Las ciudades emergentes como Querétaro, enfrentan crecientes desafíos ambientales, un caso es el sector inmobiliario que requiere de consolidar un nuevo enfoque de desarrollo basado en el concepto de Cero Desechos (Zero Waste), una tendencia global que busca reducir al máximo la generación de residuos y optimizar el uso de los recursos desde el diseño mismo de los espacios urbanos.

En el caso de la vivienda, es un actor que juega un papel central en esta transformación. Los hogares no sólo concentran una parte importante del consumo de agua y energía de las ciudades, sino que también influyen directamente en los hábitos de consumo y gestión de recursos de millones de personas. Por ello, cada vez más desarrollos inmobiliarios deben integrar prácticas que buscan reducir su impacto ambiental desde la etapa de planeación y construcción.

La plataforma tudepa.com informa que el concepto de Cero Desechos propone una transformación estructural: pasar de un modelo lineal —donde los productos se fabrican, se consumen y se

desechan— a uno circular, en el que los recursos se reutilizan, se optimizan y se mantienen dentro del sistema el mayor tiempo posible.

“Hoy la conversación sobre vivienda está evolucionando. Ya no se trata únicamente de ubicación o amenidades, sino también del impacto ambiental de los espacios que habitamos”, señaló Cristiano Tateshita, CEO de tudepa.com.

Señaló que las nuevas generaciones que buscan vivienda, se enfocan en no sólo el lugar sino todo su contexto, la plusvalía de la zona, las amenidades, que sea una inversión con buena perspectiva de futuro, lo cual, encarece el costo de vida. Por ende, tenemos conocimiento que las urbes emergentes como Querétaro, Puebla, Tijuana, León, entre otras, tienen más mudanza de personas que trabajan a distancia, gastan menos en el costo de un hogar, pero mantienen una alta calidad de vida.

Ante una nueva realidad de estructurar urbes sustentables y edificar estructuras más amigables con el medio ambiente, agregó que, un nuevo edificio verde tiene un sobrecosto de hasta 20 por ciento, cuando se incluyen parámetros ecológicos.

En el caso de Querétaro, con un centro histórico de varios siglos, explica que pueden adaptarse a una nueva realidad ecológica con no sólo edificios modernos, sino con estructuras antiguas con adopción de políticas ambientales. Añadió que México tiene leyes en infraestructura sustentable, pero tiene ciertos atrasos con Europa como Estados Unidos.

Siendo Querétaro un ejemplo singular, al ser considerada una de las ciudades más limpias de México, con sistemas de recolección de desechos, con la ventaja de no ser tan extensa como la Ciudad de México, que tiene grandes retos para el control de sus residuos.

Cabe mencionar que las autoridades municipales –encargados del manejo de los rellenos sanitarios del país-, sólo dedican en promedio, un 5 por ciento de su presupuesto al manejo adecuado de estos lugares. Lo cual, se refleja en que México sea considerado el sitio 38 a nivel global en manejo de sus desechos sólidos. Datos de la organización Ecoce revelan que en México se generan 120 mil 128 toneladas diarias de residuos sólidos, de las cuales solo se recolecta el 88.6 por ciento. Este porcentaje deja un rezago de 13 mil 600 toneladas de basura sin recolectar cada día.

Por su parte, la International Chamber of Commerce México (ICC México) ha hecho un llamado urgente a enfrentar los desafíos ambientales que más amenazan el bienestar, la salud y la productividad en México, hoy que la crisis ambiental ya no es un asunto lejano. En este 2026, México se enfrenta a seis desafíos prioritarios en materia ambiental: Gestión deficiente de residuos y contaminación plástica, donde es evidente la acumulación de residuos sólidos y plásticos sigue siendo una amenaza directa para ecosistemas terrestres y marinos. Los otros retos son ⁠Crisis del agua; Contaminación del aire; Deforestación; Presencia de Fenómenos climáticos extremos; Pérdida de biodiversidad y deterioro de ecosistemas.

El tema cobra relevancia en el marco del Día Internacional de Cero Desechos, que se conmemora cada 30 de marzo, una fecha establecida por la United Nations General Assembly en 2022 para promover modelos de producción y consumo más sostenibles. La iniciativa es impulsada por organismos como el United Nations Environment Programme (UNEP) y el United Nations Human Settlements Programme (UN-Habitat), con el objetivo de fomentar soluciones que reduzcan la contaminación y el desperdicio de recursos a nivel global.

De acuerdo con estos organismos, la humanidad genera más de 2 mil millones de toneladas de residuos sólidos municipales cada año, y sin acciones contundentes esta cifra podría acercarse a los 4 mil millones de toneladas para 2050, lo que subraya la necesidad de replantear la forma en que se producen, consumen y gestionan los recursos, esto de acuerdo con la información de la UN Environment Programme (UNEP).

Entre las soluciones más comunes dentro de los proyectos alineados con el enfoque de Cero Desechos destacan:

Sistemas de captación de agua pluvial, que permiten reutilizar el agua de lluvia para distintos usos dentro del edificio.

Equipos de bajo consumo de agua, que optimizan el uso del recurso sin afectar la experiencia cotidiana de los usuarios.

Calentadores solares, que aprovechan la energía renovable para reducir el consumo de combustibles fósiles.

Diseño arquitectónico eficiente, que favorece la ventilación natural, la iluminación y el ahorro energético.

 

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