Por el Dr. Braggi Bamberger, Profesor Investigador Financiero de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG)
El Mundial de Fútbol 2026 no solo rompió récords en la cancha al desplegar por primera vez un formato extendido con 48 selecciones y 104 partidos; también redefinió por completo la escala del negocio deportivo internacional. De acuerdo con proyecciones del sector financiero y organismos globales, la actividad económica total generada en torno al certamen alcanzó aproximadamente 40,000 millones de dólares en América del Norte. Sin embargo, detrás de estadios abarrotados y festejos multitudinarios, surge la interrogante clave: ¿cómo se reparte realmente esta gigantesca masa monetaria?
FIFA: la gran ganadora de la jugada
El máximo organismo del fútbol mundial opera como el principal beneficiario comercial. Durante el ciclo financiero 2023–2026, la FIFA proyectó ingresos récords por 13,000 millones de dólares, de los cuales casi 8,900 millones ingresaron formalmente durante el año del torneo. Su modelo de negocio se sostiene en tres columnas principales:
Derechos de transmisión televisiva: $3,900 millones.
Boletaje y hospitalidad VIP: $3,000 millones.
Patrocinios globales y licencias: $2,800 millones.
De esta gran bolsa, la entidad destina cerca de 3,800 millones de dólares a la operación directa del evento y a premios de las selecciones participantes, reservando el remanente para programas de desarrollo global.
La derrama entre los países anfitriones
A diferencia de la FIFA, los países sede miden su beneficio en términos de impacto macroeconómico e impulso al Producto Interno Bruto (PIB).
Estados Unidos: Al albergar el 75% de los encuentros, absorbió cerca de 20,000 millones de dólares de la derrama total, un monto astronómico que representa un empuje modesto pero sustancial del 0.05% para su economía.
México: Registró un beneficio estimado entre 2,500 y 4,000 millones de dólares. Aunque alojó solo 13 partidos, el valor generado por encuentro fue proporcionalmente mayor, aportando 0.13 puntos porcentuales al PIB nacional.
Canadá: Generó entre 1,200 y 1,400 millones de dólares impulsados por el turismo internacional.
Proveedores y la lección para el aficionado
El gasto directo de los visitantes superó los 8,000 millones de dólares, concentrándose principalmente en el sector privado:
Hotelería y gastronomía: Más del 60% del consumo turístico, beneficiados por el ajuste tarifario en las ciudades sede.
Transporte y aerolíneas: Generaron más de 1,000 millones de dólares en pasajes terrestres
En conclusión, el Mundial confirma una premisa económica: mientras la FIFA asegura los rendimientos más rentables con derechos comerciales y digitales, las ciudades sede financian la infraestructura y seguridad a cambio de un impulso turístico temporal. Al final, los aficionados pagan la fiesta y la obra pública la sostiene, pero el trofeo financiero más valioso siempre regresa al ente organizador.
