El regreso a clases no sólo significa volver a los cuadernos, las tareas y los horarios. También representa una oportunidad para acompañar a niñas y niños en el desarrollo de hábitos que forman parte de su vida cotidiana y la manera en que se relacionan con los alimentos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en su informe Milk and Dairy Products in Human Nutrition, recopila recomendaciones alimentarias de 42 países que muestran la presencia de la leche y los lácteos como parte de la alimentación infantil. Por ejemplo, la guía de Nueva Zelanda incluida en el informe recomienda para niños de 2 a 12 años 500 ml de leche al día o entre dos y tres porciones de lácteos; una porción de leche equivale a 250 ml. En México, las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles promueven una alimentación adecuada, equilibrada y diversa y, para los niños en edad escolar, contemplan entre una y dos porciones diarias de lácteos mínimamente procesados, como leche, yogurt natural o queso; una porción equivale, por ejemplo, a una taza de leche.

Más que pensar en un alimento aislado, el objetivo es procurar variedad y combinaciones que respondan a las necesidades de cada niña o niño. Durante la infancia y la adolescencia es importante procurar un consumo adecuado a partir de distintas fuentes. Por ejemplo, los lácteos pueden formar parte de esa diversidad y adaptarse a distintos momentos de consumo, ya que aportan calcio y otros nutrimentos para promover una alimentación variada y equilibrada. Por ejemplo, una porción de 240 mililitros de Alpura Clásica aporta 7.5 gramos de proteína y 264 miligramos de calcio, además de vitaminas A y D adicionadas, de acuerdo con la información nutrimental del producto.

En la práctica, la variedad puede verse en acciones sencillas, pues más que establecer una fórmula única, se trata de acercar a las infancias a distintos sabores, texturas y combinaciones que puedan integrarse a la dinámica cotidiana de cada familia. Debido a su versatilidad, los lácteos son la mejor opción: La leche puede acompañarse de fruta o cereales; el yogurt, combinarse con fruta; y el queso, incorporarse a distintas preparaciones como parte de una alimentación diversa.

“Los hábitos de alimentación se construyen poco a poco y la infancia es una etapa fundamental. Una de las mejores herramientas que podemos ofrecer a niñas y niños es acercarlos a distintos alimentos y combinaciones, procurando siempre equilibrio y variedad. El regreso a clases es un buen momento para seguir fortaleciendo esos aprendizajes desde casa”, destaca Alpura.

Desde esta perspectiva, Alpura busca entender cómo evolucionan las necesidades de las familias mexicanas y desarrollar alternativas que puedan integrarse a diferentes momentos de su día, poniendo atención tanto en la calidad de sus productos como en la practicidad, variedad y facilidad de consumo.

Para Alpura, hablar de nutrición durante el regreso a clases va más allá de un producto: significa contribuir con información que permita tomar mejores decisiones y continuar desarrollando opciones de calidad que puedan formar parte de una alimentación diversa durante una de las etapas más importantes para la formación de hábitos.

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