y reducir barreras para una atención de la más alta calidad para todas las personas”, señaló Ines Hanhausen Estrada, Gender Based Medicine de Sofía.

La compañía también adaptó su Programa de Prevención de Cáncer de Mama para incluir a personas trans, una medida relevante en un sistema donde muchos protocolos preventivos siguen organizados bajo categorías binarias. En términos médicos, esto implica revisar riesgos, antecedentes y necesidades de detección desde una perspectiva clínica más precisa, sin asumir que la identidad de género determina por sí sola los cuidados preventivos que una persona requiere.

“Cuando un programa de prevención se diseña únicamente desde categorías tradicionales, puede dejar fuera a personas que también necesitan seguimiento médico. Nuestro objetivo es que la prevención sea accesible y clínicamente pertinente para todas las personas, incluyendo a quienes históricamente han tenido que explicar o defender su identidad antes de recibir atención”, agregó Hanhausen Estrada.

Otra de las líneas de trabajo de Sofía ha sido la creación de una red médica especializada LGBTQ+, integrada por profesionales de la salud con experiencia o interés en la atención a personas de la comunidad. Esta red funciona como un espacio de comunicación, colaboración e intercambio de conocimiento entre médicos, con el fin de fortalecer criterios de atención, resolver dudas clínicas y promover mejores prácticas.

Actualmente, más de 250 médicos y profesionales de la salud en SofíaMed cuentan con experiencia o capacitación en atención a personas LGBTQ+. La aseguradora también desarrolló una Guía de Recursos en Salud LGBTQ+ para sus profesionales de la salud, concebida como una herramienta de consulta para la práctica clínica diaria.

La capacitación médica es uno de los ejes centrales. De acuerdo con retroalimentación interna recabada por Sofía, los participantes del programa señalaron que las sesiones les ayudaron a sensibilizarse sobre temas que no habían considerado previamente, reflexionar sobre sesgos en la práctica médica y abrir espacios de conversación con especialistas. Algunos comentarios incluso apuntaron a que “faltó tiempo para seguir conversando con el experto”, señal del interés generado entre el personal médico.

El problema también tiene una dimensión económica. La prevención y la atención temprana son componentes centrales para la sostenibilidad de cualquier modelo de aseguramiento. Cuando una población enfrenta barreras para acudir a consulta, aumenta el riesgo de diagnósticos tardíos, tratamientos más complejos y deterioro en indicadores de salud mental y física.

 

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