En la ceremonia inaugural, el doctor Carlos Jaimes González, director de la División de Ciencias de la Comunicación y Diseño de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), destacó la importancia de “contribuir desde la academia a que su desarrollo sea guiado por principios éticos, responsabilidad social y una visión humanista”.

En la mesa: IA subjetividades e ideas, el doctor en Humanidades Diego Carlos Méndez Granados, impartió su ponencia, Reflexiones de un académico usuario de la IA y atrapado en el mundo del fetichismo de la mercancía.

Planteó una serie de interacciones realizadas con el asistente Claude, al presentarle algunas hipótesis sobre el establecimiento de un vínculo entre la concepción semántica de las teorías científicas y los estudios culturales, “me facilitó información sugerente, me halagó, dijo que mis intuiciones son profundas y originales y que vale la pena ahondar en ellas, al consultarle sobre algún tema a elaborar, me proporcionó bibliografía”.

Comentó que al exponerle el corpus bibliográfico que piensa desarrollar en un curso, le respondió con frases como: “qué selección tan bien construida”. Con estos argumentos «puede hacer superfluo a una persona en el corto plazo, inflarle el ego, creando el fetichismo de la mercancía que con un simple botón emerge de un sistema cibernético, volviéndose un riesgo”.

A su vez, advirtió que “las universidades juegan un papel fundamental para desmitificar la IA, presentar a los alumnos la materialidad del mercantilismo algorítmico distribuido que la constituye, brindarles un panorama exhaustivo, contribuir a crear conciencia respecto a las formas de uso y gobernanza”.

El experto sugirió que en el plan de estudio de las Unidades de Enseñanza Aprendizaje (UEAS), se pueden ofertar temas relacionados para abordar distintos aspectos y grados de profundidad del metabolismo social de las inteligencias artificiales (IA).

Por su parte la doctora en ciencias sociales y políticas Geidy Morfa-Hernández participó con la ponencia Sesgos Algorítmicos e interseccionalidad: debates desde la comunicación y el activismo de datos en América Latina. Ahí mostró los primeros resultados de este proyecto, donde el punto de partida señala que la IA interviene en todas las esferas de reproducción de la vida bajo una apariencia de neutralidad técnica.

“Los algoritmos surgen en una estructura social desigual, no son fallas puntuales, son una expresión de relación de poder”, indicó, a su vez, sostuvo que le interesa la comprensión interseccional de la IA para revisar las desviaciones de género, raza, clase y ubicación geográfica, así como articular una herramienta que dé cuenta de las alternativas que se están dando en el territorio del activismo de datos.

Sobre ello, explicó que existen dos causas del sesgo algorítmico, cifras poco diversas y diseño distorsionado del modelo a través de criterios, objetivos y preguntas. El sistema sigue las reglas y aun así se desvía del juicio racional.

Con su estudio propone trabajar desde la metodología mixta haciendo una revisión bibliográfica documental de trabajos territoriales organizados por país y ejes de presión, e incluye a la etnografía digital, observación no participante de grupos activistas, análisis de redes sociales, desigualdades en Instagram: nodos, aristas y comunidades. También suma auditoría de prompts, protocolo de nueve operaciones sobre ChatGPT, Gemini DeepSeek.

La especialista apuesta por la alfabetización crítica. “En la investigación es importante pasar de la fragmentación del diagnóstico a agendas comparativas regionales y vincular a la Universidad con las auditorías ciudadanas y el activismo de datos”, recomendó.

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