Alrededor de 95 por ciento de perros y gatos pueden desarrollar algún tipo de padecimiento oncológico durante su vida, de acuerdo con la literatura científica citada por los médicos veterinarios zootecnistas, Valeria Cristina del Río Manjarrez y Armando Ismael Ávila Jaime.

La cifra presentada por los egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), expone un problema que gana presencia conforme aumenta la esperanza de vida de estos ejemplares.

Vacunas, revisiones periódicas y tratamientos contra otros problemas de salud permiten que las mascotas alcancen una mayor longevidad; sin embargo, el desgaste celular eleva la probabilidad de tumores y alteraciones genéticas.

En su participación en el programa de radio Ser es Humano, emisión matutina de UAM Radio 94.1 FM, los especialistas llamaron a la audiencia a identificar cualquier cambio físico o de conducta de sus lomitos y michis.

Una bolita, una herida que no cicatriza de manera correcta, pérdida de peso, falta de apetito, aumento de volumen en la zona abdominal o dificultad para respirar indica que requieren atención veterinaria.

México carece de un registro nacional de oncología veterinaria, pero existen análisis elaborados por hospitales y laboratorios en regiones específicas, los cuales señalan que uno de cuatro caninos y uno de cada tres felinos tiene posibilidad de padecer una enfermedad oncológica.

Los profesionales recordaron el caso de un paciente (felino) con una masa del tamaño de un chícharo en una de sus patitas. En una semana alcanzó las dimensiones de una moneda de chocolate y los estudios revelaron un sarcoma que requirió cirugía.

En los felinos, una costra en la nariz o las orejas llega a ser la primera señal de carcinoma de células escamosas, un cáncer de piel que destruye tejido y causa dolor. Los ejemplares con pigmentación blanca o rosácea enfrentan más alta predisposición ante la exposición prolongada al sol.

En los caninos, la diversidad de razas modifica la propensión a ciertos padecimientos. Entre las neoplasias citadas figuran el mastocitoma, que es susceptible de confundirse con una roncha; el melanoma, visible como un bulto oscuro en la piel, las encías o la lengua, y el osteosarcoma, que afecta los huesos.

Otras afecciones son los tumores mamarios y el venéreo transmisible. Este último se propaga cuando las células cancerosas pasan de un ejemplar a otro al aparearse, el lamido o el olfateo de las zonas afectadas.

Como medida preventiva, los invitados recomendaron esterilizar a las hembras antes del primer celo, bajo valoración médica. Esta intervención reduce el riesgo de procesos cancerosos mamarios, infecciones uterinas y afecciones relacionadas con las hormonas. En los machos, disminuye la posibilidad de lesiones testiculares.

El régimen alimentario también influye en el bienestar de las especies domésticas. Armando Ismael Ávila Jaime, desaconsejó las dietas barf, basadas en productos crudos, debido al incremento de exposición de parásitos y a la falta de certeza sobre su aporte nutricional.

Las preparaciones caseras requieren acompañamiento de profesionales, pues las raciones deben responder a la especie, raza, edad, peso, actividad física y antecedentes clínicos de cada animal. Una receta obtenida en internet podría provocar deficiencias nutricionales.

Advirtió que el uso de condimentos, sal, ajo y cebolla dañan los glóbulos rojos de los animales, al grado de provocar anemia. “Retirar estos ingredientes después de la cocción no elimina la susceptibilidad, ya que sus compuestos quedan impregnados en la carne”.

Por su parte Valeria Cristina del Río Manjarrez pidió a los tutores evitar que sus mascotas consuman huesos, golosinas, harinas, embutidos y chocolate. Los primeros pueden perforar el intestino; los procesados, contienen exceso de sodio, almidones y azúcares que perjudican su organismo.

Ambos coincidieron que las intervenciones oncológicas veterinarias ofrecen buenos resultados cuando el trastorno se detecta a tiempo. Para preservar  la calidad de vida de estas especies, es indispensable observar sus cambios físicos y de conducta, así como llevarlas a consultas regulares.

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