En el marco del Día Mundial del Fútbol y a menos de un mes del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, se analizó el impacto económico, social y de consumo que tendrá este evento deportivo en México, así como el papel de las empresas en la generación de oportunidades para diversos sectores productivos del país.

De acuerdo con datos de Deloitte, el impacto económico total estimado del Mundial en México, considerando la inversión en infraestructura realizada desde años previos, asciende a aproximadamente 4,000 millones de dólares. Para 2026, el impacto específico será de 2,730 millones de dólares, de los cuales 2,250 millones corresponden a consumo directo y cerca de 500 millones a infraestructura.

Uno de los sectores más beneficiados será el de servicios, especialmente la gastronomía y el alojamiento. Durante las cuatro o cinco semanas del evento, se espera un incremento cercano al 30% en ventas para estas industrias. En términos anualizados, esto representaría un crecimiento de 6% en gastronomía y 3% en alojamiento durante 2026.

En materia de empleo, se estima la generación de aproximadamente 112,000 empleos temporales, equivalentes al 0.19% del empleo formal en México.

El análisis también destacó que el impacto económico no se concentrará únicamente en las ciudades sede. Aunque la Ciudad de México captará cerca de 900 millones de dólares por consumo, se estima que casi 700 millones de dólares se generarán en estados donde no habrá partidos, impulsados por reuniones en casa, consumo de alimentos, bebidas, botanas y experiencias sociales alrededor del Mundial.

En cuanto al turismo, se estima la llegada de más de 800,000 turistas motivados por el Mundial, entre visitantes nacionales y extranjeros. Esto representará un incremento de entre 15% y 20% en el volumen mensual normal de turistas en el país. Además, en un escenario optimista, los Fan Fests podrían reunir hasta 4.4 millones de asistentes durante los 39 días del torneo.

La relevancia del fútbol en México también refuerza el potencial económico y social del evento. Estudios recientes de Nielsen indican que alrededor del 56% de la población adulta mexicana es aficionada al fútbol, lo que equivale a un universo estimado de entre 34 millones de personas.

De acuerdo con datos de Evidens, México ha sido históricamente uno de los países que más aficionados exporta a torneos internacionales; tan solo en Qatar asistieron cerca de 50,000 mexicanos, con un gasto promedio de entre 180,000 y 230,000 pesos por persona. Sin embargo, para 2026 el panorama es distinto.

Se identificó un cambio importante en la forma en que los mexicanos vivirán el Mundial. Lejos de concentrarse en los estadios, la experiencia se trasladará principalmente a los hogares. El 78% de los mexicanos planea ver los partidos en casa, mientras que el 43% lo vivirá en un ambiente familiar y el 33% con familiares cercanos. Solo el 13% planea grandes fiestas o reuniones de mayor escala.

Este comportamiento abre nuevas oportunidades para las empresas y marcas, particularmente aquellas vinculadas con alimentos, bebidas, botanas, artículos promocionales, entretenimiento, tecnología y experiencias digitales. De acuerdo con el estudio presentado por la Asociación de Internet MX, el 53% de las personas comprará productos para ver los partidos, como bebidas, snacks o mercancía relacionada con el Mundial; el 35% va a interactuar con marcas en redes sociales y el 32% participará en promociones o dinámicas de marca.

El Mundial 2026 representa una oportunidad económica relevante para México, pero también un reto para acercar la experiencia a millones de aficionados que no podrán vivirla desde los estadios. En este escenario, las empresas tendrán un papel clave para generar experiencias accesibles y fortalecer el consumo local en hogares, restaurantes, hoteles, comercios y espacios públicos.

 

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