La seguridad privada intramuros atraviesa una transformación en México, con una mayor demanda de prevención, supervisión y capacidad de respuesta ante riesgos que pueden afectar a las personas, instalaciones y continuidad de las operaciones.
Esta evolución coincide con los 42 años de operación de ELIM Seguridad Privada Intramuros, empresa que actualmente cuenta con 2,200 elementos de seguridad, brinda servicio en más de 500 instalaciones y genera más de 3,000 empleos directos. Su trayectoria permite observar cómo las necesidades de seguridad de las organizaciones han cambiado y cómo el sector ha tenido que ampliar sus capacidades para responder a nuevos riesgos.
Durante las últimas décadas, la seguridad privada ha dejado de centrarse únicamente en la vigilancia para incorporar funciones de prevención, supervisión y respuesta. Para las organizaciones, esto se traduce en la necesidad de contar con personal capacitado para identificar situaciones inusuales, seguir protocolos y actuar de manera oportuna.
“La seguridad ya no puede entenderse únicamente como una función de vigilancia. Hoy exige anticiparse a los riesgos, conocer cada operación y contar con personal preparado para actuar con criterio, disciplina y responsabilidad. Después de 42 años, uno de nuestros principales aprendizajes es que la prevención requiere preparación y capacidad de adaptación permanente”, señaló Ynbal Adda, director general de ELIM.
Este cambio también ha incrementado la importancia de la capacitación dentro de las operaciones de seguridad privada. El conocimiento de protocolos, procedimientos y características específicas de cada instalación permite que los elementos puedan actuar de acuerdo con las necesidades de cada servicio, desde la identificación de situaciones inusuales hasta la atención de incidentes.
A la par, la tecnología se ha incorporado como una herramienta complementaria para actividades como monitoreo, comunicación, control y seguimiento operativo. Sin embargo, su función es reforzar la operación del personal y no sustituir el criterio humano que interviene en la prevención y atención de incidentes.
Esta evolución también cambia la forma en que las empresas entienden la seguridad intramuros. Más allá de mantener presencia física en una instalación, hoy se busca contar con procesos que permitan prevenir incidentes, proteger a las personas y los activos y reducir posibles afectaciones a la operación.
A 42 años de su fundación, ELIM identifica la profesionalización del personal, la capacitación continua y la adaptación a nuevos riesgos como algunos de los principales retos de la seguridad privada intramuros en México.
“Nuestra experiencia no significa asumir que los riesgos son los mismos que hace 10, 20 o 40 años. Las operaciones cambian y también las condiciones en las que debemos protegerlas. Nuestro compromiso es continuar profesionalizando al personal, fortaleciendo nuestros procesos y evolucionando la manera en que prevenimos y respondemos”, concluyó Adda.
