• La biomasa residual anual es de 278 millones de toneladas de residuos sólidos

Los retos ambientales en México son enormes y frenan el desarrollo social, conforme a la FAO, el país padece por pérdida de fertilidad del suelo (95% de los alimentos y las fibras provienen del suelo); escasez de agua (agricultura de riego representa el 20% del total de la superficie cultivada).

Por ello, es necesario el análisis y adopción de la bioeconomía en México, que debe ser un tema de interés para diversos actores sociales, económicos y ambientales, debido a que la nación cuenta con una gran diversidad biológica con casi el 70% de las variedades de plantas y animales del mundo, colocándolo en el 5to lugar entre los 12 países megadiversos del mundo, señala la Secretaría de Medio Ambiente federal.

Cabe mencionar que la bioeconomía se basa en el uso de recursos biológicos renovables para producir alimentos, energía, productos y servicios de manera sostenible. Este enfoque incluye diversos sectores, como la agricultura, la pesca, la silvicultura, y las industrias químicas y biotecnológicas.

La Dra. Cristina Chuck, investigadora de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnologico de Monterrey, indicó que la bioeconomía se caracteriza por aprovechar los recursos biológicos para el desarrollo económico, así como incluir el uso de la biomasa para proyectos industriales. Aspecto que busca ir un poco más allá de la economía circular.

Indicó que México ya tiene diversos avances en la materia, pues contar con la ley nacional de economía circular, sienta las bases del reuso y reciclado de insumos. “Algunos estados han avanzado más que otros, en parte a las leyes estatales como es Querétaro, Ciudad de México, etc., aunado a que fomentan que las empresas que se ubican en su territorio, establezcan planes en sustentabilidad y no gesten en demasía los recursos como son; agua, energía y otros). Además de establecerse planes de colaboración entre gobierno, academia y empresas”.

Dijo que se tienen avances, pero se requieren más trabajos en México; por ende, se deben aprovechar de buena manera el talento nacional, reglamentos adecuados y sinergia de todas las instituciones.

Aunado a que se debe trabajar para conectar las necesidades de la población con las soluciones que generé la academia e instancias de investigación en lo ambiental. Las ideas deben convertirse en respuestas sociales, pues los grandes problemas humanos no se resuelven por sí solos, detalló.

Sin olvidar que diversos productos alimentarios pueden ser analizados para obtener subproductos (un ejemplo son los prebióticos), enfocados en la mejora de la salud. Igualmente, se sabe que el agave tequilero y el queso, pueden ser utilizados para crear productos alimentarios.

“Una forma de no avanzar en bioeconomía sería que la ley federal quede trunca por falta de una normatividad moderna y accesible, y que las empresas detengan sus trabajos de innovación y ciencia. Debido a ello, se tiene que trabajar para identificar productos agroalimentarios que tienen gran potencial para detonar este precepto de desarrollo económico, social y ambiental”.

El gobierno federal ha desarrollado la Propuesta de Estrategia Sectorial de Bioeconomía Agrícola para México (ESBAM), a cargo de la Secretaría de Agricultura, donde señala que la bioeconomía representa una oportunidad tanto económica como de sostenibilidad, al ser México un país con gran actividad agrícola y de biodiversidad. Además, representa un modelo de desarrollo para el sector agroalimentario que promueva la sostenibilidad y la competitividad.

La bioeconomía es una alternativa de desarrollo productivo agrícola sostenible e incluyente para México que ofrece oportunidades para el desarrollo económico, social y ambiental del país. Según datos publicados por la UNAM, la bioeconomía podría representar el 10% del PIB de México para el año 2030, pero se requiere de acciones específicas que permitan establecer el verdadero potencial de la bioeconomía en nuestro país.

De acuerdo con datos de SEMARNAT, México cuenta con casi el 70% de la variedad de plantas y animales del mundo, ocupando el quinto lugar entre los 12 países megadiversos del Planeta, y junto con dos naciones posicionadas en ese selecto grupo, comparte el privilegio de contar con litorales en dos océanos, el Pacífico y el Atlántico.

Aunado a contar con una amplia capacidad para aprovechar la biomasa y la biomasa residual que se estima fueron de aproximadamente 278 millones de toneladas de residuos sólidos en 2018.

Lo cual, tiene un potencial energético estimado para esta cantidad de residuos es de aproximadamente 2,980 PJ (Pentajules). El 58% del potencial proviene de los bosques y el 27% de los residuos agrícolas y forestales, biomasa para diversos usos, incluyendo alimentos, materiales, medicamentos y combustibles.

Por su parte, Guillermo Hinojosa, creador de la plataforma de créditos de la Naturaleza -Nat5-, dijo que la economía regenerativa o bioeconomía es un concepto que apenas se va consolidando; aunque ya se tienen ejemplos a seguir en el planeta. “La visión es que se establezca en muchos ámbitos sociales, pues las metas del 2030 es evidente que no se cumplirán y se debe incrementar la visión sustentable”.

“No se trata de ser verdes, una empresa que no invierta en sostenibilidad ya no es competitiva, se debe internalizar el costo ambiental en sus consideraciones económicas y de gobernanza. Los ecosistemas están más presionados y generan menos bienes de uso, ese rendimiento acaba afectando en las finanzas de las corporaciones”, dijo.

Ejemplificó con casos como podría ser empresa llantera que requiere prever a futuro sobre el caucho y su fuente primordial, son los árboles. Ya no es un aspecto de reputación o marketing el cuidar bosques, es un objetivo de sobrevivencia industrial, reputación y desarrollo económico.

Abundó que las mediana y pequeñas empresas no deben desentenderse del tema, pues no sólo es trabajar para sobrevivir y no considerar lo sustentable en su internación; aspecto que es un error al mediano plazo.

“La bioeconomía es una transformación que es imperante realizar; quizá no se hará conforme a los tiempos que exige el impacto ambiental, pero no debe pensarse que no se requiere una adaptación climática al futuro muy cercano. Ya es evidente que la temperatura subirá en las próximas décadas; por ello, se requiere de un trabajo conjunto entre los actores sociales”, dijo.

Puntualizó que las zonas muy industrializadas como Querétaro y el bajío que tienen complicaciones por uso de recursos naturales, urbanismo y el empleo. “Es una realidad muy compleja en el aprovechamiento de insumos básicos, pero se requiere el trabajo de las industrias y se necesitan reglas muy claras en la materia. Lo esencial es tener datos actuales sobre los recursos naturales de la región”.

PILARES ESENCIALES PARA ESTABLECER LA BIOECONOMÍA

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la bioeconomía es «la producción, utilización y conservación de los recursos biológicos, incluidos los conocimientos relacionados, la ciencia, la tecnología y la innovación, para proporcionar información, productos, procesos y servicios a todos los sectores económicos con el objetivo de avanzar hacia una economía sostenible».

Mientras que la CEPAL identifica cuatro pilares para que la bioeconomía se consolide en México:

Innovación tecnológica: Financiar investigaciones que conecten la ciencia con las necesidades locales.

Políticas públicas audaces: Crear incentivos fiscales y normativas claras para impulsar modelos sostenibles.

Educación y formación: Incorporar la bioeconomía en programas de enseñanza profesional.

Colaboración multiactor: Fomentar alianzas entre el gobierno, las empresas, las comunidades y la academia.

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