Hace unos días se presentó una iniciativa para reformar y adicionar la Ley Federal de Seguridad Privada en materia de seguridad digital, resiliencia cibernética y protección en eventos masivos.
Por ahora se trata de una propuesta: debe ser discutida y aprobada en el Congreso antes de convertirse en ley. Sin embargo, sus planteamientos ya abren un debate importante sobre cómo se cuida a las personas y su información en un entorno cada vez más conectado.
«La iniciativa reconoce algo que vivimos todos los días: hoy la seguridad también se protege en lo que no se ve, como nuestros datos, nuestras cámaras y los sistemas que las conecta», señala Arianna Torres, líder de la Licenciatura en Ciberseguridad de AMERIKE campus Satélite.
¿Qué propone la iniciativa?
Seguridad en eventos con mucha gente. Se crearía una modalidad específica para eventos públicos o privados con afluencia masiva, enfocada en proteger a los asistentes, controlar accesos, ordenar los flujos de personas y preservar el orden.
La ciberseguridad se vuelve parte del servicio. Las empresas de seguridad privada podrían ofrecer protección de la información, cuidando que los datos sean confidenciales, estén íntegros y disponibles, además de prevenir ataques y contar con protocolos de respuesta y respaldo.
Cámaras más inteligentes, con reglas. Los servicios de alarmas y monitoreo podrían incluir videovigilancia con analíticos e inteligencia artificial, con aviso inmediato a autoridades y usuarios. Las centrales de monitoreo tendrían que contar con seguridad perimetral y cifrado de datos para evitar accesos no autorizados.
Más transparencia. Las empresas tendrían que informar cada mes sobre su situación y actualizaciones, y las amonestaciones se darían a conocer públicamente en la página de la Secretaría y en el Registro Nacional de Empresas, Personal y Equipo de Seguridad Privada.
Contratos más claros. Los prestadores de servicios deberían mostrar un contrato certificado ante PROFECO, donde se especifiquen los alcances y los límites de su responsabilidad civil.
Personal mejor preparado y fácil de identificar. Se plantea capacitación en derechos humanos y protocolos de actuación conforme a la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, con un plazo de 365 días, y uniformes que no se confundan con los de corporaciones policiales o militares, con un plazo de 120 días.
«Un evento masivo hoy es un espacio físico y digital al mismo tiempo: hay boletos electrónicos, cámaras, accesos con sistemas y datos de miles de personas. Pensar en la seguridad de ambos mundos a la vez es un paso en la dirección correcta», explica Torres.
La propuesta se apoya en derechos que ya reconoce el marco legal mexicano, como la protección de los datos personales (artículo 16 de la Constitución) y la obligación de las empresas de mantener medidas de seguridad administrativas para resguardarlos.
«La videovigilancia con inteligencia artificial puede ayudar mucho a prevenir riesgos, pero también implica manejar información sensible. Por eso es importante que venga acompañada de transparencia, cifrado y reglas claras sobre el uso de los datos», advierte la especialista.
Si bien la iniciativa se dirige directamente a las empresas de seguridad privada, AMERIKE recomienda que cualquier organización que maneje datos de personas, incluidas las instituciones educativas, adopten desde ahora buenas prácticas como:
• Actualizar el aviso de privacidad, para que explique con claridad cómo se usan y se protegen los datos.
• Formalizar contratos de confidencialidad con usuarios, alumnos y clientes cuyos datos se resguarden o administren.
• Incorporar protocolos de ciberseguridad, como seguridad perimetral informática, cifrado de datos y un plan de respuesta ante incidentes.
• Capacitar al personal en protección de datos personales y derechos humanos.
• Documentar el cumplimiento, para poder demostrar ante las autoridades que las políticas y los procesos están en regla.
«Una ley, por sí sola, no blinda a nadie. La diferencia la hacen las organizaciones que la convierten en hábitos: capacitan a su gente, revisan sus avisos de privacidad y tienen un plan listo para el día en que ocurra un incidente», concluye Torres.
Con este análisis, AMERIKE contribuye a acercar al público temas de ciberseguridad y regulación digital, reforzando su compromiso de formar profesionales capaces de proteger la información en un mundo cada vez más conectado.
