El regreso a clases representa para las familias mexicanas una de las temporadas de mayor presión sobre el gasto, al concentrarse una serie de desembolsos indispensables para que niñas, niños y jóvenes puedan iniciar un nuevo ciclo escolar. Esta fecha clave dentro del calendario de consumo no trata únicamente de comprar cuadernos, lápices o colores; alrededor del inicio del ciclo escolar se activa toda una cadena de gastos que incluye útiles, uniformes, calzado, mochilas, artículos de limpieza, cuotas escolares, transporte, alimentación diaria y, dependiendo de la edad y el nivel educativo, libros y herramientas tecnológicas.
Para este 2026, La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) estima que tan sólo el equipamiento básico —útiles escolares, uniformes y calzado, cuota escolar y artículos de limpieza— representa un desembolso de hasta $12,422.06 por estudiante, antes de incorporar gastos cotidianos como transporte, lunch o dinero para gastar. Frente a los $10,916.02 que representaban estos mismos conceptos en 2025, el gasto básico de regreso a clases registra un incremento aproximado de 13.80%.
La lista de útiles continúa siendo uno de los principales componentes del gasto, pues corresponde a la suma de decenas de artículos, algunos de ellos de uso cotidiano y otros destinados a trabajos, actividades y proyectos durante el ciclo escolar. Este año ANPEC estima un costo aproximado de $3,802.23, frente a los $3,386.03 considerados en el ejercicio anterior, lo que representa un incremento de 12.3% en lista de útiles.
La lista incluye seis cuadernos de cuadro chico profesional de 100 hojas $297.15; dos cuadernos de rayas profesional $96.82; caja de lápices del número 2 $70.47; caja de bicolores $50.72; caja de bolígrafos $76.90; marcatextos $93.60; sacapuntas $30.24; gomas para borrar $42.35 y tijeras de punta roma $33.68.
A estos artículos se suman la caja de lápices de colores de madera $78.51; lápiz adhesivo $76.75; paquete de 100 hojas blancas $80.21; juego de geometría $99.45; calculadora básica $83.40 y una mochila aproximadamente $770.00.
La lista se complementa con materiales que suelen incrementar considerablemente el gasto: guía de apoyo de actividades $326.00; papel autoadherible para forrado de libros y libretas $351.83; diccionario $109.66; cartulinas blancas $70.89; cartulinas fosforescentes $76.76; papel cascarón $66.32; fomi de colores $114.81; hojas de colores $121.00; estuche de pinturas $187.53; cuaderno de dibujo $93.55; folder $32.35; corrector de pluma $83.95; pintarrones $132.96 y pegamento blanco $54.37.
Para la renovación del uniforme y el calzado, ANPEC estima un desembolso de hasta $4,895.00, considerando un incremento aproximado de 11.25% respecto del costo de referencia de 2025 que fue de $4,400.00.
El uniforme diario —camisa y pantalón o falda— representaría alrededor de $1,210.00; el uniforme deportivo —playera, pants y chamarra— aproximadamente $1,485.00; los zapatos $900.00; los tenis $900.00 y las calcetas alrededor de $385.00.
Otro de los desembolsos que las familias deben contemplar al inicio del ciclo es la cuota escolar anual. Para 2026 se estima un monto aproximado de $3,200.00, equivalente a un incremento cercano al 14% respecto al año pasado, que fue de $2,800.00.
En cuanto a los artículos de limpieza solicitados para contribuir al aseo de los salones representarán este año hasta $369.83, un incremento aproximado de 12% comparado con los $329.99 del año pasado. Dentro de este gasto se consideran productos como limpiador de pisos, cloro, jabón en polvo, gel antibacterial, papel de baño, toallas desinfectantes, franela y bolsas para basura.
El gasto escolar no termina con la compra de útiles, uniformes y demás materiales. Durante el ciclo escolar se suman gastos recurrentes como transporte y alimentación. Para una familia que utiliza transporte escolar, este servicio puede representar alrededor de $2,500 mensuales, mientras que el lunch puede requerir aproximadamente $1,500 al mes por estudiante, ya sea preparado en casa, lo que implica incorporar al gasto cotidiano productos como agua, leche, fruta, verduras, pan, cereales, alimentos preparados y botanas, o dar dinero al estudiante para que compre alimentos en el recreo durante la jornada escolar, convirtiéndose en un gasto diario más.
Así, estos dos conceptos pueden añadir $4,000 mensuales al presupuesto familiar. El regreso a clases, por tanto, no es un gasto de una sola vez, sino una presión económica recurrente que se mantiene durante todo el ciclo escolar.
Conforme avanzan los niveles educativos, también aumenta el gasto, al incorporarse computadoras, tabletas o iPad, libros especializados, calculadoras, gadgets y plataformas educativas, haciendo que el regreso a clases represente una inversión cada vez mayor para las familias.
“Por el otro lado, esta temporada representa también una oportunidad para diversos sectores comerciales. El regreso a clases activa una amplia cadena de consumo que beneficia a papelerías, librerías, tiendas de uniformes, zapaterías, supermercados, comercios de tecnología, transporte y, desde luego, a los pequeños comercios. Para las tienditas de la esquina, la demanda se mantiene durante todo el ciclo escolar con la compra cotidiana de los insumos para el lunch, agua, bebidas, botanas, embutidos, abarrotes y artículos de higiene, por lo que esta temporada representa no sólo un gasto inicial para las familias, sino una dinámica de consumo que se prolongará durante los meses posteriores al inicio de clases y durante todo el periodo de clases”, comentó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.
El regreso a clases demuestra, una vez más, que el gasto que realizan las familias mexicanas en la educación de sus hijos es una muestra inequívoca de que la sociedad sigue apostando por la educación como uno de los mecanismos de movilidad social más efectivos. Existe una convicción clara de que estudiar y prepararse abre la puerta a mayores y mejores oportunidades de vida, acceder a mejores empleos, obtener mejores ingresos y alcanzar una mejor calidad de vida.
Desde esta perspectiva, para las familias, los gastos del regreso a clases no representan un sacrificio, sino una inversión en el futuro y una demostración fehaciente del amor que profesan por sus hijos. Así para los papás no hay gasto que valga para el regreso a clases.
