La posibilidad de viajar entre estrellas, acortar distancias cósmicas y pensar el universo desde los límites de la física actual forma parte de Agujeros de gusano y propulsión por curvatura. Viajes interestelares vistos desde la relatividad general, libro de los doctores en Física Tonatiuh Matos Chassin y Miguel Alcubierre Moya.

La obra, publicada en 2025 como parte de la colección La Ciencia para Todos del Fondo de Cultura Económica fue presentada por los autores en la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Durante el encuentro, los especialistas expusieron que esta teoría aún mantiene inquietudes abiertas para el conocimiento especializado, la tecnología y la formación de nuevas generaciones. El ejemplar parte de una inquietud cercana a la imaginación humana: cómo alcanzar otras regiones del universo cuando las distancias entre estrellas rebasan cualquier escala de viaje posible con la tecnología actual.

A partir de esa pregunta, explican conceptos como la velocidad de la luz, la dilatación del tiempo, la contracción de las longitudes, la curvatura del espacio-tiempo, los agujeros negros, los agujeros de gusano y la propulsión por curvatura.

El doctor Tonatiuh Matos recordó que muchas predicciones de la física relativista fueron vistas por décadas como ideas exóticas. Estas estructuras y las ondas gravitacionales, que en algún momento parecían objetos imposibles de observar; hoy forman parte de la física confirmada.

Las ondas gravitacionales fueron detectadas en 2015 y los agujeros negros han sido estudiados por sus efectos, choques y registros obtenidos con redes de telescopios. Con este antecedente, el investigador sugiere que dichos modelos y la propulsión por curvatura pertenecen al terreno de las predicciones y modelos matemáticos que aún requieren pruebas.

Por su parte, el doctor Miguel Alcubierre describió que su propuesta de propulsión por curvatura surgió en los años noventa, a partir de la expansión del universo. La idea no consiste en construir un motor, sino en describir una geometría del espacio-tiempo.

Una burbuja en la que el espacio se expande detrás de una nave y se comprime al frente. Bajo ese esquema, la nave no rompería el límite de la luz dentro de su región local; sería el área en el que modificaría la distancia.

El físico del Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México aclaró que este modelo conserva un carácter especulativo. Las ecuaciones de Einstein lo permiten bajo ciertas condiciones, pero requiere formas de materia o energía que hoy no se pueden producir. Así, la propulsión por curvatura funciona como una herramienta para pensar los alcances de este modelo físico.

Los autores definieron los agujeros de gusano como atajos en el espacio y el tiempo. El académico de la UNAM los comparó con una conexión entre dos puntos lejanos: una entrada por una región y una salida por otra, a través de un trayecto corto.

El especialista del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), Matos Chassin, añadió que, de existir, podrían abrir rutas para explorar la galaxia, otras regiones del cosmos e incluso escenarios más allá del universo observable.

Ambos científicos insistieron en que la teoría gravitacional de Einstein es sólida, confirmada por observaciones astronómicas y experimentos. En cambio los puentes de Einstein-Rosen como también se les conoce, así como las burbujas warp, son soluciones posibles dentro de esa teoría, pero aún sin evidencia directa.

Para los físicos, estos temas poseen el potencial despertar vocaciones entre jóvenes de secundaria, bachillerato, licenciatura y posgrado, porque muestran que el campo científico no solo responde problemas conocidos, sino que abre caminos hacia enigmas sin resolver.

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