La movilidad urbana vive una de sus mayores transformaciones de los últimos años. Hoy las calles son compartidas por automóviles, motocicletas, bicicletas, scooters eléctricos, servicios de reparto y nuevas alternativas de transporte que conviven en un mismo espacio. Sin embargo, esta evolución también incrementa los desafíos de seguridad vial, ya que el riesgo ya no depende únicamente del vehículo que se conduce, sino de la interacción entre todos los usuarios.
Uno de los grupos más expuestos continúa siendo el de los motociclistas. En la Ciudad de México, durante el primer trimestre de 2026, 45.9% de las personas fallecidas en hechos de tránsito fueron usuarios de motos, convirtiéndose en el grupo con mayor vulnerabilidad en las vialidades, de acuerdo con el reporte de la Secretaría de Movilidad. En segundo lugar se encuentran los peatones con 27%, los pasajeros con 17.1%, el conductor con 8.1% y los ciclistas con 1.8%.
Este cambio responde al crecimiento de las ciudades, la necesidad de reducir tiempos de traslado, el auge de las plataformas digitales y una mayor adopción de alternativas de movilidad. Para las aseguradoras, este nuevo panorama implica analizar el riesgo desde una perspectiva mucho más amplia, considerando el entorno, la infraestructura y el comportamiento de quienes comparten la vía.
«Hoy la movilidad debe entenderse como un ecosistema. Ya no basta con analizar cada vehículo por separado; lo importante es comprender cómo interactúan automovilistas, motociclistas, ciclistas, peatones y usuarios de micromovilidad, porque la seguridad depende de todos«, explica Magnolia Velarde, Subdirectora de Movilidad en Seguros SURA México.
La especialista señala que, aunque cada medio de transporte enfrenta riesgos distintos, existe un elemento común: la convivencia vial. Mientras los automovilistas suelen verse afectados por congestión, distracciones y maniobras imprudentes, los motociclistas presentan una mayor exposición física ante cualquier incidente. En tanto, los usuarios de bicicletas y scooters enfrentan desafíos relacionados con infraestructura que aún evoluciona para integrarlos de manera segura al espacio público.
Desde la experiencia de Seguros SURA, entre las conductas que con mayor frecuencia incrementan el riesgo se encuentran las distracciones provocadas por el teléfono celular, el exceso de velocidad, no respetar la distancia entre vehículos, realizar maniobras inesperadas y subestimar condiciones como lluvia o baja visibilidad. En el caso de motociclistas y usuarios de micromovilidad también resulta indispensable utilizar equipo de protección adecuado y fortalecer su visibilidad frente a otros vehículos.
«Una movilidad cada vez más diversa exige una conducción más consciente. La seguridad ya no depende únicamente de la habilidad individual para manejar, sino de la capacidad que tenemos para anticiparnos, respetar a los demás y comprender que cada decisión influye en la seguridad colectiva«, comenta Velarde.
Seguros SURA pronostica que el crecimiento de la micromovilidad continuará en los próximos años impulsado por la congestión urbana, la sostenibilidad y el desarrollo de servicios de última milla. Según el Informe Anual de Gestión de la Movilidad de la Secretaría de Movilidad, al cierre de 2025, ECOBICI registró más de 63 mil viajes diarios y 1.8 millones de viajes mensuales, una muestra de que la movilidad activa y la micromovilidad tienen un papel cada vez más relevante en las ciudades.
No obstante, para aprovechar sus beneficios será necesario fortalecer la infraestructura, actualizar la regulación e impulsar una cultura de corresponsabilidad entre gobiernos, empresas y ciudadanos.
En ese sentido, Seguros SURA sostiene que la prevención representa la herramienta más efectiva para reducir los siniestros. Más allá de reaccionar cuando ocurre un accidente, el objetivo es desarrollar la capacidad de identificar riesgos, anticiparlos y tomar mejores decisiones antes de que se materialicen. Esto implica fortalecer la educación vial, promover una conducción preventiva y entender que compartir el espacio público requiere respeto mutuo entre todos los actores de la movilidad.
«El futuro de la movilidad será cada vez más diverso, conectado y dinámico. El verdadero avance no se medirá únicamente por la tecnología o los nuevos medios de transporte, sino por nuestra capacidad para convivir mejor en las ciudades y construir una cultura donde la prevención sea parte de cada trayecto«, concluye Velarde.
