En la Sierra Alta de la cuenca del río Yaqui, en Sonora, conservar al jaguar también implica proteger el agua, el suelo y la vegetación que sostienen su hábitat. La relevancia de estas acciones cobra especial dimensión porque el jaguar (Panthera onca) continúa catalogado oficialmente en México como una especie “En Peligro de Extinción” (P) bajo la NOM-059-SEMARNAT-2010. Con ese enfoque, Dow respaldó un proyecto que combinó acciones para favorecer la infiltración del agua de lluvia, recuperar la vegetación, monitorear la fauna y trabajar con las comunidades. La iniciativa parte de una visión integral: la permanencia del jaguar depende también de sus presas y de los corredores que necesita para desplazarse.
Uno de los principales frentes de trabajo fue el manejo del agua de lluvia. En una región con periodos prolongados de sequía, el agua puede escurrir rápidamente por el terreno, arrastrar suelo y sedimentos y dejar menos humedad disponible para la flora y la fauna. Para atender este reto, en el predio de conservación Babizalito se construyeron cuatro gaviones de piedra, con los que el sitio suma un total de siete.
Estas estructuras permeables ayudan a disminuir la velocidad de los escurrimientos, retener el suelo y dar más tiempo para que el agua se infiltre. Con ello se busca que los abrevaderos naturales y las pozas entre las rocas conserven agua durante más tiempo y ofrezcan mejores condiciones para las especies durante la temporada seca.
La recuperación del paisaje también incluyó la germinación de más de 1,000 agaves en un vivero de la comunidad de Buena Vista, en Nácori Chico, y la plantación de 600 ejemplares en terrenos de conservación. Además de ayudar a proteger el suelo y recuperar la cobertura vegetal, los agaves pueden brindar alimento y refugio a polinizadores y otras especies una vez que alcancen su madurez.
Para conocer la fauna que recorre este territorio, se instalaron cámaras trampa y se realizaron revisiones periódicas de los registros fotográficos en más de 3,000 hectáreas. El monitoreo confirmó la presencia del jaguar y documentó a otras especies que comparten el paisaje, entre ellas el puma, el ocelote, el venado cola blanca y el zorro gris. La continuidad de este seguimiento permitirá comparar los registros a lo largo del tiempo, conocer mejor la biodiversidad del territorio y orientar futuras acciones de conservación.
Aunque los datos disponibles todavía no permiten determinar cambios en el tamaño de la población del jaguar, ofrecen un punto de referencia para comprender cómo utiliza el territorio y qué especies forman parte del ecosistema que lo sostiene.
El proyecto también atendió uno de los retos menos visibles para la conservación del jaguar: su convivencia con las comunidades y las actividades ganaderas. Se llevaron a cabo siete talleres, pláticas y actividades de sensibilización, con un alcance acumulado de más de 900 asistentes, entre estudiantes, docentes, productores, autoridades, investigadores y público general.
Entre estas actividades destacó un encuentro con productores para conversar sobre la convivencia entre felinos y ranchos ganaderos, los retos relacionados con la depredación de ganado y la importancia de prevenir la cacería de fauna silvestre. También se realizaron cuatro recorridos de vigilancia en senderos y zonas ribereñas, que permitieron identificar presiones como el ingreso de ganado desde terrenos vecinos y facilitar el diálogo con sus propietarios para reducir estas afectaciones.
“Este proyecto muestra que conservar una especie implica cuidar todo el sistema que la sostiene. Dow busca contribuir a acciones que conectan el agua, el suelo, la biodiversidad y las comunidades, y que puedan generar información y capacidades para fortalecer la conservación en el largo plazo”, señaló Mauricio Alvarado, director de Asuntos Públicos y Comunicación para las regiones Norte y Sur de América Latina en Dow.
Dow respaldó el proyecto a través de Fondo Unido México y Naturalia Comité para la Conservación de Especies Silvestres, A.C. implementó en Nácori Chico y Sahuaripa las acciones de restauración, monitoreo de fauna y trabajo comunitario.
Los resultados se compartieron durante un encuentro realizado en las oficinas de Dow en la Ciudad de México, acompañado por una pieza audiovisual sobre el territorio, las acciones desarrolladas y la relevancia del jaguar para la biodiversidad del noroeste del país.
Proteger al jaguar significa proteger mucho más que una sola especie. Conservar el agua, el suelo, la vegetación, sus presas y los corredores que necesita para desplazarse también contribuye a sostener una red más amplia de vida silvestre.
