Un nuevo estudio ofrece información novedosa sobre la enfermedad de Alzheimer al ampliar el enfoque más allá del cerebro y centrarse en la salud metabólica, particularmente en la obesidad.

El estudio, dirigido por Houston Methodist, va más allá de la visión tradicional de la obesidad como un riesgo general para la salud e investiga cómo los cambios en la grasa corporal relacionados con la obesidad pueden enviar señales perjudiciales al cerebro, alterar la función inmunitaria cerebral y, de esta manera, agravar la patología del Alzheimer. El estudio fue codirigido por Stephen Wong, Ph.D. y Li Yang, Ph.D., investigadores del Hospital Houston Methodist, y fue publicado en Molecular Neurodegeneration.

La investigación identificó a las fosfatidiletanolaminas, o PE, un tipo específico de molécula grasa, como un vínculo clave entre la obesidad y la enfermedad de Alzheimer. Los investigadores descubrieron que la obesidad aumenta los niveles de esta molécula grasa en los tejidos corporales, donde se incorpora en pequeñas partículas que son transportadas hasta el cerebro. Una vez allí, estas partículas alteran la comunicación entre las células cerebrales, debilitan las defensas inmunitarias y favorecen la acumulación de proteínas amiloides, características distintivas de la enfermedad de Alzheimer.

“La obesidad puede modificar la manera en que las señales llegan al cerebro”, señaló Wong. “La buena noticia es que esto podría ser algo que podamos tratar. En lugar de considerar el riesgo de Alzheimer relacionado con la obesidad únicamente como un problema metabólico, esta investigación sugiere que podríamos dirigirnos al proceso que conecta esos cambios con el cerebro”.

El estudio desarrollado en el Hospital Houston Methodist, también señala una posible vía terapéutica. El equipo descubrió que restablecer el equilibrio de las PE redujo la desregulación lipídica, mejoró la función cerebral y aumentó el rendimiento cognitivo en modelos de la enfermedad de Alzheimer.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, de los Estados Unidos, más de 6.5 millones de estadounidenses viven con Alzheimer, y se prevé que esta cifra alcance casi 14 millones para el año 2060.

La Dra. Yang señaló que, aunque se necesitan estudios adicionales para transformar las intervenciones dirigidas a las PE en estrategias de prevención o tratamiento para seres humanos, este trabajo abre una nueva vía para la intervención temprana en personas con riesgo metabólico de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *