Cross Border Xpress (CBX) es mucho más que un puente para pasajeros aéreos. Desde su concepción, el proyecto fue pensado como una pieza de infraestructura capaz de conectar dos países a través de una experiencia de viaje ágil, funcional y con una identidad arquitectónica propia.

El proyecto contó con la participación de Ricardo Legorreta en la etapa de diseño conceptual, cuyos primeros planteamientos se remontan a 2011. Posteriormente, el arquitecto Víctor Legorreta estuvo a cargo del proyecto en todas sus fases de diseño, en colaboración con Stantec.

La arquitectura de CBX retoma elementos característicos del lenguaje de Ricardo Legorreta, como el uso de formas geométricas, color y espacios que generan una conexión entre las personas y su entorno.

Una terminal inspirada en un avión de papel

Uno de los detalles menos conocidos de CBX se encuentra en el concepto detrás de su arquitectura. El diseño de la terminal toma como inspiración la silueta de un avión de papel visto de frente, una referencia que conecta directamente la arquitectura con la vocación de la terminal: viajar.

El edificio fue concebido para integrar en un mismo espacio los filtros de seguridad, las áreas de atención al pasajero y las zonas comerciales, además de conectarse con el Aeropuerto Internacional de Tijuana mediante el puente transfronterizo.

120 metros que conectan dos países

El puente de CBX tiene aproximadamente 120 metros de longitud y fue diseñado exclusivamente para pasajeros aéreos. Su recorrido permite conectar la terminal ubicada en San Diego con el Aeropuerto Internacional de Tijuana, convirtiendo el cruce de la frontera en parte del propio trayecto hacia el aeropuerto.

Pero hay un detalle que hace todavía más particular esta experiencia. A lo largo del puente existe una placa que señala la frontera entre México y Estados Unidos, permitiendo identificar físicamente el punto en el que se encuentran ambos países. 

La frontera como parte de la experiencia

En lugar de funcionar únicamente como un punto de paso, CBX integra la frontera dentro de su arquitectura. El puente representa la conexión entre dos territorios y, al mismo tiempo, mantiene las necesidades de seguridad y soberanía de ambos países.

Esta combinación entre funcionalidad, movilidad y diseño convirtió a CBX en una infraestructura única: un puente peatonal binacional creado específicamente para pasajeros aéreos y diseñado para conectar directamente con el Aeropuerto Internacional de Tijuana.

Un proyecto con identidad mexicana

La influencia del lenguaje arquitectónico de Ricardo Legorreta puede encontrarse en distintos elementos de CBX. Colores vibrantes, geometrías marcadas y una relación entre los espacios interiores y exteriores forman parte de los recursos que caracterizan el proyecto.

Para CBX, esta arquitectura también representa una forma de comunicar su propósito: conectar dos países y crear un espacio en el que la movilidad y la cultura puedan convivir. La propia firma LEGORRETA ha descrito el proyecto como una representación de la hermandad entre México y Estados Unidos.

CBX demuestra que un cruce fronterizo también puede convertirse en una experiencia de diseño. Desde la inspiración en un avión de papel hasta la placa que marca la frontera, cada elemento forma parte de una infraestructura pensada para conectar personas, ciudades y países.

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