tudepa.com, la red inmobiliaria mexicana que cuenta con más de 50 desarrollos en preventa y venta de departamentos, anota que vivir bien no sólo depende de cómo es nuestro hogar, sino también de lo que sucede a su alrededor y del tiempo que necesitamos para llegar al trabajo, la escuela o encontrarnos con amigos. La ubicación forma parte de la experiencia de habitar una ciudad: puede facilitar las actividades cotidianas y permitir que las horas del día se aprovechen de otra manera.
De acuerdo con datos de la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI, el 19.8% de la población ocupada en México tarda casi una hora en llegar a su trabajo. Y 8.6% de la población hasta 2 horas dedican a trasladarse. Este porcentaje evidencia que para algunas personas consumen una parte considerable del día, tiempo que también podría dedicarse al descanso, la convivencia familiar o las actividades personales.
En el marco del Día Mundial del Urbanismo, que se conmemora el 8 de noviembre, vale la pena reflexionar sobre cómo la conexión entre vivienda, transporte y espacios públicos puede transformar la vida diaria. Una colonia con acceso a distintas alternativas de movilidad, comercios, parques y servicios cercanos facilita las tareas de todos los días y permite descubrir nuevas formas de disfrutar el entorno.
“La calidad de vida también se construye con el tiempo que recuperamos para nosotros. Elegir dónde vivir significa pensar en nuestras rutinas, en qué tan fácil es llegar a los lugares que frecuentamos y en las experiencias que queremos tener cerca de casa. Una buena ubicación puede hacer que la ciudad se sienta más accesible y que la vida cotidiana sea más disfrutable”, señala Cristiano Tateshita, CEO de tudepa.com.
Esta relación entre vivienda y entorno también se refleja en las pequeñas experiencias que dan identidad a una colonia: caminar por sus calles, desayunar en un café cercano, visitar un mercado, llevar a los niños al parque o resolver las compras cotidianas sin recorrer grandes distancias. Son actividades sencillas que, cuando forman parte de la vida diaria, contribuyen a crear un vínculo con el barrio y sus habitantes.
La movilidad es otro elemento fundamental. La cercanía a estaciones de transporte público y la posibilidad de combinar distintos medios de transporte amplían las opciones para desplazarse por la ciudad. A su vez, contar con calles caminables, banquetas adecuadas y espacios públicos accesibles ayuda a que los recorridos cortos formen parte de la rutina y no sean únicamente trayectos de un punto a otro.
“Cuando pensamos en una vivienda, también estamos eligiendo el entorno en el que vamos a vivir. Por eso es importante mirar más allá de la puerta de entrada y considerar qué tenemos cerca, cómo nos movemos y qué posibilidades nos ofrece la colonia. El hogar es nuestro punto de partida, pero la ciudad que lo rodea también forma parte de nuestro bienestar”, agrega Tateshita.
El urbanismo invita precisamente a mirar la ciudad como un conjunto conectado, donde las viviendas, los servicios, el transporte y los espacios de convivencia se complementan. Cuando estos elementos se articulan, las personas pueden tener más alternativas para organizar sus días y aprovechar mejor su tiempo.
Al final, una buena ubicación no se mide únicamente en distancias: también se reconoce en las oportunidades de caminar, convivir, descansar y disfrutar de la vida cotidiana. Porque habitar una ciudad significa mucho más que llegar a casa; significa encontrar en ella un lugar desde el cual vivir mejor.
