El comercio internacional de América Latina mantiene un ritmo acelerado de crecimiento. De acuerdo con el BID, las exportaciones de bienes de América Latina y el Caribe crecieron 15.7% interanual durante el primer trimestre de 2026, extendiendo la tendencia positiva registrada en 2025. Pero mientras las empresas amplían sus operaciones entre mercados, mover el dinero que hace posible ese intercambio sigue enfrentando fricciones.
De acuerdo con el reporte de OpenFX Construyendo infraestructura moderna para mercados emergentes, São Paulo y Bogotá están separadas por alrededor de 4,300 kilómetros y en el modelo de una operación de transacción bancaria tradicional, un pago entre ambas ciudades puede pasar por hasta siete instituciones y seguir una ruta equivalente a más de 11,000 kilómetros antes de llegar a su destino.
OpenFX desarrolla infraestructura de pagos y liquidez transfronteriza para proveedores de pagos e instituciones financieras, con un equipo latinoamericano que trabaja directamente en la región y participa en la construcción de su operación local. Esa cercanía con mercados que han avanzado a ritmos distintos permite identificar un desafío que va más allá de la velocidad de una transferencia: la disponibilidad de liquidez, la gestión de divisas y la conexión con los sistemas locales de pago necesarios para mover dinero entre mercados.
SPEI en México, Pix en Brasil y Bre-B en Colombia muestran cómo distintos mercados de la región han avanzado en sus propios sistemas de pago y han elevado la expectativa de empresas y usuarios sobre la velocidad con la que puede moverse el dinero. Al mismo tiempo, personas que trabajan y generan ingresos desde distintos países, empresas que venden y compran en varios mercados y consumidores que acceden a productos y servicios de cualquier parte del mundo forman ya parte de la vida cotidiana de América Latina. El reto aparece al conectar esas realidades locales entre sí.
Cuando una operación queda en tránsito durante días, la demora tiene también un efecto sobre el negocio. Ese capital no está disponible para pagar proveedores, financiar operaciones o responder a nuevas oportunidades. El reporte de OpenFX lo plantea en términos de velocidad del capital, mientras el dinero permanece en tránsito, se reduce su disponibilidad para operar.
La respuesta a este problema pasa por conectar la liquidez disponible en distintos mercados con las divisas y los sistemas locales de pago. OpenFX concentra estas capacidades en una misma infraestructura, de modo que proveedores de pagos e instituciones financieras puedan operar entre países sin tener que desarrollar esas conexiones de forma independiente en cada mercado.
“El problema de los pagos transfronterizos no es solamente cuánto tarda una transferencia, sino toda la infraestructura que existe detrás de ella. Si queremos que el dinero pueda moverse al ritmo de una economía global y digital, necesitamos reducir esa complejidad y conectar los mercados de una manera mucho más directa. Eso es lo que estamos construyendo en OpenFX”, señaló Prabhakar Reddy, fundador de OpenFX.
Más del 90% de las transacciones en la plataforma se liquidan en menos de 60 minutos. En contraste, una operación en el mercado tradicional de divisas puede tardar entre dos y cinco días hábiles en liquidarse, según cifras compartidas por Reddy con Reuters en marzo de 2026.
Actualmente, la plataforma permite realizar transacciones en más de 40 divisas de distintos mercados, entre ellas USD, EUR, GBP, MXN, BRL, AED y AUD, y continúa ampliando su cobertura global.
“Trabajamos desde América Latina y somos parte de mercados que tienen realidades, sistemas de pago y necesidades muy distintas. Conocemos de cerca esas diferencias y esa experiencia regional forma parte de cómo construimos OpenFX. Al mismo tiempo, vemos algo en común: las empresas y las personas operan cada vez más entre países y necesitan que el capital pueda acompañarlas. Esa evolución está dando forma a una nueva liquidez, más conectada con la manera en que hoy se hacen negocios en la región”, señaló Catherine Kaupert, directora para América Latina de OpenFX.
El objetivo es que mover capital entre países pueda ser tan ágil y transparente como hacerlo a nivel local. Los negocios operan de forma continua y las oportunidades no esperan a que abra un mercado o un banco. La infraestructura financiera tampoco puede hacerlo. La visión es que el dinero pueda moverse entre mercados con la misma fluidez con la que hoy se mueve la información.
