Entre notificaciones, plataformas educativas, redes sociales e inteligencia artificial, los estudiantes aprenden hoy rodeados de estímulos digitales. La tecnología ha multiplicado las posibilidades para investigar, crear y acceder al conocimiento, pero también plantea un desafío para las escuelas: cómo mantener la atención y cuidar el bienestar de una generación permanentemente conectada.

 Para EduPraxis Global, encuentro internacional de investigación, innovación y praxis educativa que se realizará el 10 de octubre en el Hotel Courtyard by Marriott de la Ciudad de México, este escenario exige diseñar experiencias que aprovechen la tecnología y, al mismo tiempo, impulsen a los estudiantes a pensar, conversar, colaborar y participar activamente en su aprendizaje.

 La concentración es una de las primeras señales de este reto. De acuerdo con PISA 2025, 37% de los estudiantes mexicanos reportó que sus compañeros se distraen frecuentemente con dispositivos digitales durante la mayoría o todas las clases de ciencias, frente a 28% en promedio de la OCDE.

 “La tecnología tiene un enorme potencial educativo, pero incorporarla no garantiza por sí misma mejores aprendizajes. Hoy la escuela también compite por la atención de los estudiantes y eso nos obliga a replantear qué ocurre dentro del aula. Necesitamos experiencias que despierten curiosidad, involucren al alumno y le permitan encontrar sentido en lo que está aprendiendo”, señaló Rocío del Carmen Cuadros, fundadora y directora de EduPraxis Global.

 Según PISA 2025, los estudiantes mexicanos de 15 años pasan, solo dentro de la escuela, un promedio de 2.7 horas diarias frente a dispositivos digitales: 1.5 horas para actividades de aprendizaje y 1.2 horas para actividades de ocio. A ello se suma la inteligencia artificial: 47% utiliza chatbots de IA para ayudarse a aprender al menos una vez por semana, mientras que 40% los emplea para investigar un tema, 34% para resumir lecturas y 35% para redactar trabajos.

 Pero la atención no es el único desafío. En un entorno acostumbrado a respuestas inmediatas y estímulos constantes, la escuela tiene también la tarea de preservar capacidades que requieren tiempo: profundizar en una idea, cuestionar información, sostener una conversación, equivocarse, volver a intentar y resolver problemas complejos.

 Por ello, el reto no está únicamente en reducir distracciones, sino en lograr que aprender vuelva a competir con ellas. Las pedagogías activas y el aprendizaje basado en proyectos y retos pueden recuperar el papel del estudiante mediante experiencias que requieren investigar, experimentar, tomar decisiones y trabajar con otros. La evaluación auténtica complementa este enfoque al observar cómo aplica lo aprendido, argumenta y construye soluciones, más allá de una respuesta correcta.

 La hiperconectividad tampoco termina cuando el estudiante guarda el dispositivo. De acuerdo con PISA 2025, 20% de los estudiantes mexicanos sufrió alguna forma de bullying varias veces al mes o más, una prevalencia que aumentó respecto a PISA 2022. Además, 3% reportó que se publicó en internet información que le causó malestar sin su consentimiento.

 “En un mundo cada vez más digital, necesitamos recuperar la escuela como un espacio de encuentro. Aprender también significa escuchar otras perspectivas, trabajar en equipo, resolver conflictos y construir vínculos. La innovación educativa cobra sentido cuando logra conectar al estudiante con el aprendizaje y también con quienes lo rodean”, concluyó Rocío del Carmen Cuadros.

 EduPraxis Global reunirá a investigadores, docentes y líderes académicos, entre ellos la Dra. Claudia Luna García, la Dra. Zujey Alemán Guadarrama, el Dr. Azael Rabi Zausa Borja, el Mtro. Víctor Román Segura Cano, la Dra. Sylvia Schmelkes y el Dr. Yasunari Cristóbal Muñoz.

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