El uso sin control de la Inteligencia Artificial (IA) puede elevar los gastos de una compañía hasta convertir una herramienta de apoyo en una fuente de costos millonarios. Cada consulta, instrucción y respuesta tiene un precio cuando los modelos operan desde servicios alojados en la nube, expresó el doctor Kelvyn Baruc Sánchez Sánchez.
Durante su ponencia Inteligencia Artificial en el desarrollo profesional de software: de la industria a la ingeniería y la investigación compartió con las y los asistentes el caso de una empresa conocida cuyo nombre no reveló, que recibió una factura de 500 millones de dólares por el consumo de estas tecnologías.
La conferencia realizada en el marco del 4° Taller de Verano de Ingeniería en Sistemas de Procesos (PSE) en México 2026 tuvo lugar en el auditorio Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El senior engineer de la compañía Aspen Technologies explicó que, en los servicios de la IA, el cobro considera los datos que recibe el sistema y el contenido que produce, es decir, cada palabra y fragmento enviado como respuesta consume recursos de cómputo que una organización debe pagar.
Este problema crece cuando una persona formula preguntas repetidas, entrega información sin relación con la tarea solicitada, lo que resulta en resultados parciales. El modelo vuelve a revisar archivos, reconstruye el contexto y genera otra respuesta, aunque el objetivo sea el mismo.
De acuerdo con el experto en modelado, una consulta mal estructurada puede duplicar el gasto. Preguntar si un resultado es correcto, en lugar de solicitar desde el inicio una revisión, obliga a procesar otra vez los datos y consume más créditos.
Entre las medidas para reducir este impacto figura reunir en una sola instrucción el objetivo, las condiciones del proyecto, los archivos necesarios y la validación requerida. También conviene retirar código ajeno al problema y pedir salidas breves, orientadas y listas para su uso.
La administración del contexto resulta clave pues un programa industrial puede contener miles o millones de líneas. Sin la herramienta todo el repositorio para atender una falla localizada, el costo aumenta y la respuesta tarda más.
El doctor Kelvyn Sánchez Sánchez dejó claro que la IA no reemplaza al personal especializado. Ya que un modelo puede proponer el código, detectar una anomalía o preparar pruebas, pero la revisión final corresponde a quienes conocen el proceso, las normas de seguridad y las necesidades del cliente.
La combinación entre experiencia humana y sistemas inteligentes permite acelerar tareas sin entregar el control del proyecto. Desde esa perspectiva el ahorro aparece cuando la tecnología apoya la búsqueda de errores, la documentación y la comparación de alternativas, y no cuando recibe instrucciones vagas.
Al hablar de la soberanía de datos, detalló que esta es otro factor económico, sobre todo en industrias donde la creación de software concentra fórmulas, procesos y propiedad intelectual, enviar código a servidores externos implica en muchos de los casos riesgos y gastos económicos constantes.
Como alternativa, dijo, existen modelos instalados en equipos propios, los cuales requieren de una inversión de infraestructura, dichas opciones no cobran por consulta, conservan los archivos dentro de la propia organización y pueden operar sin contexto e Internet.
Para su uso solo se necesita computadoras con capacidad suficiente, mantenimiento y versiones actualizadas. Además de requerir personal capaz de elegir la herramienta adecuada, pues no todos los modelos ofrecen el mismo rendimiento ni el mismo costo.
En la investigación y la enseñanza la IA puede apoyar la revisión de artículos, explicar programas extensos y probar variables. Sin una estrategia, esos beneficios también pueden generar gastos innecesarios y respuestas sin sustento. Si bien la Inteligencia Artificial puede acelerar el trabajo, su costo dependerá del uso que se le dé.
