Cada vez más oficinas, hoteles, locales comerciales y edificios con décadas de antigüedad están siendo rehabilitados en lugar de demolidos. Lo que antes era una decisión enfocada principalmente en la estética, hoy responde a una necesidad estratégica: extender la vida útil de los inmuebles, adaptarlos a nuevas formas de habitar y trabajar, y reducir su impacto ambiental.

Esta transformación cobra especial relevancia en un contexto donde el sector inmobiliario enfrenta el desafío de hacer un uso más eficiente de la infraestructura existente. La rehabilitación de inmuebles se perfila como una alternativa para responder a las nuevas necesidades de las ciudades sin recurrir necesariamente a nuevas construcciones.

De acuerdo con WRI México, los edificios y la construcción generan cerca del 40% de las emisiones globales de CO₂ relacionadas con la energía. Especialistas que participaron en la presentación de la Hoja de Ruta para la Descarbonización del Sector Edificación en México estiman que la incorporación de tecnologías limpias podría reducir hasta un 35% el consumo energético de las edificaciones.

Aunque buena parte de estos avances depende de los sistemas constructivos y de las instalaciones, el interiorismo también desempeña un papel cada vez más relevante. La distribución inteligente de los espacios, el aprovechamiento de la iluminación natural, la ventilación, la selección de materiales y la flexibilidad de los ambientes pueden mejorar el desempeño de un inmueble durante muchos años más.

A este proceso se suma una herramienta que está comenzando a transformar la manera en que arquitectos e interioristas diseñan proyectos: la inteligencia artificial. Más que sustituir el proceso creativo, permite analizar distintas alternativas de diseño, visualizar escenarios antes de ejecutar una obra y tomar decisiones con mayor información.

Para Aitor Viteri, director académico de IDEQUO, Madrid Interior Design School, intervenir un inmueble requiere equilibrar creatividad, conocimiento técnico y respeto por la historia del espacio.

«Gran parte del patrimonio inmobiliario de México todavía tiene mucho que ofrecer. Remodelar significa entender qué se puede conservar, qué necesita actualizarse y cómo mejorar su funcionamiento sin borrar su identidad. La inteligencia artificial amplía nuestra capacidad para explorar alternativas, visualizar decisiones y perfeccionar una propuesta antes de llevarla a la realidad”.

En este contexto, la inteligencia artificial se incorpora como una herramienta de apoyo durante todo el proceso de diseño. Su capacidad para generar múltiples propuestas, comparar escenarios y acelerar etapas de visualización permite optimizar tiempos y enriquecer la toma de decisiones. Sin embargo, el valor de estas tecnologías continúa dependiendo del criterio, la experiencia y la sensibilidad de los profesionales que las utilizan.

La tendencia de rehabilitar inmuebles forma parte de un movimiento internacional. La Comisión Europea, por ejemplo, impulsa la estrategia Renovation Wave, cuyo objetivo es duplicar el ritmo anual de renovación energética y promover la rehabilitación de hasta 35 millones de edificios para 2030, como parte de su estrategia de descarbonización.

En México, donde una parte importante del parque inmobiliario supera varias décadas de antigüedad, la renovación de edificios representa una oportunidad para responder a nuevos modelos de trabajo, consumo y vivienda sin incrementar la presión sobre el desarrollo urbano.

En este escenario, el interiorismo evoluciona hacia una disciplina que integra creatividad, sostenibilidad y tecnología para ofrecer soluciones más eficientes, funcionales y duraderas. La capacidad de transformar los espacios existentes será, cada vez más, un factor estratégico para construir ciudades más resilientes y preparadas para el futuro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *