Janet Delgadillo, coordinadora nacional de Comunicación de Aldeas Infantiles SOS, explicó que la realidad del abandono familiar es diversa desde violencia, pobreza, enfermedad, etc., que provocan que más de 2 millones de infantes en el país, deban vivir con personas que no son sus progenitores.
La evidencia indica que niñas y niños que crecen sin el cuidado familiar tienen mayores probabilidades de enfrentar problemas de salud mental, dificultades en la integración social y mayores riesgos de exclusión. También pueden estar más expuestos a violencia, explotación o conductas de riesgo en etapas posteriores de su vida. “Es lamentable que no existan datos actualizados sobre el abandono familiar; pues con información real y entender este problema social que es urgente el solucionar”.
Algunos estudios han demostrado que las relaciones afectivas constantes y seguras son fundamentales para el desarrollo emocional, cognitivo y social. La ausencia de estas relaciones puede afectar la autoestima, la capacidad de establecer vínculos en el futuro y el bienestar general de niñas y niños.
Se informó que en el mundo, 1 de cada 10 niños crecen sin el cuidado de sus familias, enfrentando riesgos graves de vulnerabilidad o exclusión; en el caso de México, hay más de 2 millones de niñas, niños y adolescentes que no viven con ninguno de sus padres, según el INEGI.
En México, hay más de 20 mil niños, niñas y adolescentes que viven en un Centro
de Asistencia Social, también conocidos como albergue, orfanato o casas hogar. Se estima que existen 8,500 Alojamientos de Asistencia social donde viven 64,485 niñas, niños, adolescentes y jóvenes de 0 a 19 años de edad. De acuerdo con datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, aunado a que son 1,000 Alojamientos de Asistencia clasificados como casas hogar para menores de edad en los que viven 22,742 niñas, niños, adolescentes y jóvenes de 0 a 19 años de edad.
Señaló que los centros a cargo de Aldeas Infantiles no pueden catalogarse en el mismo eslabón que los orfanatos del DIF, pues en este caso se enfocan a dar un seguimiento individualizado tipo familiar de los menores y entender cada caso. Pues en los orfanatos del gobierno son modelos generalizados y lamentablemente están rebasados en su capacidad de individuos. Tampoco se debe olvidar que la pandemia provocó 139 mil menores de edad en la orfandad.
“Tenemos un enfoque de trabajo para que los menores pueden reinsertarse a sus familias o quizá en casos que se preste a la adopción y no sólo tenerlos en resguardo. Si es necesario, se les deja en el centro social hasta los 22 años y no los 18 años, como en el DIF”, dijo.
La vocera de Aldeas Infantiles señala que es urgente establecer nuevos esquemas de fortalecimiento a la familia y evitar aspectos como es el abandono; aunado a que se tiene que establecer nuevos esquemas para el caso de los migrantes. Población en movimiento que, debido al cierre de frontera de Estados Unidos, se ha detectado menos casos de menores que van solos en camino al norte nacional.
Aunado a que es urgente que se tenga una nueva postura oficial que ayude a que los donativos crezcan, pues solo un 1 por ciento de los recursos de los centros sociales proviene de gobierno. Sin olvidar que se requiere de mayor personal para atender a los menores de edad.
Mientras que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) informa que en México las niñas, niños y adolescentes permanecen en los centros de asistencia social (CAS) un promedio de dos años. Sin embargo, de acuerdo con el INEGI hay población con una temporalidad de estancia desde una semana o menos, hasta 6 años o más. La mayoría de la población está de 4 meses a 1 año, pero alrededor de una sexta parte está 6 años o más.
La campaña pone en el centro a una población que históricamente ha permanecido fuera de la conversación pública. Se trata de niñas, niños y adolescentes que, por distintas razones, no viven con sus familias y crecen en entornos institucionales o alternativos. Aunque están bajo protección, muchas veces su realidad pasa desapercibida, lo que limita la generación de respuestas sociales y políticas adecuadas.
Por ello, se estima que los Centros de Asistencia Social (CAS) cumplen una función fundamental en la protección de niñas, niños y adolescentes. Aunado a ser una respuesta necesaria ante situaciones de riesgo, abandono, violencia o vulneración de derechos. Proveen un entorno seguro inmediato donde niñas y niños pueden recibir atención, resguardo y acceso a servicios básicos como alimentación, salud y educación. De acuerdo a Aldeas Infantiles, la campaña “Infancias invisibles” busca visibilizar a niñas, niños y adolescentes que han perdido el cuidado familiar. Además, que tiene como objetivo sensibilizar a la sociedad sobre la importancia del cuidado emocional, los vínculos y el acompañamiento.
Se invitó a apoyar esta campaña e ingresar a la web: www.infanciasinvisibles.org.mx, donde se puede dejar una firma electrónica y coadyuvar para que este proyecto se lleve a los legisladores y se pueda establecer normas a favor del derecho de vivir en familia.
