En medio de un contexto internacional marcado por la volatilidad energética, presión sobre los precios de los combustibles y tensiones geopolíticas, la conversación sobre el futuro de las estaciones de servicio en México comienza a cambiar. GlobalData estimaba que para 2026 habría 16.7 millones de vehículos eléctricos circulando en el mundo, cuatro veces más que en años previos, acelerando la reconversión de gasolineras hacia modelos híbridos.

Aunque México avanza a un ritmo distinto, la tendencia se está reflejando en el país. Datos de la Electro Movilidad Asociación (EMA) estiman que, al cierre de marzo de 2026, circulaban en el país alrededor de 115 mil vehículos 100% eléctricos y más de 120 mil híbridos enchufables, una base vehicular que incrementará la demanda de infraestructura de carga, gestión energética y nuevos servicios asociados a la movilidad eléctrica.

Factores como el transporte de mercancías, la logística nacional y el impacto del combustible sobre la inflación mantienen a las estaciones de servicio como piezas estratégicas dentro de la economía mexicana. Al mismo tiempo, el crecimiento de los vehículos de nueva movilidad comienza a transformar las necesidades de infraestructura energética del país.

“Si bien la transición energética en México no ocurrirá mediante una sustitución inmediata de combustibles tradicionales, este 2026 está marcando una aceleración importante en Latinoamérica. Ese crecimiento transforma la conversación sobre infraestructura en México y obliga a pensar en estaciones de servicio, centros de carga y redes eléctricas mucho más inteligentes, conectadas y preparadas para una demanda energética distinta”. explicó Luis Antonio Osorio, Director Comercial de Enerlink México, empresa de soluciones tecnológicas para la electromovilidad; hoy cuenta con 550 cargadores de diversas marcas y más de 700 conectores bajo gestión en la República Mexicana.

En Latinoamérica, grandes empresas del sector energético ya comenzaron a transformar estaciones de servicio en centros de carga rápida para responder al crecimiento de la electromovilidad. Casos como Shell Enex E-Pro en Chile, Terpel Voltex en Colombia y GOenergy, iniciativa del grupo gasolinero Synergo en México que opera con tecnología de Enerlink, reflejan cómo el modelo tradicional de las gasolineras comienza a evolucionar hacia esquemas híbridos donde convivirán gasolina y electricidad.

Durante décadas, las gasolineras en México fueron diseñadas bajo una lógica: abastecer combustible en pocos minutos y permitir que el usuario continúe su trayecto. La carga eléctrica modifica esa dinámica por completo, incorporando variables como tiempo de permanencia, demanda energética, capacidad de la red y gestión inteligente del consumo.

En este escenario, las estaciones enfrentarán el reto de evolucionar hacia nodos energéticos capaces de integrar combustibles tradicionales, carga eléctrica, monitoreo operativo, análisis de datos y nuevos servicios vinculados a la movilidad.

Mientras algunos grupos gasolineros optan por esperar ante el avance de la electromovilidad, otros como GOenergy ya comienzan a integrar infraestructura de carga eléctrica en ubicaciones estratégicas, anticipando un modelo híbrido donde combustibles tradicionales y energía eléctrica coexistirán.

“La conversación es cómo evolucionarán las gasolineras dentro de un sistema energético mucho más complejo; en paralelo, se tiene que trabajar por coordinar la generación energética, capacidad operativa, crecimiento urbano y administración inteligente de la demanda dentro de un mismo ecosistema.”, señaló Luis Antonio.

Para la empresa, el futuro energético del país dependerá de incorporar nuevas tecnologías y, sobre todo, de construir infraestructura más flexible, interoperable y resiliente, capaz de responder a nuevas dinámicas de movilidad, consumo y demanda eléctrica.

Además de nuevas inversiones, la transición energética requiere una coordinación más estrecha entre actores públicos y privados, así como mecanismos que permitan administrar de manera más eficiente la energía disponible y acelerar el desarrollo de infraestructura estratégica.

En ese escenario, las estaciones de servicio dejarían de ser puntos de abastecimiento de combustible para convertirse en nodos clave de la nueva movilidad en México: espacios híbridos donde convivirán gasolina, electricidad, comercio, alimentos, servicios y soluciones energéticas.

La expectativa de que las ventas de vehículos eléctricos en México continúen creciendo aceleradamente, en línea con el avance que vive el resto de Latinoamérica, anticipa una nueva presión sobre la infraestructura de carga y distribución energética del país. Este escenario podría intensificarse conforme iniciativas como Olinia, el proyecto impulsado por el gobierno federal para desarrollar la primera armadora mexicana de minivehículos eléctricos de bajo costo, comiencen a incorporar más unidades eléctricas al parque vehicular nacional durante sus primeras etapas.

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