Durante los últimos años, la fortaleza del peso frente al dólar se convirtió en uno de los principales temas de los mercados mexicanos. Para las empresas que realizan operaciones internacionales, sin embargo, más que hablar de un “peso fuerte” o un “dólar débil”, el verdadero reto está en entender cómo cada movimiento del tipo de cambio impacta sus ingresos, costos y liquidez.

Una muestra reciente está en el tipo de cambio FIX publicado por Banco de México: el 18 de septiembre se ubicó en 17.2450 pesos por dólar, mientras que el 25 de septiembre alcanzó 17.7100 pesos por dólar. Para una empresa que cobra USD 100,000, la diferencia entre ambas referencias equivale a $46,500 pesos en el valor de la operación.

“El superpeso no es necesariamente bueno o malo para una empresa; depende de cómo esté construida su operación. Si una compañía cobra en dólares y tiene prácticamente todos sus costos en pesos, un peso más fuerte reduce el valor en pesos de sus ingresos. Pero si también tiene compromisos en dólares, parte de ese efecto puede compensarse. Una empresa puede vender la misma cantidad de dólares y recibir un monto diferente en pesos dependiendo del momento y las condiciones en que realice la conversión”, explicó Michel Domínguez Morales, CEO de Remzy.

La comparación no representa una ganancia garantizada, ya que el monto final depende de la cotización efectiva, los costos de la operación y las obligaciones que la empresa tenga en dólares.

El “superpeso” también tiene dos caras

Para una empresa mexicana que cobra en dólares y concentra sus gastos en pesos, un peso fuerte puede significar que sus ingresos en dólares se traduzcan en menos pesos al momento de convertirlos. El efecto puede ser todavía más relevante cuando los precios de venta se establecen con semanas o meses de anticipación y el pago se recibe posteriormente. En sentido contrario, las compañías mexicanas que necesitan comprar productos, servicios o insumos denominados en dólares pueden encontrar un beneficio cuando el peso se fortalece, porque necesitan menos pesos para cubrir la misma obligación en dólares.

“Por ello, el impacto del “superpeso” no es igual para todas las empresas. Depende de la moneda en la que cobran, la moneda en la que pagan, sus fechas de cobro y pago y el nivel de exposición que mantienen frente al dólar”, señaló el experto.

El contexto monetario también es relevante. El 16 de septiembre, la Reserva Federal elevó en 25 puntos base su rango objetivo a 3.75%-4.00%, mientras que Banco de México mantuvo su tasa de referencia en 6.50% el 24 de septiembre. El diferencial de tasas forma parte de los factores que los mercados consideran al evaluar el atractivo relativo de los activos denominados en pesos.

¿Qué pueden hacer las empresas ante un peso fuerte?

 

Para Michel Domínguez Morales, la respuesta no está en intentar adivinar cuál será el mejor día para cambiar dólares, sino en administrar la exposición cambiaria de manera más estructurada. Entre las recomendaciones para las empresas se encuentran:

  1. Identificar la exposición real al dólar. No basta con saber cuánto se factura en dólares. Es necesario identificar cuánto se cobra, cuánto se paga y en qué fechas. Una empresa con ingresos y egresos en dólares puede tener una exposición muy diferente a otra que únicamente recibe dólares y realiza todos sus gastos en pesos.
  2. Separar el precio de venta del momento de conversión. Cuando una empresa cotiza un producto o servicio en dólares y recibe el pago semanas después, debe considerar que el monto que finalmente obtendrá en pesos puede ser distinto al estimado originalmente.
  3. Planear las fechas de cobro y pago. Ordenar el calendario de entradas y salidas en cada moneda permite conocer con mayor precisión las necesidades de liquidez y reducir decisiones de último minuto.
  4. No intentar adivinar el “mejor” tipo de cambio. La estrategia debe centrarse en establecer políticas internas para convertir divisas de acuerdo con las necesidades de operación, en lugar de esperar sistemáticamente que el mercado alcance un determinado nivel.
  5. Conocer el monto neto que realmente recibirá la empresa. La referencia del dólar es sólo un punto de partida. Las compañías deben considerar la cotización efectiva, costos de conversión, comisiones y cualquier otro factor que determine cuánto dinero llegará finalmente a sus cuentas.
  6. Utilizar información en tiempo real para tesorería. Las plataformas digitales pueden facilitar el acceso a cotizaciones, transferencias internacionales y mayor visibilidad sobre las conversiones, permitiendo que las áreas financieras tomen decisiones con información más actualizada.

“Nadie puede prometerle a una PyME cuál será el mejor tipo de cambio de la semana. Lo que sí puede hacer es conocer su exposición al dólar, ordenar sus fechas de cobro y pago y saber cuánto dinero necesita recibir para que una operación sea rentable”, señaló Domínguez Morales. “Más que intentar anticipar un nivel específico del dólar, las empresas necesitan saber qué escenario cambiario pueden absorber y qué decisiones pueden tomar para proteger su flujo de efectivo. La administración del tipo de cambio debe formar parte de la planeación financiera, no ser una reacción cuando el mercado ya se movió”, concluyó.

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