De acuerdo con la investigadora del Laboratorio de Neuropsicología del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez (INNNMVS), Olga Yaneth Rodríguez Agudelo, el envejecimiento no debe asociarse con pérdida de memoria, deterioro cognitivo o demencia, afirmó.
Explicó que, con los años, se producen modificaciones naturales en el cerebro; sin embargo, el deterioro cognitivo no debe considerarse parte de la vejez, sino que puede ser un indicador de una enfermedad.
Por ello, el INNNMVS desarrolla estrategias de investigación, atención especializada y educación continua orientadas a promover el envejecimiento cerebral saludable y avanzar en el conocimiento de las enfermedades neurodegenerativas.
Precisó que, a través de cursos y actividades educativas abiertas a la población, el Instituto busca acercar información sobre salud cerebral, factores de riesgo y acciones preventivas, con el propósito de que las personas dispongan de herramientas para cuidar sus capacidades cognitivas a lo largo de la vida.
Indicó que la prevención de los problemas cognitivos debe desarrollarse a lo largo de la vida y no comenzar únicamente al llegar a los 60 o 65 años, ya que la estimulación y el aprendizaje continuo contribuyen a desarrollar y preservar la reserva cognitiva. Por lo cual, resulta importante fomentar desde edades tempranas actividades que representen desafíos intelectuales y mantenerlas durante las diferentes etapas de la vida.
Rodríguez Agudelo apuntó que entre los factores de riesgo modificables asociados con el deterioro cognitivo y la demencia están la depresión, el aislamiento social, el tabaquismo, la inactividad física, la obesidad y el consumo excesivo de alcohol.
Por ello, recomendó implementar estrategias que pueden contribuir a conservar en mejores condiciones la mente y el cuerpo durante el envejecimiento:
● Mantener actividad física constante y adaptada a las condiciones de cada persona.
● Procurar una alimentación adecuada y buena hidratación.
● Realizar estimulación cognitiva y mantener el aprendizaje continuo. No basta con repetir de manera rutinaria una misma actividad: el cerebro requiere desafíos, como resolver crucigramas o rompecabezas de mayor complejidad, aprender habilidades, modificar algunas rutinas y realizar tareas que demanden esfuerzo intelectual.
● Mantener una adecuada conexión social y bienestar emocional, contar con redes de apoyo, participar en actividades comunitarias, conservar un propósito de vida y aprender a manejar el estrés.
● Llevar a cabo la prevención vascular, mediante el control de factores como hipertensión arterial, diabetes, obesidad y alteraciones del colesterol, debido a que estas condiciones pueden contribuir al daño vascular cerebral.
Enfatizó que el miedo y el estigma relacionados con un posible diagnóstico de demencia también pueden ocasionar que las personas sean valoradas cuando la enfermedad se encuentra en etapas más avanzadas.
Destacó la necesidad de fortalecer la información entre la población y sensibilizar también al personal de atención primaria para favorecer la identificación de posibles alteraciones y la referencia oportuna a servicios especializados.
Finalmente, Rodríguez Agudelo reiteró que el INNNMVS refrenda su compromiso con la generación de conocimiento, la atención especializada y la difusión de estrategias de prevención que contribuyan a preservar la salud cerebral, autonomía y calidad de vida de la población durante el proceso de envejecimiento.
