POR EL PERIODISTA: Rafael Cienfuegos Calderón
La paranoia de la presidenta de la República hizo crisis. Declaró una guerra persecutoria contra medios de comunicación, columnistas, articulistas, líderes de opinión, analistas y políticos de oposición que “presuntamente” son enemigos del gobierno y la cuarta transformación.
En el sexenio anterior se calificó de “complot” los ataques, críticas y señalamientos contra el gobierno que se acusó orquestó la “mafia del poder”; ahora se trata de una “conspiración concertada” entre la derecha mexicana, la prensa escrita y electrónica y sus comunicadores contra Claudia Sheinbaum.
En representación de la mandataria, la Consejera Jurídica, María Luisa Alcalde, presentó en la mañanera del día 12 la lista de 54 comunicadores, periodistas, columnistas, articulistas y medios, y de 32 políticos que afirmó “respaldan y politizan” los ataques.
Expuso sus nombres y direcciones de correo electrónico vulnerando su integridad y estigmatizándolos para que las audiencias sepan que son los enemigos de la 4T.
Se trata –según la explicación- de una conspiración. Medios y comunicadores originan mensajes como primera “capa” que llegan a una segunda integrada por políticos opositores que los politizan y el contenido que llega a una tercera “capa” de 34 cuentas es transmitido en millones de mensajes que se difunden a diario y aterrizan en una cuarta relativa a la narrativa de presiones externas.
“La anatomía de un ecosistema de amplificación digital” que opera contra la 4T que presentó Alcalde es un símil de las listas negras de los nazis contra los judíos e implica el linchamiento desde el poder del escaparate informativo de la presidenta contra medios, comunicadores y periodistas y, sin fatalismos, el llamado a la opinión pública para sabotearlos y enjuiciarlos.
Raymundo Riva Palacio (El Financiero, 14-08-2026) escribió que el documento lo elaboró Iván Silva, el estratega electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum y la persona más influyente en materia política y de comunicación en Palacio Nacional. Silva fue el autor intelectual de otro estudio de marras sobre la conspiración de la ultraderecha detrás de la marcha de la generación Z el año pasado cuya información no era cierta.
Subir a decenas de personas al patíbulo –opinó- no cambiará las cosas, porque no depende de los individuos sino de las acciones de la 4T. La publicación de las listas no fue una iniciativa para desmontar un complot global, sino para amedrentar a algunos e inhibir a otros, en búsqueda de la autocensura.
El jueves 13 la consejera Luisa María Alcalde reculó en sus dichos del miércoles de que periodistas y medios de comunicación forman parte del “ecosistema” “dentro de esta red” dedicada a atacar a la cuarta transformación y al gobierno.
Negó en redes sociales la creación de una “lista de periodistas enemigos del gobierno”. Matizó: “una noticia, una opinión o una publicación se puede emitir por un periodista, medio o político. Eso no significa que esa persona o ese medio forme parte de ninguna operación”.
¿La corrección es un desmentido a la información que presentó?
De ser así la situación es grave para la Presidenta. Pone en duda su afirmación de que en las conferencias mañaneras se da información gubernamental veraz y que son un canal transparente de comunicación al servicio del “pueblo”.
Como sea, la lista cumplió su impacto inmediato, desacreditar, pero exhibe la paranoia del gobierno que ve moros con tranchetes.
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