Rafael Cienfuegos Calderón

La soberanía nacional que de manera reiterada llama la presidenta Claudia Sheinbaum a los mexicanos a defender ante la injerencia extranjera en asuntos internos no se tendría que defender antes y más que nada de los grupos del crimen organizado que trafican y producen drogas, que controlan bajo terror parte del territorio nacional y de gobernadores y políticos que los solapan.

¿Lo que acontece en México acaso no constituye una mayor amenaza para la soberanía, para la gobernanza del país, para la seguridad nacional y la de la población?

En su discurso con motivo del 216 aniversario de la Independencia, la mandataria habló de la soberanía y señaló que México jamás será colonia ni protectorado, y que nuestra nación nunca se doblegará ante ningún país extranjero.

Esas palabras impregnadas de patriotismo –muy acordes con la fecha- que buscan fortalecer la convicción de que México siempre será independiente y libre chocan, no obstante, con la amenaza real, latente y presente de narcoorganizaciones, narcogobernadores y marcopoliticos que si están en la mira de Estados Unidos mayormente deben estarlo en la del gobierno transformador.

¿Qué constituye mayor amenaza para la cacaraqueada soberanía, las arengas del presidente norteamericano Donald Trump de que si el gobierno mexicano no hace lo que tiene que hacer para frenar a los productores de drogas, principalmente de fentanilo, lo harán ellos, o que los carteles de la droga se sigan expandiendo y diversifiquen sus actividades delincuenciales al huachicol, la extorsión y el secuestro bajo la protección de gobernantes y funcionarios públicos?

Porque los dichos de Trump son producto de la diarrea verbal que padece y desde que asumió por primera vez la presidencia y en el periodo actual que corre no se ha atrevido a nada. Pero lo que ocurre a diario en el territorio nacional, que se agravó con la ocurrencia de los abrazos no balazos, es un preocupante problema de seguridad nacional.

La presidenta Sheinbaum  cambio la estrategia de seguridad y hay resultados positivos con el desmantelamiento de narcolaboratorios y la detención de capos, empero eso no es suficiente ni para los mexicanos ni para el gobierno norteamericano.

A ello obedece –al parecer- que Trump haya incluido en el documento la Determinación presidencial sobre los principales países productores de drogas para 2027, dado a conocer el miércoles, su diagnóstico de que México debe tomar medidas adicionales contra las organizaciones narcoterroristas que dominan vastas áreas de su territorio invirtiendo más en sus fuerzas de seguridad para mantener y expandir sus campañas contra las mismas, sus finanzas y redes criminales.

Eh hizo hincapié en que ello incluye “exponer, arrestar y enjuiciar a los muchos funcionarios públicos corruptos que han ayudado e instigado a los cárteles y traicionado la seguridad y la soberanía de su propio país”.

Cuando se habla demasiado de soberanía, en opinión de Jorge Fernández Menéndez (Excélsior, 17-09-2026), se olvida que nada vulnera más la misma que no tener control pleno del territorio nacional.

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