El Bureau of Economic Analysis (BEA) informó que el Producto Interno Bruto (PIB) real de Estados Unidos creció a una tasa anualizada de 2.2% en el segundo trimestre de 2026. La cifra representa una revisión al alza de 0.7 puntos porcentuales frente al 1.5% reportado tanto en la estimación inicial (julio) como en la primera revisión (agosto), una corrección inusualmente amplia para una tercera lectura. El ajuste refleja principalmente revisiones al alza en inversión, consumo y gasto de gobierno. La publicación de hoy coincidió, además, con la actualización anual de las cuentas nacionales del BEA —la primera vez que ambos ejercicios se realizan el mismo día—, lo que también elevó el crecimiento del primer trimestre de 2026 a 2.5% (desde 2.1% previamente reportado). En conjunto, la primera mitad de 2026 resulta sensiblemente más sólida de lo que reflejaban las cifras preliminares.
El consumo, la inversión y las exportaciones impulsaron el crecimiento del segundo trimestre, mientras que las importaciones —que restan del cálculo del PIB— también aumentaron. El resultado fue amplio a nivel geográfico: 44 estados reportaron avances, liderados por Nueva York (+4.0%), y el ingreso personal corriente subió USD 314.3 mil millones (+4.7% anualizado). Las utilidades corporativas, en contraste, moderaron su ritmo de expansión a 7.7%, evidencia de que la fortaleza del PIB no se trasladó en igual magnitud a los balances corporativos.
¿Cómo han reaccionado los mercados?
La reacción de los mercados fue positiva en lo corrido de la jornada: el S&P 500 avanza 0.57% y el Nasdaq sube cerca de 1.0%. Al tratarse de la revisión de una cifra de PIB ya conocida por el mercado, el dato no fue el principal catalizador del día: la atención se concentró en una sorpresa positiva por el lado de la inflación. El PCE núcleo —la medida de inflación preferida por la Fed— subió 0.2% mensual en agosto (3.0% interanual), por debajo de lo que esperaba el mercado; el PCE general también sorprendió a la baja, con un alza de 0.3% mensual (3.4% interanual).
¿Cuál es nuestra recomendación?
La revisión al alza del PIB del segundo trimestre —sumada a la de Q1— refuerza nuestra visión de una economía estadounidense más resiliente de lo que sugerían las lecturas preliminares, sostenida por el ciclo de inversión corporativa, un consumidor que se mantiene firme y un mercado laboral sin señales de deterioro.
Este contexto de crecimiento más sólido de lo estimado inicialmente es consistente con la decisión de la Fed del pasado 16 de septiembre de subir la tasa de referencia en 25 puntos base, a un rango de 3.75%-4.00% —la primera alza desde 2023—, motivada por presiones inflacionarias derivadas de los precios de la energía. Los comentarios de ayer del presidente de la Fed de Nueva York, reforzando la posibilidad de un alza adicional este año, confirman que el sesgo de política monetaria se mantiene más restrictivo de lo que anticipábamos hace unos meses. La combinación de una economía que crece por encima de lo esperado y una Fed que retomó el ciclo de endurecimiento mantiene a las tasas largas en niveles no vistos en casi dos décadas, y sustenta nuestra decisión de profundizar la sub-ponderación en duración, adoptada en nuestra recomendación del mes de septiembre.
En este contexto, mantenemos nuestra preferencia por renta variable sobre renta fija, en un nivel absoluto moderado, con sobre-ponderación en Estados Unidos, una posición neutral en Europa, Asia Ex-Japón y Latam y una sub-ponderación en Japón. El sólido momentum de utilidades corporativas y el ciclo de inversión en inteligencia artificial siguen sosteniendo esta visión, aunque monitoreamos de cerca la presión que las tasas largas ejercen sobre valoraciones y márgenes. En renta fija, mantenemos nuestra posición corta en duración, con preferencia relativa por el tramo medio de la curva frente al tramo largo. En crédito, continuamos prefiriendo el crédito corporativo de alto rendimiento (High Yield) frente a aquel de grado de inversión, dado que este último presenta una menor compensación por riesgo y una mayor vulnerabilidad a una potencial alza en tasas y en la prima por plazo.
