¿Qué sucede con las niñas y niños que crecen lejos de sus familias? ¿Cuánto tiempo permanecen en instituciones de asistencia social y quién escucha sus opiniones sobre las decisiones que afectan sus vidas?
En México, se estima que más de 53 mil niñas, niños y adolescentes viven en instituciones de asistencia social. Detrás de esta cifra existen historias de separación familiar, cambios constantes de hogar y dificultades para acceder a entornos de cuidado estables.
Para visibilizar esta realidad, Aldeas Infantiles SOS en México, en colaboración con la Comisión de Derechos de la Niñez y de la Adolescencia del Senado, presentó una investigación de la organización: Estudio de la Situación de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (CRSA) 2026, una investigación que identifica las principales vulneraciones a los derechos de la infancia y plantea recomendaciones para fortalecer el sistema de protección en México.
El encuentro, reunió a representantes del Poder Legislativo, autoridades, especialistas y organizaciones comprometidas con la protección de la infancia, con el objetivo de impulsar el diálogo sobre los desafíos que aún persisten para garantizar el derecho de niñas, niños y adolescentes a vivir en familia.
Uno de los momentos centrales del encuentro fue la participación de Sania, una joven de 18 años con experiencia en acogimiento residencial, quien compartió su perspectiva sobre los desafíos que enfrentan niñas, niños y adolescentes que han sido separados de sus familias.
Su intervención puso sobre la mesa tres necesidades fundamentales: brindar apoyo oportuno a las familias, mejorar las condiciones de cuidado en los centros de asistencia social y garantizar que las opiniones de niñas, niños y adolescentes sean tomadas en cuenta en las decisiones que afectan sus vidas.
Crecer lejos de casa: una realidad que puede prolongarse durante años Uno de los hallazgos más relevantes del estudio revela que el 37% de las niñas, niños y adolescentes encuestados ha permanecido más de tres años en centros de acogimiento residencial, mientras que el 26% reportó estancias de entre dos y tres años.
La investigación también identificó que el 47% de las personas encuestadas había vivido en dos instituciones y el 35% en más de tres, una situación que puede implicar cambios constantes de entorno, separación de hermanos y dificultades para construir vínculos afectivos estables.
A estos desafíos se suma la limitada participación de niñas, niños y adolescentes en las decisiones relacionadas con su cuidado. El estudio documenta experiencias de quienes fueron trasladados de una institución a otra sin recibir información suficiente ni tener la oportunidad de expresar su opinión.
“No me preguntaron los del DIF si me quería cambiar de albergue. No me preguntaron.
Nunca me preguntan. Tampoco me preguntan qué quiero comer. Me gustaría que me preguntaran sobre las cosas”, compartió Sofía, de 8 años, durante la investigación.
Su testimonio refleja uno de los principales desafíos identificados: garantizar que niñas, niños y adolescentes no solo reciban protección, sino que también sean escuchados y reconocidos como sujetos de derechos.
La separación familiar también puede prevenirse
El estudio advierte que la pérdida del cuidado familiar no siempre está relacionada exclusivamente con situaciones de violencia o negligencia. Factores como la pobreza, la exclusión social, la falta de redes de apoyo y las dificultades para acceder a servicios básicos pueden incrementar el riesgo de separación.
De acuerdo con cifras nacionales retomadas en la investigación, cerca de 14 millones de niñas, niños y adolescentes vivían en situación de pobreza en México durante 2024, lo que representa el 38.7% de esta población.
Frente a este panorama, Aldeas Infantiles SOS en México destaca la importancia de fortalecer los mecanismos de prevención y acompañamiento familiar, para que las niñas, niños y adolescentes puedan permanecer con sus familias siempre que existan condiciones seguras y protectoras.
Del diagnóstico a las soluciones: una agenda para proteger a la infancia Además de documentar las vulneraciones a los derechos de la niñez, el estudio presenta recomendaciones para fortalecer el sistema de protección infantil, entre las que destacan:
• Prevenir separaciones familiares innecesarias, mediante programas de fortalecimiento familiar, apoyo psicosocial y acceso a servicios esenciales.
• Impulsar cuidados alternativos en entornos familiares, priorizando el interés superior de niñas, niños y adolescentes.
• Fortalecer la coordinación institucional, el seguimiento de casos y la supervisión de los centros de asistencia social.
• Garantizar la participación infantil y adolescente, asegurando que sus opiniones sean consideradas en las decisiones que afectan sus vidas.
• Acompañar la transición a la vida independiente, para que las juventudes que egresan de los sistemas de cuidado cuenten con oportunidades educativas, laborales y redes de apoyo.
La investigación reconoce los avances del país en materia normativa y la oportunidad que representa el Modelo Nacional de Cuidados Alternativos para fortalecer la protección integral de la infancia. Al mismo tiempo, subraya la importancia de traducir estos instrumentos en acciones coordinadas que respondan a las necesidades de niñas, niños y adolescentes.
Con la presentación de este estudio en el Senado de la República, Aldeas Infantiles SOS México busca contribuir a la construcción de soluciones conjuntas entre autoridades, sociedad civil y otros actores, para que el derecho a vivir en familia sea una realidad para más niñas, niños y adolescentes.
La organización reiteró su compromiso de continuar trabajando por el fortalecimiento de las familias, la promoción de entornos seguros y protectores, y la generación de oportunidades que permitan a cada niña, niño y adolescente desarrollarse plenamente.
