El legado de Sor Juana Inés de la Cruz volvió a respirarse en los patios donde alguna vez habitó. A 331 años de su muerte, la figura de la “Fénix de América” se actualiza con naturalidad en un presente atravesado por la hiperconectividad y la inteligencia artificial, como quedó patente durante la jornada conmemorativa organizada por la Universidad del Claustro de Sor Juana.

Pasadas las tres de la tarde, decenas de personas, la mayoría jóvenes, se dieron cita en el Patio de los Cipreses para iniciar un recorrido guiado por el recinto histórico, antiguo hogar de la escritora novohispana, que fue explicado por el destacado sorjuanista Jorge Gutierrez Reyna, quien tejió anécdotas sobre la vida conventual y la memoria del espacio, acercando a los participantes a una dimensión más íntima de la autora.

La experiencia culminó con la degustación “Sabores de la cocina conventual”, una evocación sensorial de la época a partir de recetas atribuidas a Sor Juana, reinterpretadas por Leonora Tovar, entre ellas un inusual mousse de cilantro.

El acto central de la jornada fue la presentación del Centro de Investigación y Documentación Sor Juana, una apuesta institucional por articular el estudio, la preservación y la difusión del legado sorjuanino desde una perspectiva contemporánea. Su directora, Carmen López-Portillo Romano, delineó el espíritu del proyecto: no sólo resguardar la memoria, sino activarla críticamente.

“Sor Juana no comparece aquí como una figura concluida, sino como una inteligencia que persiste”, afirmó. En esa línea, subrayó que el Centro busca propiciar un diálogo entre el pensamiento del siglo XVII y las preguntas del presente, reivindicando el conocimiento como ejercicio de libertad intelectual.

La nueva instancia académica se estructura en cuatro ejes. El primero es un seminario interdisciplinario, coordinado por Gutiérrez Reyna, que reunirá mensualmente a especialistas para intercambiar hallazgos en torno al universo sorjuanino, en formato híbrido. El segundo eje se enfoca en la documentación: consolidar acervos, preservar materiales y mantener el reconocimiento de la UNESCO como Memoria del Mundo.

El tercer eje corresponde a las publicaciones, con el relanzamiento de la revista Prolija Memoria, así como la edición de un anuario, coediciones y nuevos formatos como audiolibros y plataformas digitales. Finalmente, el cuarto eje apuesta por la mediación cultural e innovación tecnológica, incluyendo una plataforma digital (centrosorjuana.elclaustro.mx) que buscará acercar a nuevas audiencias mediante herramientas contemporáneas, entre ellas la inteligencia artificial.

Como parte de este impulso, también se anunció la creación del Premio Dolores Bravo Arriaga (cuya convocatoria puede encontrarse en el sitio web del Centro), destinado a reconocer tesis de licenciatura y posgrado que amplíen el conocimiento sobre Sor Juana y su contexto, en homenaje a la destacada investigadora fallecida recientemente.

En el terreno editorial, Moramay Kuri adelantó la periodicidad de las publicaciones: Prolija Memoria será semestral, el anuario aparecerá cada dos años y se realizarán al menos dos coediciones anuales. A la par, Georgina Carbajal perfiló una estrategia de divulgación más cercana a públicos jóvenes, que incluirá talleres, podcast, fanfiction basado en los sonetos de Sor Juana y contenidos en formatos accesibles.

“Se trata de dejar de pensar a Sor Juana como una autora para lectores pasivos y empezar a recuperarla, reescribirla e interpretarla desde el presente”, apuntó Carbajal.

Finalmente, se realizó la presentación de la revista académica digital Prolija Memoria, en su más reciente número, resultado del ciclo sorjuanino “El corazón por archivo”, realizado en 2025 y organizado por la Universidad del Claustro de Sor Juana en colaboración con UC Mexicanistas encabezado por la doctora Sara Poot Herrera.

Este número reúne reflexiones y aportaciones en torno a la obra y vigencia de Sor Juana Inés de la Cruz, derivadas de dicho encuentro académico. La presentación estuvo a cargo de Sara Poot Herrera, Jorge Gutiérrez Reyna, Lourdes Aguilar Salas y Carmen López-Portillo Romano.

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